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sábado, 21 de noviembre de 2015

[Dibujo] Maurice x Wendy Break up

 
"Este es nuestro fin Maurice"
"Lo siento Wendy... lo siento mucho"

martes, 10 de diciembre de 2013

Realidad 26, 27 y 28

Ya 28 capítulos. Quién iba a pensarlo. cuando comencé a escribirlo hace ya 2 años, pensé que iba a ser corto como de 10 capítulos y ya casi se triplicó. Siempre me pasa.

En fin, espero que les guste estos capítulos. En verdad me esforcé.

martes, 1 de octubre de 2013

Pequeño comentario sobre Realidad



Buenas y santas y muchas tantas.

Después de pasar tanto tiempo teniendo que hacer las reformas del libreto de Realidad (Porque el caprichoso Matthew y Maurice así lo quisieron) me siento rara de pensar que la historia ya empieza a acabarse.

Siento que la historia no fue lo que esperaba, aún no sé si decir si fue mejor de lo que esperaba o peor, pero lo único que puedo decir es que fue mucho mas heteróclito de lo que tenía propuesto.

Cuando me senté a discutir con Matthew (esto suena raro, pero en general ese es el método que utilizo para saber la historia, como les he dicho varias veces antes, yo sólo soy una espectadora ellos tiene vida propia) él expresaba su opinión sobre lo que yo ya tenía pensando y me decía que de ninguna forma iba a seguir ese patrón, yo sólo bajé la cabeza, alcancé una hoja y escuché que era lo que iba a suceder, de igual forma en ese instante entró Maurice y fue igual diciendo que era lo que estaba destinado a pasar. Después me puse a leer la hoja y quedé maravillada, es un universo que me ha entregado muchas cosas y me ha puesto a prueba muchas veces, quizás por eso es que lo quiero tanto y me es tan difícil ignorarlo.

Por supuesto Elliot también participó, fue más tímido de lo que se cree, de hecho él no dio sugerencias sólo se la pasaba preguntando "¿Estás segura que lo que estoy haciendo está bien?" y cosas por él estilo.

En fin, esta era solo una nota para expresar la cierta melancolía que tengo por todo este universo que empieza a cerrarse y a concluirse.

Será difícil decirles adiós a este universo, pero él mismo ya sabe que es la hora de empezar a acabarse.

Gracias por su atención.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Realidad capítulo 21



 Capítulo 21

«Cuéntame tu historia.»

Quizás no lo hubiese notado, pero su semblante era completamente diferente. Sus ojos se veían más cansados. Había ojeras bajo ellos. Se veía más pálido. Se estaba consumiendo en el estado de ansiedad injustificada causada por Joshua. ¿Por qué estaría corriendo tras cualquier pista que le diesen?  Había estado haciendo unas averiguaciones con los amigos de él y ellos fueron los que lo introdujeron para conocer a Maurice.  

Estaba reconociendo que debería estar preocupado por haber llegado a tal punto solo por alguien como ese personaje. No es que fuese a ganar nada y no iba a lograr algo con eso, entonces ¿Qué era lo que lo motivaba a seguir? 

Pregunta sin respuesta. 

Por otro lado, esperaba que Matthew, ya fuese otra historia. Él sí debía saber algo. Ya era obvio para él que desde un comienzo que no sabría qué hacer con esa información cuando la tuviese, tan sólo era sed de conocimiento.  

Había estado esperando ansiosamente, ese día de la semana en que tenía clase con Matthew.  Él tenía la respuesta a todo.  Cuando lo vio, la sensación no fue de emoción, todo lo contrario, una masa nauseabunda se posó sobre su pecho. No tardó en mucho identificar que era. Miedo. Estaba aterrorizada de saber la verdad. Por sí misma daba la certeza de que era implacable, intolerante  y tirana, por eso le temía. Ya no estaba tan seguro de querer saber, pero su terquedad no cedía. 

— Buenos días. 

Elliot levantó los ojos cansados y sonrió. Respondió el saludo y obvio olímpicamente todas las preguntas preocupadas por su estado. Matthew no se veía mejor que él.  También se veía desgastado. 

A veces se preguntaba para qué le fueron dados esos sentimientos que solo destruían y corrompían el alma. Dios ya se había tomado la ardua tarea de crear las guerras,  como para crear a seres con serviles emociones.  

La clase transcurrió sin nada relevante que deba ser contado. Elliot después de ello interceptó a Matthew y lo invitó a que se tomaran algo. No era algo muy raro entre ellos tal cosa, pero esperaba que no sospechara de su intensidad repentina.  Cuando estuvieron sentados con su respectiva bebida, Elliot evitó toda posible dilación. 

— Lamento haberte traído hasta aquí. 

— No te preocupes ¿Qué sucedió? 

— Bien… para ser sincero, hace algunos días tuvimos una pelea  Joshua y yo. 

Matthew encanó sus cejas y ya se mostraba indispuesto a la conversación. Elliot podía imaginarse por qué. 

— Y durante esa pelea, bueno, me di cuenta de las cicatrices de la mano izquierda que tenía. Yo lo que quería preguntarte era ¿sabes cómo se hizo esas cicatrices? 

No hubo respuesta inmediata. Matthew se tomó un sorbo de su jugo y parecía que meditaba sobre qué era lo que tenía que decir. Elliot entendió ya con ello que era un tema delicado, algo grave debió ser. 

— ¿Para qué quieres saber eso? 

El tono frío e injustificadamente cortante, previno a Elliot. Ese era un buen momento para retroceder y centrarse en sus cosas. No había por qué hurgar en algo que a fin de cuentas no iba a cambiar nada de lo que sentía con respecto a Joshua o a cambiar la situación actual. 

— Me preocupé cuando lo vi así. 

¡¿Qué clase de respuesta era esa?! Muy bien Elliot, haz perdido el juicio, ahora ya puedes irte a botar de un puente, se recriminó mentalmente. 

— ¿No era que se odiaban?

— Se supone, o bien se supone que eso siente Joshua por mí, pero yo… yo no lo odio. 

— A Joshua no le gusta que se hable de ese tema. Por eso no sé si debería decirte. Eso es algo que se supone que debería contarte él.

— Con la mano en el corazón ¿Crees que él me contaría algo? 

— Buen punto, lo dudo mucho, pero no por eso debería ser yo quien te cuente. 

— No te pido que me cuentes todo con lujos de detalles, pero si me gustaría saber por lo menos por qué pasó ese accidente o cómo fue.

El sorbo de jugo por parte de Matthew interrumpió el flujo de ansiedad de Elliot. No quería contarle,  no sabía si Elliot era de fiar o qué haría con esa información. No quería arrepentirse por esa decisión después.

— Lo único que puedo yo decirte es que eso fue un accidente de hace 2 años. Fue una época un tanto dura para él y para todos en general. 

— Ya veo… ¿Podría saber por qué fue dura esa época?

— Mira Elliot, tú me caes bien y me pareces una buena persona, pero estas cosas dan una mala imagen de ti. Algo así como… una vieja chismosa. Lamento la sinceridad, pero esa es la impresión que me da. 

Los sonidos habían desfilado y uno por uno le había pegado un puño en la cara a Elliot, por eso mismo se sonrojó al instante. Sintió vergüenza de sí mismo. Estaba siendo deplorable, rastrero y en extremo estúpido.

— Tienes razón, lamento mucho esto. Yo sólo estaba preocupado, pero eso no justifica lo que estoy haciendo. Matthew, mira lo he intentado todo lo que se me ha ocurrido para acercarme a Joshua. Por primera vez en mucho tiempo, en verdad quiero ser amigo de alguien, pero él solo me rechaza y lleva al extremo de lo que me queda de decencia. 

Matthew se extrañó.  Conocía a Joshua y sabía que no era un hombre rencoroso o antisocial. Para lo que le había contado, era para que su antiguo yo hubiese hecho borrón y cuenta nueva. Quizás la relación con Elliot fuera más profunda de lo que él creía. 

— Eso si me deja intrigado ¿Sabes? Yo conozco a Joshua y ya era para que fuera de lo más amigable contigo. No es una persona especialmente arisca, por lo que el problema que tienen ustedes en clase, para él sólo debería ser un juego. Si se lo está tomando tan enserio contra ti debió haber pasado algo más ¿No? 

Pues pasado cosas, han pasado. No voy a mentirte. 

— Bien, ahí tienes tu respuesta. Joshua siempre trata de evadir las personas que no lo dejan seguir con sus caprichos.

Esa frase había revelado más de lo que esperaba. Era tan obvia que no la había visto con claridad. 

— Tienes razón.  

Sosegadamente el silencio, como un anciano que después de mucho trabajo al fin puede sentarse y darse unos cuantos golpecitos en la espalda, se asentó calmando las bocas laboriosas que removían viejas capaz de polvo de los recuerdos. Elliot miraba su bebida y las pequeñas ondas que chochaban entre sí cada vez que lo movía. Esa era una respuesta que antes no tenía. Joshua solo era un niño caprichoso, incluso más que él. Le dio risa después de darse cuenta de algo tan obvio. 

— Creo que es mejor que trate de confrontarlo una vez más.  Quizás así podamos llegar a algún acuerdo. 

— Eso me parece bien Elliot. Quisiera hacerte una pregunta, si no es mucho el atrevimiento. 

— No hay problema, dime. 

— ¿Qué pasó con Joshua? 

— ¿A qué te refieres?

— ¿Por qué están peleando así?

Elliot tartamudeo unos cuantos sonidos que resultaron molestos para  Matthew. Para Matthew todo esto le era como un déjà vu. El hacerles la guerra a sus amigos, querer dejarlo de nuevo solo. Esta vez no sería tan condescendiente de ser así. Ya no era el mismo Matthew que se iba a dejar manipular por el miedo o por la tiranía, ya era lo suficientemente fuerte como para hacerle frente. 

— El problema  ha sido porque me he metido con los amigos de él y ellos al final prefirieron estar conmigo.

— ¿Me estás diciendo la verdad Elliot? 

— Sí, claro. 

— Si Joshua te está molestando para que no te juntes conmigo, no dudes en decírmelo. Él se pasa de la raya y si nadie lo detiene, arrasa con lo que tiene al frente. Si soy sincero, esa parte de él es la que más odio.

Los ojos de Elliot se abrieron a más no poder. Estaba en shock. Matthew no sabía si se estaba dando cuenta de todo lo que estaba diciendo, pero para sus oídos, era más de lo que había pedido en un principio. Él pensaba que Matthew era inocente de  toda la actitud maniaca de Joshua, pero para su sorpresa ya estaba bastante al tanto. Así que no sería nada nuevo si le contara que había escondido su celular, quien sabe para qué cosas. Pero en él no estaba decir eso. Callaría. 

— No… no sabía que Joshua era así. 

— Sí y es peor, te lo aseguro, por eso, no dudes en decirme cualquier cosa que él te haga  ¿Vale? 

— Claro, lamento todas las molestias. 

— Eso debería decirte yo. Lamento todos los problemas que Joshua causa. 

La conversación después de eso ya no tuvo relación con Joshua. Fueron cosas más triviales, pero en la cabeza de Elliot las cosas cambiaron de repente del foco desde las que estaba viendo. Joshua era una incógnita y qué difícil es evitar querer responder a esas preguntas sin respuesta. 

Las certezas que le habían quedado después de esa conversación no perdieron matiz hasta que se puso a plantearse realmente qué era lo que le interesaba de toda esta historia tan complicada. Los seres humanos traen consigo el dolor y la busca de la felicidad, por eso se vuelven tan primitivos cuando no piensan, sino sienten.  ¿Sería capaz de avanzar en ese mundo rustico de Joshua? ¿Habría cabida para él?

Joshua, devuélveme la libertad que me quitaste, pensó.  

***

Cada vez se reafirmaba más su sentido de carencia. Las veces que creía que tenía algo, siempre era arrebatado. Eso ya estaba impreso en su ser. Ahora de nuevo se quedaba solo. No podía caber más odio en su corazón. Estaba de nuevo repitiendo la misma historia que lo llevó a cometer estupideces que creyó que ya había superado. No podía contar con Matthew, ni con Maurice, ni con sus amigos. Era retado de nuevo por la vida. 

Estaba esperanzado en hacer atractiva su presencia de nuevo para sus amigos. Él no era indeseable o en la medida de lo posible siempre era capaz de influir en las otras personas para que fuera indispensable. Ahora haría de cuenta que nunca vio tal escena en donde ellos prácticamente se vendieron para estar con Elliot, quien sabe por qué razones. Tenía que sacar su lado más amigable para asegurarse de nuevo un lugar. 

Sus amigos lo recibieron cordialmente al entrar a clase. Eso lo relajó y le permitió desenvolverse naturalmente. De nuevo sentía que volvían a ser suyos y no de Elliot. Las conversaciones poco a poco se fueron arrastrando al terreno baldío de la ignorancia. Empezó a perderse entre las anécdotas a las cuales él no pertenecía,  sino Elliot era quien lo hacía. 

No me dejaré molestar, es natural que quieran alardear sobre esa fiesta, era lo que se decía. Se mostraba interesado aunque por dentro sentía ira. Sus amigos no pretendieron darse cuenta de eso o lo hacían a propósito, a ese instante no podía afirmar nada con certeza. ¿Estaba siendo puesto a prueba? ¿Estaba siendo puesto de lado? ¿Estaba siendo ignorado? Quién sabe. 

Poco más de un rato de conversación excluyente, su miedo se hizo presente y de nuevo se aferró a las pocas cosas que aún estaban a su alcance. 

— Al parecer se han hecho muy amigos de Elliot. No lo pensé así. 

— Sí, es un tipo de lo más particular. Deberías dejar de tirarle bronca y salir con él también. 

— Bueno… no sé qué es lo que ven en él, es un enano inmaduro nada más. 

El círculo de amigos no secundó su afirmación. Llegando al extremo de entregarle ciertas miradas recriminatorias.    

— Deberías tomarte la molestia de conocerlo Joshua. 

— ¡Pero! Él solo quiere separarnos. 

— Quizás tú eres él único que se quiere separar. Nadie te está excluyendo, pero tú ya sientes que él no debería hacer amistad con nosotros.  Él nos cae bien, no vemos por qué debemos apartarlo. 

Joshua se sintió aún más profundamente herido.  Estaba siendo cercado en una soledad que no era justa con él. 

— Vale, está bien. Dejemos así, quizás soy yo el que está equivocado. 

No iba a ponerse a pelear, No había necesidad, ya habían dejado claro su punto de vista. Elliot tendría que pagar por eso. Nada justificaba tales acciones contra su persona ¿En verdad había sido tan malo lo que había hecho? No lo creía así. Si lo veía, esta vez si iba a lograr que lo dejara en paz. 

domingo, 5 de mayo de 2013

Comienza la cuenta regresiva Supongamos sale a la venta el 15 de Junio

Buenas y santas y muchas tantas.

Como dice el titulo,  al fin ya tenemos un fecha para el lanzamiento de Supongamos. Después de tanto tiempo corrigiendolo, ya se pudo fijar una fecha para su salida. La verdad me falta corregirlo  2 veces más, pero ya son detalles mínimos, por lo que tendremos Supongamos para Junio.

Han sido muchos sentimientos juntos a la hora de corregirlo. Hubo muchas partes que ni siquiera me acordaba que había escrito, había muchas escenas que ni siquiera entendía y me preguntaba como ustedes si lograron entenderlas.  En fin ha sido una historia de tire y afloje con la historia. Después de tanto trabajo, al fin la voy a poder publicar.  

He estado mirando cómo puedo hacer que la novela quede lo más barata posible  y estará costando entre 15 a 18 dólares. Tendrá apróximadamente 300 hojas.

Cuando yo ya tenga mi copia para verificar que está en perfecto estado, la subo para que la miren.

Bueno que tengan un muy buen día.

martes, 16 de abril de 2013

Maurice Versión Realidad

Buenas y santas y muchas tantas.

Les traigo un dibujillo  que hice de Maurice después de haberse cortado el pelo. Creo que he mejorado el estilo (un poco por lo menos). Espero que les guste.


viernes, 11 de enero de 2013

Supongamos se prepara para la celebración de sus 2 años

Buenas y santas y muchas tantas.

Como habrán leido en el post anterior,  voy a publicar Supongamos y Realidad en papel, en conmemoración de sus 2 años. En este momento ya tenemos portada de Supongamos, el cual estará a la venta dentro de 3 o 4 meses apróximadamente.  Entró en edición y corrección, por eso se demorará ese tiempo.

Quiero agradecer a todas las personas que ya dieron su apoyo con mi obra. Me hace feliz saber que existe gente que desde ya decida apoyarme. Quiero compartirles la portada de Supongamos, para que ya se vayan ambientando un poco sobre cómo va  ser.


Se ve bien ¿Verdad? Bueno, también la novela llevará 1 extra, que será un one-shot contando una que no se   mostró en la historia. Será cómica y espero les guste.

Espero que se motiven a obtener esta obra que ha sido popular gracias a ustedes. Yo estoy muy contenta de poder tener esta oportunidad. 




martes, 8 de enero de 2013

Mi Proyecto encuentra la luz

Buenas y santas y muchas tantas

Hace harto que no publico y quisiera comentarles a ustedes un proyecto al cual le he estado dando demasiadas vueltas. Como bien saben,  principalmente de un tiempo para acá,  me he especializado en solo escribir novelas originales. Ya no he vuelto a escribir fics de nada. Si me preguntasen un motivo, debería decir que es porque ya no siento la motivación de escribirlos, cosa diferente que si hay para todas las ideas de mi cabeza originales.

Pues bien, he encontrado un post que me ha dado la luz que he estado esperando hace tantísimo tiempo. Ha sido este http://www.escriberomantica.com/p/como-publicar-en-amazon-tutorial-paso.html , para mí fue una grata y muy significativa sorpresa el que esto existiera. Desde que comencé a escribir Supongamos y vi que extrañamente había adquirido una popularidad que ni yo misma esperaba, me plantee la idea de publicarlo. El pequeño problema que esto generaba, era que yo muy seguramente iba a ser rechazada en cualquier editorial. Pero ahora ese no es problema dado a la oportunidad que Amazon me presenta.

Entonces, contenta ya veo que existe la posibilidad que mis libros conozcan la luz pública. Yo soy feliz que se me dé esta oportunidad, porque sé que no seré la mejor escritora del mundo, pero sé que tengo buenas ideas.

Sé que una de las mentalidades que existe en latinoamerica es no comprar cosas si las puedes conseguir gratis, así que me estuve planteando seriamente en borrar Supongamos y Realidad de amor yaoi y publicarlos en papel, luego pensé desde el asiento de lector, que muchas veces me he encontrado con situaciones en las cuales quiero leer una historia, pero esta no está disponible si no la compro. Muchas personas que leen Supongamos, puede que no tengan tarjeta de crédito o puede que no tengan dinero, por lo que esa idea se fue disolviendo.

Existen 2 ideas para mis historias que aprecio mucho, que por ese mismo hecho quiero darles toda la importancia que para mí tienen y esas si no las voy a publicar en ningún lado y solo las dejaré para que las compren.

Quiero pedirles, que si les gustan mis historias, también puedan apoyarme con estos pequeños pasos que estoy dando. No pido ser una escritora de premio nobel, ni de reconocimiento internacional, porque sé que no tengo la calidad ni las aptitudes para hacerlo, pero, puedo ofrecer pequeños universos que entretengan a la gente y por lo menos creo que es algo que puede remunerarse con ese apoyo.

También, pueden estar seguros que nunca dejaría una novela mía a un precio exorbitante, porque mi objetivo, más que ganar dinero, es que mis novelas puedan tener un reconocimiento amplio y entretengan a mucha gente.

Desde que comencé a escribir, siempre me dije que esto no lo hacía para ganar dinero  y que nunca las publicaría en físico, pero ahora quiero hacerlo es para que estos universos a los que les he cogido tanto cariño, tengan un soporte físico que me demuestre que todo el tiempo que les he gastado en crearlos, no ha sido en vano.

Me gustaría decir más cosas, siento que en este momento tengo todos los sentimientos a flor de piel, pero no es algo que sea de relevancia para la nota informativa. Solo quiero decirles, que para la celebración de los 2 años de Supongamos y Realidad, haré una edición especial, con muchos extras y la pondré a la venta para que puedan disfrutan de esa historia.

Sin ser más la motivo de la presente, se despide esta fiel servidora.


lunes, 5 de noviembre de 2012

[Realidad] Capitulo 12 "¿Esto es lo que realmente quiero?""

¡Buenas y Santas y muchas tantas!
Estoy haciendo algo que generalmente no hago, pero que comenzaré a hacer. Dado a que en Amor Yaoi casi no comentar, no subiré el capitulo allá hasta que lo hagan, pero como sigo avanzando en la historia, pues comenzaré a hacerlo hasta aquí. 

Cómo sé que casi nadie visita el blog, pues no me preocupo mucho XD 
Bueno aquí les traigo el capitulo 12, recien salido del horno, espero les guste. 

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Capítulo 12

¿Esto es realmente lo que quiero?”

Miraba hacia el techo de su habitación y sus ojos dolían como el demonio. Desde el café no había podido parar de llorar. Estaba confundido por ese dolor tan intenso en su pecho. No sabía si era culpa o una desbordante sensación de responsabilidad. 

Estaba cansando de sentir siempre cosas tan extremas, cuando se trataba de Collin. Por eso había venido tan lejos, pero ahora se daba cuenta que el dolor era más intenso que cuando estaba con él.  No podía pensar que eso fuese amor, si realmente lo amara, se supone que debería sentirse bien, que todo el mundo se vuelve color de rosa, pero no recordó ni una sola vez que hubiese sentido eso.  

Jostein le había dejado tranquilo con ese tema. Cuando regresaron a la casa de sus abuelos, él no mencionó nada. Ahora estaba en su antiguo cuarto y este dormía apaciblemente en una colchoneta en el suelo. 

A esas  horas de la noche, se le antojó agradable poder escuchar a Collin. Cuando estaban en su apartamento, siempre que era de noche y no podía dormir, se quedaban hablando en voz baja sobre trivialidades. Siempre esas charlas se le hacían muy divertidas. Ahora era una situación muy distinta. 

Se levantó de la cama y salió hacia el pasillo que conectaba su cuarto con las escaleras. Se recostó contra la pared y miró su celular. ¿Iba a llamarlo ahora? ¿Qué le diría? No estaba seguro de que iba a pasar, pero si lo que dijo Jostein era verdad, debía solucionar eso lo antes posible. 

Se armó de valor y le llamó. Se quedó expectante con el aurícular y su corazón comenzó a latir más rápido. No contestó. Estaba algo molesto, por lo que volvió a marcar y esa vez si le contestó. 

— ¿Hmm?

— ¿Collin?

— ¿Qué? —sonaba su voz pesada y grave como si estuviese borracho o que le acabase de despertar.

— Hola, ehm… hablas con Matthew. — Su voz parecía flaquear, estaba muy nervioso.

Escuchó que sonaba como alguien levantándose rápidamente y que se tropezaba con todo. 

— ¡Ma…! — Se le cortó la voz y se puso a llorar. — ¿Dónde estás?

Matthew al escuchar eso se le humedecieron los ojos y se puso a llorar también. 

— Lo siento, lo siento, lo siento. — Susurraba con mucho dolor. — No era mi intención que te pusieras así. 

— ¿Dónde estás? Veámonos, te lo suplico. 

— Lo siento, yo estoy en Inglaterra. 

— ¡Así que sí era cierto lo que dijo Jostein! ¿Por qué Matthew? Me hubieses dicho. Yo no te hubiese atado para que no fueses, solo quería que me dijeras. 

— Lo siento. —La garganta de Matthew se cerraba cada vez que intentaba hablar. 

Se escucha como sollozaba cada uno. Matthew se quedó analizando de nuevo ese sentir en su pecho. Definitivamente era lo más fuerte que alguna vez había sentido. Fuera lo que fuera, incluso si era amor, le estaba haciendo daño, debía acabar con eso de una vez por todas. Lo haría… por el bien de los dos. 

— Collin. Yo quiero… decirte algo. 

— ¿Qué? — La voz sonaba más calmada.

— Quiero que terminemos la relación que sea que tengamos. 

— ¿Qué? — Collin sonó ofuscado. — ¿Terminar? ¿Qué pasó? ¿Por qué?

— Creo que es lo mejor para los dos. Yo estoy al otro lado del océano, no nos veremos más, es mejor para nosotros acabar con esto y seguir cada uno por su camino. 

— ¿Ah sí? ¿Es tan fácil para ti decir eso? — sonó el golpe de algo que se rompía. — Bien, quizás fui un imbécil por pensar que me querías aunque fuese un poco. Te agradezco la sinceridad. Aunque lamento decirte que no acepto esto. 

— ¡Collin! No seas terco, es lo mejor para los dos.

— Sí, bien, que sea lo mejor, pero si vas a terminarme, hazlo en mi cara por lo menos. 

— Pero… ¿No oíste? Estoy en Londres.  

— Claro que lo oí. — sonaron unas botellas chocar. — Por eso, tú y yo nos veremos en las vacaciones de verano y ahí sí puedes decirme todo lo que se te de la gana. 

Matthew se quedó callado. Pensó que sería fácil acabar con ello, pero como todo con Collin, tenía que ser de la forma más complicada y más hiriente posible. 

— Tomaré ese silencio como un “sí”. ¿Tienes algo más que decir? 

— Lo siento. 

— Ajá, claro, como si esas palabras hubiesen solucionado algo alguna vez. Adiós. 

Matthew se quedó ahogado en su propio llanto y remolino emocional. Estaba cansado, por cosas como esas había pensado que era mejor acabar con esa relación y aún así no pudo. Estaba tan acostumbrado a Collin que no supo en que momento estaba ya llorando por él. 

Si eso era lo que él quería, bien, le terminaría en las vacaciones de verano. En verdad lo haría.

***

 Ya había pasado cierto tiempo desde que había pensado preocuparse por su apariencia. Miraba su cabello y sentía que ya era hora de cambiar. Se fue hacia un salón de belleza he hizo que le cortaran el cabello al estilo militar. Su cabeza se sentía rara, pero, visualmente era más agradable.

Cambió su vestimenta por algo menos estridente, aún así sin perder el toque que había adoptado. En ese momento estaba pensando en cómo hacer para atraer a Matthew. Quizás no tenían mucha confianza por todo lo que había pasado, pero no podía olvidar el beso que le dio. No estaba dispuesto a que fuese el último. 

Ese nuevo corte, le subía el autoestima. Su nueva ropa ya la sentía más apropiada. Ya se sentía preparado par ir en busca de Matthew. 

No había hablado con Joshua desde ese día, tampoco se había preocupado en contactarlo. Aunque si era sincero, le extrañaba un poco. Ya se habían vuelto bastante cercanos. 

Tomó su celular y le marcó a Matthew. Hoy estaba dispuesto a atacar para matar. 

— ¿Aló? —contestaron. 

— Hola Matthew, soy Maurice. 

Hubo un silencio de unos segundos. Maurice no supo como interpretar eso. 

— Hola Maurice ¿Qué necesitas? 

— ¿Podemos vernos? — Parecía ansioso. 

— ¿Vernos? Lo siento, creo que no sería ahora conveniente. 

— ¿Por qué?

— Ahora estoy un poco ocupado. 

Maurice se quedó callado por un rato ¿qué era esa mierda? ¿Por qué siempre huía de él? Se estaba empezando a molestar. Si no quería estar con él por las buenas, entonces lo estaría por las malas. 

— Ah, claro, lo entiendo. Lamento no ser oportuno. 

— No te preocupes, podemos salir este fin de semana. 

— Vale, estaré esperando tu llamada. 

La conversación murió. Guardó su celular y dirigió sus pasos hacia la universidad de Matthew. Él no era imbécil. Ahora si era necesario, lo secuestraría, pero tendría que estar con él. Por lo menos pedía que le explicara porqué siempre huía de él. 

***

No estaba en su mejor momento como para ponerse a liarse con Maurice. Su cara estaba hecha un desastre. Sus lágrimas se habían encargado de quemar sus mejillas y sus ojos estaban secos y rojos. En su cabeza solo estaba ese tono déspota de Collin. Repetía en su cabeza su disculpa hacia él y de esa misma forma recordaba las palabras de él como si esas palabras hubiesen solucionado algo alguna vez y era verdad. En ese momento, podía desvivirse diciendo “lo siento” pero, ¿Eso qué efecto tendría? 

Se dirigía para la casa de sus abuelos. Ahí le esperaba Jostein. Estaba en un momento muy tenso con él. No podían hablar normalmente, pero tampoco habían sido hostiles. Era todo una guerra fría con máscaras de amigos. 

No negaba el hecho de que merecía el enojo que sentía su amigo por él. Era justo y el mismo se estaba reprochando en esos momentos. Pero consideraba que quizás ese no había sido el mejor método para decírselo. 

Iba llegando a la casa de sus abuelos y pasó por la panadería que le gustaba tanto. Compró algunos bizcochos. Con un poco su camino desviado, continuó su camino. Cuando llegó a su casa, se extrañó de ver a Joshua tocando la puerta. Llamándole la atención este se volteó aliviado de verlo. 

— Joder, me alegra encontrarte. — dijo Joshua con el aire perdido. 

— ¿Qué pasó? —Se preocupó Matthew por verlo jadear así. — ¿Por qué viniste corriendo hasta aquí?

— Creo que es mejor que vayas a la universidad. 

— ¿Eh? Explícate. 

— Bueno, me ha llamado Maurice diciendo que estaba haciendo el escandalo de la vida con Allan tratando de ubicarte.

— ¡¿Qué?! — Matthew encanó una ceja, molesto. — Ese imbécil ¿Se puede saber que está haciendo? 

— Eso mismo me pregunto yo. Lo cierto es que he recibido una llamada de él diciendo eso. Llámalo, dile algo para que se calme. 

— Vale. ¿Por qué no me llamaste antes? 

— No hace mucho me llamo Maurice.

— Pero ¿Por qué no me llamaste por celular? 

— Porque se me ha acabado la batería. Lo siento. 

— No te preocupes. 

Mentalmente ya había estrangulado a Maurice un millón de veces ¿Qué era eso? ¿Por qué todos parecía tener un chip que decía “Obsesiónate y jode a Matthew”? Entró a la casa y le pidió a Jostein que le acompañara un rato a la universidad. No se negó aunque si se sorprendió ver a Joshua. Ellos habían hablado de que ocultarían ese hecho de que hablaron, por el bien de los dos. Actuaron natural uno frente al otro, aún cuando Joshua se moría por preguntar varias cosas. 

Mathew se adelantó casi corriendo, mientras hablaba por su celular con Maurice. Joshua aprovechó para retrasarse un poco para ir a la par con Jostein y le miró inquisitivamente. Este le respondió con una mirada de que no era un buen momento para hablar y hasta ahí se quedó la comunicación. 

Joshua sintió ese execrable deseo de saber. Estaba comenzando a hartar de su constante instigo de manipulación. Pero era inevitable. 

Cuando hubo llegado a la universidad, se vio la escena de Allan tratando de hacer que Maurice se detuviese, aunque les costó un rato identificar que el otro chico con el que hablaba Allan era Maurice. 

— ¿Qué pasa?— Matthew se acercó furibundo. 

— Hola. —Allan saludó con molestia. 

— Así que realmente no estabas aquí. — Maurice recalcó con cierto deje de contestación. 

— Joder, si te he dicho que no puedo, es que no puedo. —Matthew frunció el ceño. — Se puede saber ¿Qué pasa contigo?

No hubo respuesta por parte de Maurice. Se disculpó con Allan y tomando del brazo a Matthew se lo llevó lejos de la institución. Matthew se volteó mientras era arrastrado y miró a Allan pidiéndole disculpas. Luego avanzó al paso de Maurice y se deshizo del agarre. 

— Oe. —Amonestó Matthew. — Por lo menos responde lo que te pregunto. 

Maurice se detuvo y espero a que Matthew se colocara al frente de él. 

— Te diré la verdad. Me molesta que evites como si tuviese la peste. 

— ¿Evitarte? ¿De qué hablas? — estaba realmente desconcertado. 

— Desde que llegaste, ha sido lo mismo. Es como si yo estuviese pintado en la pared. Si me odias, pues dímelo.  Joder que me mato la cabeza pensando que es lo qué pasa contigo.  

Matthew se mantuvo callado. Se volteó y siguió caminando en busca de Jostein y Joshua. 

— ¡¿Si ves?! Es por eso que tengo que venir a hacer el ridículo buscándote. ¿Qué he hecho? ¿Por qué parezco ser el único que sobra aquí? Dímelo en la cara por lo menos. 

Matthew se volteó, atraído por esas palabras. Eso mismo le había dicho Collin. Ahora lo entendía mejor. Era un cobarde. Si enfrentaba las cosas, sentía que lo iba a perder todo, por eso no era capaz de confrotar a ninguno de los dos. Aunque Maurice y Collin eran dos mundos diferentes, los dos tenían algo en común. Matthew sentía que le debía muchas cosas a los dos. Lo reconsideró, si realmente esperaba enfrentar a Collin en las vacaciones de verano, debía emprender con su proceso de adquirir el suficiente valor para dejar de huir. 

— Te lo diré en la cara. —dijo eso, pero escabullía su mirada en el suelo. — Te evito porque quiero evitar decepcionarte más, que me odies, que lo único bonito que tenía nuestra amistad hace años, se vaya al carajo. Aunque parece mi error, porque te he estado haciendo más daño del que pensé. 

Maurice se quedó desarmado ante esa respuesta. Él quería recibir una contestación agresiva y llena de odio. Algo que le permitiese excusarse del por qué le evitaba. Pero no resultó ser más que un método de protección de su parte. 

— Maurice. —Hizo una pausa mientras carraspeaba un poco, sus palabras no salían tan fácil. — Hay muchas cosas que te deben resultar repugnantes de mí, pero te pido que me perdones por ello. 

Estaba ahí, tan solo parado diciendo palabras, pero sentía que estaba desgarrándose la garganta ¿De qué servía ser sincero? Ahora lo vería. 

— Matthew, mírame. 

Este con algo de recelo lo hizo. 

— Deja de ser tan idiota. 

Maurice agarró la solapa del blazer de Matthew y lo atrajo hacía sí. Buscó sus labios y encontrándolos, impregnó un beso sin importar quien estuviese observando. 

Matthew no procesó la información hasta poco después de sentir el contacto de los tibios labios de Maurice. Colocó sus manos sobre los hombros de Maurice e intentó empujarlo, pero no pudo. En ese momento él no tenía la intención de comenzar a jugar, pero tampoco pudo evitarlo. Cuando Maurice le soltó, este sonrió con algo de alegría y luego le abrazó. 

— No creo que haciendo esto, puedas todavía pensar que haya algo que me asquee de ti. 

Matthew estaba estupefacto. Estaba pasmado. ¿Qué estaba sucediendo ahora con Maurice? ¿Qué era esa escena salida de una novela barata? No pudo pensar en decir algo. Estaba sencillamente pensado que debía ser una muy irracional broma. 

— No me evites más. — Musitó Maurice. — Que yo no pienso parar de buscarte. 

Quizás era por el mismo hecho de que esas cursilerías eran algo tan ajeno a él, pero no pudo evitar sentir como sus mejillas ardían. Maurice se había convertido en un casanova sin remedio.