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jueves, 10 de octubre de 2013

Realidad Capítulo 25



Capítulo 25

«El comienzo del fin»


El clima se había rendido ante la batuta del nuevo líder.  El verano se había impuesto y sus caprichos estaban siendo concedidos. El tiempo anunciaba la llegada de la consumación. La época era incierta, pero las decisiones ya estaban tomadas y las determinaciones eran claras. 

No es tan sencillo cerrar un ciclo.  Las cosas, las personas, los eventos, todo cumple una doble función. En esta vida todos los seres son maestros y alumnos. Dan y reciben. Y si no escuchas al maestro, no pasas la prueba, así de sencillo. Quedarse estancado en un vicio de terquedad y obstinación, puede ser la mayor causa  de dolor en una persona. 

Ahora era el momento de dar un paso adelante y presentar la prueba. Nunca hay prisa para el destino. Puedes esconderte o huir, el hecho de tener que enfrentarlo no cambia ni un poco. 

Había anunciado su arribo. Cabiendo aclarar que había descartado cualquier idealización de bienvenida. En su cabeza las cosas tenían el tono negruzco que daba el matiz trágico a toda esta despedida. Quizás hasta se golpearan y después se meterían el dedo en la llaga hasta llegarlo a podrir.

Impaciente. Sí, era la sensación predominante en toda esta espera sin sentido. Se había percatado de enviar la hora correcta de su llegada. No era justificable tanto tiempo de espera. Ese lapsus era contraproducente. No quería verlo, pero se desesperaba porque no llegaba.

Al reloj marcar las doce del mediodía, la espera terminó.  Matthew se acercó corriendo. Demoró más de un poco en reconocerlo. Podía darse cuenta que ya no era el mismo que salió huyendo de Canadá. Su corazón dio un vuelco. Fue avanzando hacia él.

— Lo siento. Hubo un trancón del que casi no salgo. 

— No hay problema. Cuanto tiempo. 

— Sí… ¿Cómo has estado? 

— Bien, como puedes ver. 

No pudo evitar levantar su mano hasta tocar su mejilla. Matthew se había cortado el cabello. Estaba más esbelto de cuando se fue y sus ojos parecían más vivos que antes. En verdad había estado mejor sin él. 

— Has cambiado bastante. 

— Sólo es un cambio de look, para el nuevo comienzo. 

Matthew quitó la mano de su mejilla. No había dicho esa frase al azar. Estaba haciendo un pequeño ritual para mantener su decisión firme. No le gustó mucho lo que vio. Collin se notaba que no había llegado con la disposición de acabar todo sino por el contrario, de arreglarlo. 

— ¿Dónde podría dejar estas maletas?  

— En la casa de mis abuelos. 

De ahí en adelante, Collin se rehusó a hablar. Tenía miedo, él no quería terminar. Lo quería y confirmaba eso ahora que lo veía. Pero no entendía por qué todo parecía destinado a ser un desligamiento de sus pequeños e inocentes deseos. Nunca pudo llegar a saber que era lo que le faltaba para que Matthew no quisiera abandonarlo. Nunca tampoco le dio oportunidad de preguntarlo. 

Al llegar a la casa de  los abuelos de Matthew, esta estaba sola. Matthew solo hizo un pequeño comentario que ellos se habían ido a un bingo que había organizado todos los adultos mayores del barrio. Se quedó en la entrada viendo a sus maletas ser acomodadas en la sala.  

— Pasa, siéntate.  

No le fue fácil llegar al sofá, más por sus propias ideas que por mover las piernas hasta allá. Todo ese protocolo lo llevaba a pensar que ahí era donde todo iba a desarrollarse. 

— Matthew, yo…

— Collin, hablemos ¿Te parece? — Le interrumpió cortante. 

Y ahí estaba por qué le era imposible tratar de llegar a algún lado con Matthew. Todo era como él quería. 

— ¿Tienes hambre? ¿Quieres tomar algo? Ha sido un viaje largo en verdad. 

— Sí, fueron 6 horas y media. 

— Si quieres puedes tomarte un baño también.  Nadie tiene prisa ¿Verdad? Mejor mañana. —se adelantó a zanjar el tema por el que se había llegado hasta ahí.  

Quizás era lo mejor. Estaba ciertamente cansado y no estaba en la mejor condición de hablar. 

Llegó la tarde rápidamente y se dejó atender por la hospitalidad profesional de  Matthew. Cuando Matthew le prestó la ducha, ya le había dispuesto una cama. Era tan sólo salir y acostarse a dormir. Que las cosas se estuviesen dando tan sistemáticamente no le daba una buena impresión. 

Ya venía preparado mentalmente a una discusión exaltada y persistente. Que no le dejara ni sentar y ya le estuviese exigiendo que terminaran y se devolviera. Quizás realmente nunca conoció bien a Matthew o tan solo cambió al llegar aquí. 

En estos meses, había pensado que lo mejor era no quemarse los sesos tratando de descifrar en qué estuvo mal o qué fue lo que le faltó. No le hallaba sentido, puesto que así lo supiera y rogara perdón por ello, sabía que a  Matthew eso no le importaba. Nunca le importó nada sobre su relación y ahora menos que iban a separarse.  

Se sentía en parte tranquilo porque tenía claro que si hubo tantos problemas de falta de comunicación, no habían sido por su culpa. Él después de creer que estaba estable con Matthew, intentó en múltiples ocasiones que hablaran sobre cosas más trascendentales para su relación ¿Qué era lo que hacía Matthew? Prendía la televisión, se ponía a leer un libro o a jugar con su celular  y cuando se ponía muy insistente, se iba del apartamento. Así no había forma que volviese a insistir en que hablaran. 

Matthew nunca pareció realmente entender todo lo que cambió después de que se enamoró. Nunca entendió todo lo que tuvo que abandonar para poder estar con él. E incluso, estaba seguro que desconocía todo el conflicto que tuvo con sus papás para poder conseguir ese apartamento. 

Muchas veces Matthew le recordaba que todo esto había pasado por imposición y que él nunca quiso nada de esto. En esos casos siempre le decía lo mismo «Yo no te estoy atando, puedes irte», pero siempre terminaba volviendo. Si esta relación termina mal ¿Quién es el verdadero culpable? 

Quería llegar a tocar todos esos puntos, no podía callarse más. En esos momentos en verdad ya estaba creyendo que lo mejor era terminar todo. Había destruido tres años de su vida que no volverán. Si tan solo hubiese tenido suficiente dignidad para decir «basta», las cosas no habrían llegado hasta aquí. 

— Collin, ya está listo el tentempié. Puedes bajar cuando quieras. 

Matthew le gritó. Cerró la ducha en inmediatamente se cambió. Al llegar a la sala, vio a dos ancianos tomando su té con galletas. No había ni que preguntar. 

— Buenas tardes, mucho gusto soy Collin. Un compañero de la preparatoria de  Matthew. 

— Mucho gusto. 

Los dos abuelos respondieron con cariño. Después le invitaron a sentarse y terminaron hablando de lo más animado mientras pasaba el tentempié. Collin eso lo dejó desubicado. Conocer a la familia de Matthew de forma tan jovial, nunca lo había hecho. A los padres de Matthew solo los conocía porque cada vez que Matthew huía de él, tenía que ir a prácticamente arrancarlo de las paredes de su cuarto. Al hermano de Matthew, nunca lo conoció, es decir, se presentaron pero nunca hablaron. 

—Nos alegra mucho haberte conocido Collin, espero que estés a gusto y no dudes en pedir cualquier cosa que quieras. 

— Sí, muchas gracias. Que pasen buena noche. 

Los dos ancianos subieron las escaleras y seguramente se hubiesen ido a dormir al poco rato. En eso, Collin se quedó lavando loza con Matthew. Estaba su lado, pero lo sentía lejano. Los sentimientos se iban entremezclando y ya no tenía respuesta a las preguntas que tendrían que resolver al día siguiente. 

— Qué irónico. Conocer a tu familia justo cuando vamos a terminar. 

— Sí, pero no tiene que ser irónico… Yo tampoco es que quiera volverme un enemigo tuyo Collin. 

Y había zanjado otra línea más. No quería recibir su amistad ¿Si era posible eso? ¿Ser novios y pasar a ser amigos como si nada? No lo creía. 

— Y yo no sé si quiera terminar siendo amigo tuyo Matthew. 

Los ojos azules buscaron a los verdes. Era la confirmación de esa declaración. 

— Tienes razón, puede que sea verdad. Una relación tan enferma como la nuestra, no puede terminar siendo simplemente amistad. 

Collin terminó de restregar el último plato y dejó a Matthew solo secando. Se despidió y se subió a bañarse los dientes y disponerse a dormir. Poco a poco habían estado mermando lo que le quedaban de esperanzas, ya era definitivo. Al acabarse todo, iba  a ser un génesis. 

Cuando entró al cuarto de Matthew y se recostó en el colchón, no pudo dormir. Estaba cansado, tenía sueño,  pero no podía dormir. Estaba pensando que no quería que fuera mañana. Al poco rato llegó Matthew y se acostó en la cama. Le veía tan tranquilo, tan en paz. Eso era frustrante. 

— Matthew. 

— ¿Qué?

— ¿En verdad tú nunca me quisiste ni un poco siquiera? 

— Sí te quise y si te quiero. 

— ¿Entonces? ¿Por qué terminar todo? ¿Por qué no darnos otra oportunidad? 

Matthew se volteó y quedó mirando hacía el colchón. 

— Lo que no fue, no será Collin. Yo ya no estoy dispuesto a sufrir más. 

No dio más tregua de seguir hablando. Era posible tener una mejor relación si lo intentaban. Era cuestión de voluntad, de estar realmente enamorado de la pareja. Las cosas no se dan a la primera. Pero se había prometido que si Matthew le terminaba, él ya no iba a buscarlo más. Hizo lo que más pudo por él, pero nunca se dio cuenta de nada. Él tampoco quería sufrir más. 

La mañana no previno a nadie del día final. Se habían levantado normalmente. Otro días más. Matthew estaba cocinando el desayuno con su abuela, mientras que el abuelo estaba hablando con Collin como viejos amigos. Poco después de comer, los abuelos se retiraron y Matthew y Collin se fueron a cambiar. 

— ¿Qué te parece si vamos a caminar un rato? 

— ¿Adónde sugieres ir? 

— No lo sé, sólo caminemos. 

Después de estar listos se despidieron de la pareja de ancianos. Matthew tomó la guía y lo llevó a unos de los parques más representativos de Londres, al parque St. James. 

— No hace mal hacer un poco de turismo ¿No crees?

Y no es que no estuviese interesado en el parque, pero iban a terminar ¿Para qué ponerse a hacer turismo?
Encontraron una banca y Matthew dijo que se sentaran. Lo siguió. Después de sentarse se quedó esperando que empezara a hablar pero eso no pasó. Después de un tiempo incontable, Matthew al fin pareció dispuesto a empezar. 

— Collin antes que nada quiero decirte que te estoy agradecido por muchas de las cosas que hiciste por mí. Tú no me conociste como era antes, pero tener que enfrentarte me hizo más fuerte y pude dejar el viejo cascarón que tenía. Eso fue un paso adelante el que hice gracias a ti. 

¿Por qué estaba agradeciéndole? ¿Por qué estaba sintiéndose tan mal con esas palabras?    

— También, te agradezco por todas las cosas que me diste en este tiempo. En ese entonces era un completo imbécil y te veía como un lugar cómodo, como algo que me daba beneficios, pero ahora entiendo que fueron cosas de las que te desprendiste para hacerme feliz.  

— Detente, Matthew no digas más. 

Estaba siendo desarmado. Pensó que nunca iba a escuchar nada así por parte de Matthew. Quería llorar. Eso lo estaba superando. 

— Pero… Collin, a pesar de todo, esta relación trajo consigo mucho dolor. Nunca nos escuchamos, nunca nos conocimos y por eso mismo, nunca supimos que quería el otro ni que pensaba. Yo me rehusaba a escucharte y tú nunca te molestaste en preguntar. 

— Eso no es cierto. Yo muchas veces intentaba hablar contigo, pero siempre tú huías y por eso dejé de preguntar ¿Recuerdas todas esas pataletas que hacías cada vez que yo te preguntaba algo? 

— Es verdad… Eso también fue culpa mía. Lo siento. 

— Esto no se trata de quien fue la culpa.

— Lo sé, pero también es importante reconocer en qué nos equivocamos. Por eso quiero decirte todas las cosas que pensé, que sentí y que me llevaron a herirte como te herí. 

Escuchar por primera vez y pensar que te deben estar hablando en otro idioma porque no parecieses entender palabra alguna. En su garganta estaban haciendo fila, todas las frustraciones no dichas. 

— Nunca me sentí visto por ti. Tú solo me obligabas a hacer lo que querías y por más que yo te decía que no quería, para ti era igual. Me llevabas al límite,  destruyendo todo a su paso. Así pasó cuando me violaste, así pasó cuando me llevaste al chalet, así pasaba casi todo el tiempo que en verdad no quería verte. 

— Lo siento, yo no sabía qué hacer para que me vieras. Ser ignorado por ti era lo que menos quería en esta vida. 

— Uno no obliga a la gente a que lo quiera. El cariño se construye, la confianza se construye, no se impone. 

— Yo… tenía claro eso. De igual forma tú nunca de diste cuenta a todo lo que renuncié, todo lo que cambié por ti. Por pensar que de esa forma era más factible llegar a ti. 

— Sí, nunca me di cuenta. Quizás ese fue el principal error. Tú tampoco te diste cuenta cuando cambié por tu culpa. 

La naturaleza hizo presencia con un poco de su soplido. Las ramas se mecían y susurraban inteligibles mensajes. Después de un rato se calmó. 

— Yo nunca quise que las cosas fueran así. Quería que tuviésemos una vida juntos, quería formar algo bonito junto a ti. 

— Eso hubiese estado bien, si la relación hubiese comenzado así. 

— ¿No hay posibilidad de intentarlo? 

— Yo no quiero probar suerte.

— Yo sí quisiera. 

— Por otro lado, hay otra cosa que quisiera decirte. 

— Dime. 

— Siempre te engañé, engañé a Jostein también, a todo el mundo. Yo realmente nunca fui ese promiscuo que parecía. Todos esos bacanales que te decía a los que iba, realmente era mentira. Yo sólo tuve sexo con 3 personas, entre esas tú.  

Eso sí enfureció a Collin. Se levantó de la silla y le pegó un puño a Matthew. 

— Eso sí es lo más rastrero que pudiste hacer. ¿Sabes lo que sufrí yo por culpa de eso? ¿Qué ganabas con mentirme? ¡Maldita sea!   

— Esa fue la única forma que encontré de no perder contra ti. Era una forma de vengarme, lo siento. No quería sentirme más vulnerable, más miserable. De sentirme en tus manos. Siempre alardee de eso con Jostein, porque sabía que de esa forma había directa confirmación si ibas a preguntar. Pero si te hubieses tomado la molestia de preguntarle a los chicos del bar, ellos te habrían dicho que yo me la pasaba era coqueteando y no haciendo más. 

— Eso es deplorable. 

— Lo sé, me arrepiento. 

— Joder, todo este tiempo matándome los sesos, deprimiéndome por nada. 

— Lo siento. 

Matthew se levantó y se puso frente a él. 

— Collin, en mi pasado hubo unos sucesos que hubiese preferido olvidar, pero que tu acción egoísta volvió a reafirmar. Cuando yo tenía 10 años, abusaron sexualmente de mí. 

Se quedó sin palabras viendo como Matthew le enfrentaba sin ningún signo de cobardía 

— Cuando hiciste eso, toda la debilidad del pobre niño, quise negarla. Por eso, esta vez si iba a emprender acción para protegerme, para no dejarme manipular y  verme víctima de la soledad y la impotencia. Nunca te tomaste la molestia de preguntar sobre eso. 

— Pero… yo qué iba a saber. 

— Exacto… siempre actuando desde la ignorancia. Los dos.  Eso nos llevó a estar aquí. 

Todas las heridas estaban supurando. La putrefacción interior estaba siendo sanada por primera vez en esa relación. Desde hacía tanto tiempo sangraban, pero todos fingieron que era natural y no había que darle importancia. Así como los ojos que están acostumbrados a la oscuridad y son forzados estar en la luz, esa molestia que sentía, era la misma que la que ahora le decía todo lo que se había atropellado. 

— Collin, ahora sí puedo decírtelo en la cara como querías. Mírame. 

La fusión de los campos de visión, dio a entender el desligamiento. Había llegado la hora, después de casi 3 años.

— Terminamos Collin. Gracias por todo, pero hasta aquí llegamos. 

La seguridad de las palabras, desfragmentó la voluntad que quedaba. La ira, el odio, el dolor y el resentimiento, todo caminó a su correcta excomunión. Nada pertenecía a la vieja escuela. Se fueron trasmutando  por una tristeza sorda y la dura despedida. 

 Es difícil para mí, pero está bien. Es verdad, hasta aquí llegamos. 

Las lágrimas de Collin se asomaron tímidas y después de un empujón se resbalaron por sus mejillas. Matthew no iba a llorar, se lo había prometido y eso iba a cumplirlo. Si lloraba, para él era muestra de que la determinación de llegar hasta ahí no había tenido sentido. 

Después de ello Collin le pidió tiempo a solas. Matthew le dejó en el parque y le dijo que si necesitaba algo lo llamará. Eso fue para poder derramar las últimas lágrimas por él. Ya había sido entregada su carta de emancipación, ahora los dos podían seguir sus caminos. Nadie se muere por amor, pero sin duda duele como el demonio. 

Este es el verdadero y definitivo adiós, le dijo al viento que mecía las ramas. Brazos que le cobijaban con su sombra. 


   

domingo, 5 de mayo de 2013

Comienza la cuenta regresiva Supongamos sale a la venta el 15 de Junio

Buenas y santas y muchas tantas.

Como dice el titulo,  al fin ya tenemos un fecha para el lanzamiento de Supongamos. Después de tanto tiempo corrigiendolo, ya se pudo fijar una fecha para su salida. La verdad me falta corregirlo  2 veces más, pero ya son detalles mínimos, por lo que tendremos Supongamos para Junio.

Han sido muchos sentimientos juntos a la hora de corregirlo. Hubo muchas partes que ni siquiera me acordaba que había escrito, había muchas escenas que ni siquiera entendía y me preguntaba como ustedes si lograron entenderlas.  En fin ha sido una historia de tire y afloje con la historia. Después de tanto trabajo, al fin la voy a poder publicar.  

He estado mirando cómo puedo hacer que la novela quede lo más barata posible  y estará costando entre 15 a 18 dólares. Tendrá apróximadamente 300 hojas.

Cuando yo ya tenga mi copia para verificar que está en perfecto estado, la subo para que la miren.

Bueno que tengan un muy buen día.

miércoles, 17 de abril de 2013

Realidad Dibujo de Collin y Matthew

Buenas y santas y muchas tantas.
Les he traído un dibujo de Collin y Matthew.
sadf Me gustó como quedó. espero les guste

martes, 8 de enero de 2013

Mi Proyecto encuentra la luz

Buenas y santas y muchas tantas

Hace harto que no publico y quisiera comentarles a ustedes un proyecto al cual le he estado dando demasiadas vueltas. Como bien saben,  principalmente de un tiempo para acá,  me he especializado en solo escribir novelas originales. Ya no he vuelto a escribir fics de nada. Si me preguntasen un motivo, debería decir que es porque ya no siento la motivación de escribirlos, cosa diferente que si hay para todas las ideas de mi cabeza originales.

Pues bien, he encontrado un post que me ha dado la luz que he estado esperando hace tantísimo tiempo. Ha sido este http://www.escriberomantica.com/p/como-publicar-en-amazon-tutorial-paso.html , para mí fue una grata y muy significativa sorpresa el que esto existiera. Desde que comencé a escribir Supongamos y vi que extrañamente había adquirido una popularidad que ni yo misma esperaba, me plantee la idea de publicarlo. El pequeño problema que esto generaba, era que yo muy seguramente iba a ser rechazada en cualquier editorial. Pero ahora ese no es problema dado a la oportunidad que Amazon me presenta.

Entonces, contenta ya veo que existe la posibilidad que mis libros conozcan la luz pública. Yo soy feliz que se me dé esta oportunidad, porque sé que no seré la mejor escritora del mundo, pero sé que tengo buenas ideas.

Sé que una de las mentalidades que existe en latinoamerica es no comprar cosas si las puedes conseguir gratis, así que me estuve planteando seriamente en borrar Supongamos y Realidad de amor yaoi y publicarlos en papel, luego pensé desde el asiento de lector, que muchas veces me he encontrado con situaciones en las cuales quiero leer una historia, pero esta no está disponible si no la compro. Muchas personas que leen Supongamos, puede que no tengan tarjeta de crédito o puede que no tengan dinero, por lo que esa idea se fue disolviendo.

Existen 2 ideas para mis historias que aprecio mucho, que por ese mismo hecho quiero darles toda la importancia que para mí tienen y esas si no las voy a publicar en ningún lado y solo las dejaré para que las compren.

Quiero pedirles, que si les gustan mis historias, también puedan apoyarme con estos pequeños pasos que estoy dando. No pido ser una escritora de premio nobel, ni de reconocimiento internacional, porque sé que no tengo la calidad ni las aptitudes para hacerlo, pero, puedo ofrecer pequeños universos que entretengan a la gente y por lo menos creo que es algo que puede remunerarse con ese apoyo.

También, pueden estar seguros que nunca dejaría una novela mía a un precio exorbitante, porque mi objetivo, más que ganar dinero, es que mis novelas puedan tener un reconocimiento amplio y entretengan a mucha gente.

Desde que comencé a escribir, siempre me dije que esto no lo hacía para ganar dinero  y que nunca las publicaría en físico, pero ahora quiero hacerlo es para que estos universos a los que les he cogido tanto cariño, tengan un soporte físico que me demuestre que todo el tiempo que les he gastado en crearlos, no ha sido en vano.

Me gustaría decir más cosas, siento que en este momento tengo todos los sentimientos a flor de piel, pero no es algo que sea de relevancia para la nota informativa. Solo quiero decirles, que para la celebración de los 2 años de Supongamos y Realidad, haré una edición especial, con muchos extras y la pondré a la venta para que puedan disfrutan de esa historia.

Sin ser más la motivo de la presente, se despide esta fiel servidora.


domingo, 6 de enero de 2013

Dibujo Collin x Matthew

Buenas y santas y muchas tantas!
Les traigo otro dibujito de Collin y Matthew (que no se note que me gusta esa pareja), traté de hacerlo lo más elaborado que pude, pero como bien saben, no soy artista ni mucho menos. Aún así espero que les guste.

¿A qué son lindos? 
Bueno espero les haya gustado y que tengan un feliz día. 


lunes, 5 de noviembre de 2012

[Realidad] Capitulo 12 "¿Esto es lo que realmente quiero?""

¡Buenas y Santas y muchas tantas!
Estoy haciendo algo que generalmente no hago, pero que comenzaré a hacer. Dado a que en Amor Yaoi casi no comentar, no subiré el capitulo allá hasta que lo hagan, pero como sigo avanzando en la historia, pues comenzaré a hacerlo hasta aquí. 

Cómo sé que casi nadie visita el blog, pues no me preocupo mucho XD 
Bueno aquí les traigo el capitulo 12, recien salido del horno, espero les guste. 

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Capítulo 12

¿Esto es realmente lo que quiero?”

Miraba hacia el techo de su habitación y sus ojos dolían como el demonio. Desde el café no había podido parar de llorar. Estaba confundido por ese dolor tan intenso en su pecho. No sabía si era culpa o una desbordante sensación de responsabilidad. 

Estaba cansando de sentir siempre cosas tan extremas, cuando se trataba de Collin. Por eso había venido tan lejos, pero ahora se daba cuenta que el dolor era más intenso que cuando estaba con él.  No podía pensar que eso fuese amor, si realmente lo amara, se supone que debería sentirse bien, que todo el mundo se vuelve color de rosa, pero no recordó ni una sola vez que hubiese sentido eso.  

Jostein le había dejado tranquilo con ese tema. Cuando regresaron a la casa de sus abuelos, él no mencionó nada. Ahora estaba en su antiguo cuarto y este dormía apaciblemente en una colchoneta en el suelo. 

A esas  horas de la noche, se le antojó agradable poder escuchar a Collin. Cuando estaban en su apartamento, siempre que era de noche y no podía dormir, se quedaban hablando en voz baja sobre trivialidades. Siempre esas charlas se le hacían muy divertidas. Ahora era una situación muy distinta. 

Se levantó de la cama y salió hacia el pasillo que conectaba su cuarto con las escaleras. Se recostó contra la pared y miró su celular. ¿Iba a llamarlo ahora? ¿Qué le diría? No estaba seguro de que iba a pasar, pero si lo que dijo Jostein era verdad, debía solucionar eso lo antes posible. 

Se armó de valor y le llamó. Se quedó expectante con el aurícular y su corazón comenzó a latir más rápido. No contestó. Estaba algo molesto, por lo que volvió a marcar y esa vez si le contestó. 

— ¿Hmm?

— ¿Collin?

— ¿Qué? —sonaba su voz pesada y grave como si estuviese borracho o que le acabase de despertar.

— Hola, ehm… hablas con Matthew. — Su voz parecía flaquear, estaba muy nervioso.

Escuchó que sonaba como alguien levantándose rápidamente y que se tropezaba con todo. 

— ¡Ma…! — Se le cortó la voz y se puso a llorar. — ¿Dónde estás?

Matthew al escuchar eso se le humedecieron los ojos y se puso a llorar también. 

— Lo siento, lo siento, lo siento. — Susurraba con mucho dolor. — No era mi intención que te pusieras así. 

— ¿Dónde estás? Veámonos, te lo suplico. 

— Lo siento, yo estoy en Inglaterra. 

— ¡Así que sí era cierto lo que dijo Jostein! ¿Por qué Matthew? Me hubieses dicho. Yo no te hubiese atado para que no fueses, solo quería que me dijeras. 

— Lo siento. —La garganta de Matthew se cerraba cada vez que intentaba hablar. 

Se escucha como sollozaba cada uno. Matthew se quedó analizando de nuevo ese sentir en su pecho. Definitivamente era lo más fuerte que alguna vez había sentido. Fuera lo que fuera, incluso si era amor, le estaba haciendo daño, debía acabar con eso de una vez por todas. Lo haría… por el bien de los dos. 

— Collin. Yo quiero… decirte algo. 

— ¿Qué? — La voz sonaba más calmada.

— Quiero que terminemos la relación que sea que tengamos. 

— ¿Qué? — Collin sonó ofuscado. — ¿Terminar? ¿Qué pasó? ¿Por qué?

— Creo que es lo mejor para los dos. Yo estoy al otro lado del océano, no nos veremos más, es mejor para nosotros acabar con esto y seguir cada uno por su camino. 

— ¿Ah sí? ¿Es tan fácil para ti decir eso? — sonó el golpe de algo que se rompía. — Bien, quizás fui un imbécil por pensar que me querías aunque fuese un poco. Te agradezco la sinceridad. Aunque lamento decirte que no acepto esto. 

— ¡Collin! No seas terco, es lo mejor para los dos.

— Sí, bien, que sea lo mejor, pero si vas a terminarme, hazlo en mi cara por lo menos. 

— Pero… ¿No oíste? Estoy en Londres.  

— Claro que lo oí. — sonaron unas botellas chocar. — Por eso, tú y yo nos veremos en las vacaciones de verano y ahí sí puedes decirme todo lo que se te de la gana. 

Matthew se quedó callado. Pensó que sería fácil acabar con ello, pero como todo con Collin, tenía que ser de la forma más complicada y más hiriente posible. 

— Tomaré ese silencio como un “sí”. ¿Tienes algo más que decir? 

— Lo siento. 

— Ajá, claro, como si esas palabras hubiesen solucionado algo alguna vez. Adiós. 

Matthew se quedó ahogado en su propio llanto y remolino emocional. Estaba cansado, por cosas como esas había pensado que era mejor acabar con esa relación y aún así no pudo. Estaba tan acostumbrado a Collin que no supo en que momento estaba ya llorando por él. 

Si eso era lo que él quería, bien, le terminaría en las vacaciones de verano. En verdad lo haría.

***

 Ya había pasado cierto tiempo desde que había pensado preocuparse por su apariencia. Miraba su cabello y sentía que ya era hora de cambiar. Se fue hacia un salón de belleza he hizo que le cortaran el cabello al estilo militar. Su cabeza se sentía rara, pero, visualmente era más agradable.

Cambió su vestimenta por algo menos estridente, aún así sin perder el toque que había adoptado. En ese momento estaba pensando en cómo hacer para atraer a Matthew. Quizás no tenían mucha confianza por todo lo que había pasado, pero no podía olvidar el beso que le dio. No estaba dispuesto a que fuese el último. 

Ese nuevo corte, le subía el autoestima. Su nueva ropa ya la sentía más apropiada. Ya se sentía preparado par ir en busca de Matthew. 

No había hablado con Joshua desde ese día, tampoco se había preocupado en contactarlo. Aunque si era sincero, le extrañaba un poco. Ya se habían vuelto bastante cercanos. 

Tomó su celular y le marcó a Matthew. Hoy estaba dispuesto a atacar para matar. 

— ¿Aló? —contestaron. 

— Hola Matthew, soy Maurice. 

Hubo un silencio de unos segundos. Maurice no supo como interpretar eso. 

— Hola Maurice ¿Qué necesitas? 

— ¿Podemos vernos? — Parecía ansioso. 

— ¿Vernos? Lo siento, creo que no sería ahora conveniente. 

— ¿Por qué?

— Ahora estoy un poco ocupado. 

Maurice se quedó callado por un rato ¿qué era esa mierda? ¿Por qué siempre huía de él? Se estaba empezando a molestar. Si no quería estar con él por las buenas, entonces lo estaría por las malas. 

— Ah, claro, lo entiendo. Lamento no ser oportuno. 

— No te preocupes, podemos salir este fin de semana. 

— Vale, estaré esperando tu llamada. 

La conversación murió. Guardó su celular y dirigió sus pasos hacia la universidad de Matthew. Él no era imbécil. Ahora si era necesario, lo secuestraría, pero tendría que estar con él. Por lo menos pedía que le explicara porqué siempre huía de él. 

***

No estaba en su mejor momento como para ponerse a liarse con Maurice. Su cara estaba hecha un desastre. Sus lágrimas se habían encargado de quemar sus mejillas y sus ojos estaban secos y rojos. En su cabeza solo estaba ese tono déspota de Collin. Repetía en su cabeza su disculpa hacia él y de esa misma forma recordaba las palabras de él como si esas palabras hubiesen solucionado algo alguna vez y era verdad. En ese momento, podía desvivirse diciendo “lo siento” pero, ¿Eso qué efecto tendría? 

Se dirigía para la casa de sus abuelos. Ahí le esperaba Jostein. Estaba en un momento muy tenso con él. No podían hablar normalmente, pero tampoco habían sido hostiles. Era todo una guerra fría con máscaras de amigos. 

No negaba el hecho de que merecía el enojo que sentía su amigo por él. Era justo y el mismo se estaba reprochando en esos momentos. Pero consideraba que quizás ese no había sido el mejor método para decírselo. 

Iba llegando a la casa de sus abuelos y pasó por la panadería que le gustaba tanto. Compró algunos bizcochos. Con un poco su camino desviado, continuó su camino. Cuando llegó a su casa, se extrañó de ver a Joshua tocando la puerta. Llamándole la atención este se volteó aliviado de verlo. 

— Joder, me alegra encontrarte. — dijo Joshua con el aire perdido. 

— ¿Qué pasó? —Se preocupó Matthew por verlo jadear así. — ¿Por qué viniste corriendo hasta aquí?

— Creo que es mejor que vayas a la universidad. 

— ¿Eh? Explícate. 

— Bueno, me ha llamado Maurice diciendo que estaba haciendo el escandalo de la vida con Allan tratando de ubicarte.

— ¡¿Qué?! — Matthew encanó una ceja, molesto. — Ese imbécil ¿Se puede saber que está haciendo? 

— Eso mismo me pregunto yo. Lo cierto es que he recibido una llamada de él diciendo eso. Llámalo, dile algo para que se calme. 

— Vale. ¿Por qué no me llamaste antes? 

— No hace mucho me llamo Maurice.

— Pero ¿Por qué no me llamaste por celular? 

— Porque se me ha acabado la batería. Lo siento. 

— No te preocupes. 

Mentalmente ya había estrangulado a Maurice un millón de veces ¿Qué era eso? ¿Por qué todos parecía tener un chip que decía “Obsesiónate y jode a Matthew”? Entró a la casa y le pidió a Jostein que le acompañara un rato a la universidad. No se negó aunque si se sorprendió ver a Joshua. Ellos habían hablado de que ocultarían ese hecho de que hablaron, por el bien de los dos. Actuaron natural uno frente al otro, aún cuando Joshua se moría por preguntar varias cosas. 

Mathew se adelantó casi corriendo, mientras hablaba por su celular con Maurice. Joshua aprovechó para retrasarse un poco para ir a la par con Jostein y le miró inquisitivamente. Este le respondió con una mirada de que no era un buen momento para hablar y hasta ahí se quedó la comunicación. 

Joshua sintió ese execrable deseo de saber. Estaba comenzando a hartar de su constante instigo de manipulación. Pero era inevitable. 

Cuando hubo llegado a la universidad, se vio la escena de Allan tratando de hacer que Maurice se detuviese, aunque les costó un rato identificar que el otro chico con el que hablaba Allan era Maurice. 

— ¿Qué pasa?— Matthew se acercó furibundo. 

— Hola. —Allan saludó con molestia. 

— Así que realmente no estabas aquí. — Maurice recalcó con cierto deje de contestación. 

— Joder, si te he dicho que no puedo, es que no puedo. —Matthew frunció el ceño. — Se puede saber ¿Qué pasa contigo?

No hubo respuesta por parte de Maurice. Se disculpó con Allan y tomando del brazo a Matthew se lo llevó lejos de la institución. Matthew se volteó mientras era arrastrado y miró a Allan pidiéndole disculpas. Luego avanzó al paso de Maurice y se deshizo del agarre. 

— Oe. —Amonestó Matthew. — Por lo menos responde lo que te pregunto. 

Maurice se detuvo y espero a que Matthew se colocara al frente de él. 

— Te diré la verdad. Me molesta que evites como si tuviese la peste. 

— ¿Evitarte? ¿De qué hablas? — estaba realmente desconcertado. 

— Desde que llegaste, ha sido lo mismo. Es como si yo estuviese pintado en la pared. Si me odias, pues dímelo.  Joder que me mato la cabeza pensando que es lo qué pasa contigo.  

Matthew se mantuvo callado. Se volteó y siguió caminando en busca de Jostein y Joshua. 

— ¡¿Si ves?! Es por eso que tengo que venir a hacer el ridículo buscándote. ¿Qué he hecho? ¿Por qué parezco ser el único que sobra aquí? Dímelo en la cara por lo menos. 

Matthew se volteó, atraído por esas palabras. Eso mismo le había dicho Collin. Ahora lo entendía mejor. Era un cobarde. Si enfrentaba las cosas, sentía que lo iba a perder todo, por eso no era capaz de confrotar a ninguno de los dos. Aunque Maurice y Collin eran dos mundos diferentes, los dos tenían algo en común. Matthew sentía que le debía muchas cosas a los dos. Lo reconsideró, si realmente esperaba enfrentar a Collin en las vacaciones de verano, debía emprender con su proceso de adquirir el suficiente valor para dejar de huir. 

— Te lo diré en la cara. —dijo eso, pero escabullía su mirada en el suelo. — Te evito porque quiero evitar decepcionarte más, que me odies, que lo único bonito que tenía nuestra amistad hace años, se vaya al carajo. Aunque parece mi error, porque te he estado haciendo más daño del que pensé. 

Maurice se quedó desarmado ante esa respuesta. Él quería recibir una contestación agresiva y llena de odio. Algo que le permitiese excusarse del por qué le evitaba. Pero no resultó ser más que un método de protección de su parte. 

— Maurice. —Hizo una pausa mientras carraspeaba un poco, sus palabras no salían tan fácil. — Hay muchas cosas que te deben resultar repugnantes de mí, pero te pido que me perdones por ello. 

Estaba ahí, tan solo parado diciendo palabras, pero sentía que estaba desgarrándose la garganta ¿De qué servía ser sincero? Ahora lo vería. 

— Matthew, mírame. 

Este con algo de recelo lo hizo. 

— Deja de ser tan idiota. 

Maurice agarró la solapa del blazer de Matthew y lo atrajo hacía sí. Buscó sus labios y encontrándolos, impregnó un beso sin importar quien estuviese observando. 

Matthew no procesó la información hasta poco después de sentir el contacto de los tibios labios de Maurice. Colocó sus manos sobre los hombros de Maurice e intentó empujarlo, pero no pudo. En ese momento él no tenía la intención de comenzar a jugar, pero tampoco pudo evitarlo. Cuando Maurice le soltó, este sonrió con algo de alegría y luego le abrazó. 

— No creo que haciendo esto, puedas todavía pensar que haya algo que me asquee de ti. 

Matthew estaba estupefacto. Estaba pasmado. ¿Qué estaba sucediendo ahora con Maurice? ¿Qué era esa escena salida de una novela barata? No pudo pensar en decir algo. Estaba sencillamente pensado que debía ser una muy irracional broma. 

— No me evites más. — Musitó Maurice. — Que yo no pienso parar de buscarte. 

Quizás era por el mismo hecho de que esas cursilerías eran algo tan ajeno a él, pero no pudo evitar sentir como sus mejillas ardían. Maurice se había convertido en un casanova sin remedio.