domingo, 29 de septiembre de 2013

Realidad capítulo 21



 Capítulo 21

«Cuéntame tu historia.»

Quizás no lo hubiese notado, pero su semblante era completamente diferente. Sus ojos se veían más cansados. Había ojeras bajo ellos. Se veía más pálido. Se estaba consumiendo en el estado de ansiedad injustificada causada por Joshua. ¿Por qué estaría corriendo tras cualquier pista que le diesen?  Había estado haciendo unas averiguaciones con los amigos de él y ellos fueron los que lo introdujeron para conocer a Maurice.  

Estaba reconociendo que debería estar preocupado por haber llegado a tal punto solo por alguien como ese personaje. No es que fuese a ganar nada y no iba a lograr algo con eso, entonces ¿Qué era lo que lo motivaba a seguir? 

Pregunta sin respuesta. 

Por otro lado, esperaba que Matthew, ya fuese otra historia. Él sí debía saber algo. Ya era obvio para él que desde un comienzo que no sabría qué hacer con esa información cuando la tuviese, tan sólo era sed de conocimiento.  

Había estado esperando ansiosamente, ese día de la semana en que tenía clase con Matthew.  Él tenía la respuesta a todo.  Cuando lo vio, la sensación no fue de emoción, todo lo contrario, una masa nauseabunda se posó sobre su pecho. No tardó en mucho identificar que era. Miedo. Estaba aterrorizada de saber la verdad. Por sí misma daba la certeza de que era implacable, intolerante  y tirana, por eso le temía. Ya no estaba tan seguro de querer saber, pero su terquedad no cedía. 

— Buenos días. 

Elliot levantó los ojos cansados y sonrió. Respondió el saludo y obvio olímpicamente todas las preguntas preocupadas por su estado. Matthew no se veía mejor que él.  También se veía desgastado. 

A veces se preguntaba para qué le fueron dados esos sentimientos que solo destruían y corrompían el alma. Dios ya se había tomado la ardua tarea de crear las guerras,  como para crear a seres con serviles emociones.  

La clase transcurrió sin nada relevante que deba ser contado. Elliot después de ello interceptó a Matthew y lo invitó a que se tomaran algo. No era algo muy raro entre ellos tal cosa, pero esperaba que no sospechara de su intensidad repentina.  Cuando estuvieron sentados con su respectiva bebida, Elliot evitó toda posible dilación. 

— Lamento haberte traído hasta aquí. 

— No te preocupes ¿Qué sucedió? 

— Bien… para ser sincero, hace algunos días tuvimos una pelea  Joshua y yo. 

Matthew encanó sus cejas y ya se mostraba indispuesto a la conversación. Elliot podía imaginarse por qué. 

— Y durante esa pelea, bueno, me di cuenta de las cicatrices de la mano izquierda que tenía. Yo lo que quería preguntarte era ¿sabes cómo se hizo esas cicatrices? 

No hubo respuesta inmediata. Matthew se tomó un sorbo de su jugo y parecía que meditaba sobre qué era lo que tenía que decir. Elliot entendió ya con ello que era un tema delicado, algo grave debió ser. 

— ¿Para qué quieres saber eso? 

El tono frío e injustificadamente cortante, previno a Elliot. Ese era un buen momento para retroceder y centrarse en sus cosas. No había por qué hurgar en algo que a fin de cuentas no iba a cambiar nada de lo que sentía con respecto a Joshua o a cambiar la situación actual. 

— Me preocupé cuando lo vi así. 

¡¿Qué clase de respuesta era esa?! Muy bien Elliot, haz perdido el juicio, ahora ya puedes irte a botar de un puente, se recriminó mentalmente. 

— ¿No era que se odiaban?

— Se supone, o bien se supone que eso siente Joshua por mí, pero yo… yo no lo odio. 

— A Joshua no le gusta que se hable de ese tema. Por eso no sé si debería decirte. Eso es algo que se supone que debería contarte él.

— Con la mano en el corazón ¿Crees que él me contaría algo? 

— Buen punto, lo dudo mucho, pero no por eso debería ser yo quien te cuente. 

— No te pido que me cuentes todo con lujos de detalles, pero si me gustaría saber por lo menos por qué pasó ese accidente o cómo fue.

El sorbo de jugo por parte de Matthew interrumpió el flujo de ansiedad de Elliot. No quería contarle,  no sabía si Elliot era de fiar o qué haría con esa información. No quería arrepentirse por esa decisión después.

— Lo único que puedo yo decirte es que eso fue un accidente de hace 2 años. Fue una época un tanto dura para él y para todos en general. 

— Ya veo… ¿Podría saber por qué fue dura esa época?

— Mira Elliot, tú me caes bien y me pareces una buena persona, pero estas cosas dan una mala imagen de ti. Algo así como… una vieja chismosa. Lamento la sinceridad, pero esa es la impresión que me da. 

Los sonidos habían desfilado y uno por uno le había pegado un puño en la cara a Elliot, por eso mismo se sonrojó al instante. Sintió vergüenza de sí mismo. Estaba siendo deplorable, rastrero y en extremo estúpido.

— Tienes razón, lamento mucho esto. Yo sólo estaba preocupado, pero eso no justifica lo que estoy haciendo. Matthew, mira lo he intentado todo lo que se me ha ocurrido para acercarme a Joshua. Por primera vez en mucho tiempo, en verdad quiero ser amigo de alguien, pero él solo me rechaza y lleva al extremo de lo que me queda de decencia. 

Matthew se extrañó.  Conocía a Joshua y sabía que no era un hombre rencoroso o antisocial. Para lo que le había contado, era para que su antiguo yo hubiese hecho borrón y cuenta nueva. Quizás la relación con Elliot fuera más profunda de lo que él creía. 

— Eso si me deja intrigado ¿Sabes? Yo conozco a Joshua y ya era para que fuera de lo más amigable contigo. No es una persona especialmente arisca, por lo que el problema que tienen ustedes en clase, para él sólo debería ser un juego. Si se lo está tomando tan enserio contra ti debió haber pasado algo más ¿No? 

Pues pasado cosas, han pasado. No voy a mentirte. 

— Bien, ahí tienes tu respuesta. Joshua siempre trata de evadir las personas que no lo dejan seguir con sus caprichos.

Esa frase había revelado más de lo que esperaba. Era tan obvia que no la había visto con claridad. 

— Tienes razón.  

Sosegadamente el silencio, como un anciano que después de mucho trabajo al fin puede sentarse y darse unos cuantos golpecitos en la espalda, se asentó calmando las bocas laboriosas que removían viejas capaz de polvo de los recuerdos. Elliot miraba su bebida y las pequeñas ondas que chochaban entre sí cada vez que lo movía. Esa era una respuesta que antes no tenía. Joshua solo era un niño caprichoso, incluso más que él. Le dio risa después de darse cuenta de algo tan obvio. 

— Creo que es mejor que trate de confrontarlo una vez más.  Quizás así podamos llegar a algún acuerdo. 

— Eso me parece bien Elliot. Quisiera hacerte una pregunta, si no es mucho el atrevimiento. 

— No hay problema, dime. 

— ¿Qué pasó con Joshua? 

— ¿A qué te refieres?

— ¿Por qué están peleando así?

Elliot tartamudeo unos cuantos sonidos que resultaron molestos para  Matthew. Para Matthew todo esto le era como un déjà vu. El hacerles la guerra a sus amigos, querer dejarlo de nuevo solo. Esta vez no sería tan condescendiente de ser así. Ya no era el mismo Matthew que se iba a dejar manipular por el miedo o por la tiranía, ya era lo suficientemente fuerte como para hacerle frente. 

— El problema  ha sido porque me he metido con los amigos de él y ellos al final prefirieron estar conmigo.

— ¿Me estás diciendo la verdad Elliot? 

— Sí, claro. 

— Si Joshua te está molestando para que no te juntes conmigo, no dudes en decírmelo. Él se pasa de la raya y si nadie lo detiene, arrasa con lo que tiene al frente. Si soy sincero, esa parte de él es la que más odio.

Los ojos de Elliot se abrieron a más no poder. Estaba en shock. Matthew no sabía si se estaba dando cuenta de todo lo que estaba diciendo, pero para sus oídos, era más de lo que había pedido en un principio. Él pensaba que Matthew era inocente de  toda la actitud maniaca de Joshua, pero para su sorpresa ya estaba bastante al tanto. Así que no sería nada nuevo si le contara que había escondido su celular, quien sabe para qué cosas. Pero en él no estaba decir eso. Callaría. 

— No… no sabía que Joshua era así. 

— Sí y es peor, te lo aseguro, por eso, no dudes en decirme cualquier cosa que él te haga  ¿Vale? 

— Claro, lamento todas las molestias. 

— Eso debería decirte yo. Lamento todos los problemas que Joshua causa. 

La conversación después de eso ya no tuvo relación con Joshua. Fueron cosas más triviales, pero en la cabeza de Elliot las cosas cambiaron de repente del foco desde las que estaba viendo. Joshua era una incógnita y qué difícil es evitar querer responder a esas preguntas sin respuesta. 

Las certezas que le habían quedado después de esa conversación no perdieron matiz hasta que se puso a plantearse realmente qué era lo que le interesaba de toda esta historia tan complicada. Los seres humanos traen consigo el dolor y la busca de la felicidad, por eso se vuelven tan primitivos cuando no piensan, sino sienten.  ¿Sería capaz de avanzar en ese mundo rustico de Joshua? ¿Habría cabida para él?

Joshua, devuélveme la libertad que me quitaste, pensó.  

***

Cada vez se reafirmaba más su sentido de carencia. Las veces que creía que tenía algo, siempre era arrebatado. Eso ya estaba impreso en su ser. Ahora de nuevo se quedaba solo. No podía caber más odio en su corazón. Estaba de nuevo repitiendo la misma historia que lo llevó a cometer estupideces que creyó que ya había superado. No podía contar con Matthew, ni con Maurice, ni con sus amigos. Era retado de nuevo por la vida. 

Estaba esperanzado en hacer atractiva su presencia de nuevo para sus amigos. Él no era indeseable o en la medida de lo posible siempre era capaz de influir en las otras personas para que fuera indispensable. Ahora haría de cuenta que nunca vio tal escena en donde ellos prácticamente se vendieron para estar con Elliot, quien sabe por qué razones. Tenía que sacar su lado más amigable para asegurarse de nuevo un lugar. 

Sus amigos lo recibieron cordialmente al entrar a clase. Eso lo relajó y le permitió desenvolverse naturalmente. De nuevo sentía que volvían a ser suyos y no de Elliot. Las conversaciones poco a poco se fueron arrastrando al terreno baldío de la ignorancia. Empezó a perderse entre las anécdotas a las cuales él no pertenecía,  sino Elliot era quien lo hacía. 

No me dejaré molestar, es natural que quieran alardear sobre esa fiesta, era lo que se decía. Se mostraba interesado aunque por dentro sentía ira. Sus amigos no pretendieron darse cuenta de eso o lo hacían a propósito, a ese instante no podía afirmar nada con certeza. ¿Estaba siendo puesto a prueba? ¿Estaba siendo puesto de lado? ¿Estaba siendo ignorado? Quién sabe. 

Poco más de un rato de conversación excluyente, su miedo se hizo presente y de nuevo se aferró a las pocas cosas que aún estaban a su alcance. 

— Al parecer se han hecho muy amigos de Elliot. No lo pensé así. 

— Sí, es un tipo de lo más particular. Deberías dejar de tirarle bronca y salir con él también. 

— Bueno… no sé qué es lo que ven en él, es un enano inmaduro nada más. 

El círculo de amigos no secundó su afirmación. Llegando al extremo de entregarle ciertas miradas recriminatorias.    

— Deberías tomarte la molestia de conocerlo Joshua. 

— ¡Pero! Él solo quiere separarnos. 

— Quizás tú eres él único que se quiere separar. Nadie te está excluyendo, pero tú ya sientes que él no debería hacer amistad con nosotros.  Él nos cae bien, no vemos por qué debemos apartarlo. 

Joshua se sintió aún más profundamente herido.  Estaba siendo cercado en una soledad que no era justa con él. 

— Vale, está bien. Dejemos así, quizás soy yo el que está equivocado. 

No iba a ponerse a pelear, No había necesidad, ya habían dejado claro su punto de vista. Elliot tendría que pagar por eso. Nada justificaba tales acciones contra su persona ¿En verdad había sido tan malo lo que había hecho? No lo creía así. Si lo veía, esta vez si iba a lograr que lo dejara en paz.