miércoles, 24 de junio de 2015

Con tan sólo un paso -- Capítulos del 1 al 8



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1

Perséfone

«De la tarima a la vida».  
Tomó sus cabellos castaños y los envolvió en una cola de caballo. Los ojos grises se perfilaron cansados y hartos de estar  llenando formularios. Había estado pensando en entrar a estudiar a una escuela de finanzas. No estaba inconforme con su carrera emergente como cantante, pero sentía que en cualquier momento eso se podía ir al piso y no quería resignarse a quedarse como barman toda su vida.
— Thom, de nuevo tienes que ir a bar a hablar con el administrador. Al parecer nos quiere aplazar el toque.
— ¿Otra vez? Puta mierda, ese anciano debería dejarnos en paz.
Y ahí de nuevo estaba ese estallido tan violento que le daba cada vez que alguien se metía en su camino. El palpitar de su corazón se disparaba en respuesta a la mala ventura. Sacó un cigarrillo, lo prendió y le dio una buena calada. Escupió el humo hacia la cara de su compañero de banda y baterista de la misma, Damien.
— ¿Y qué ha dicho esta vez? Espero que sea una excusa válida y no como siempre.
— Ha dicho que van a hacer una inspección de control y calidad.
Se paró en un solo movimiento brusco y botó el cigarrillo contra la pared. Generalmente él no se comportaba tan agresivo, era más bien una persona crítica y calmada, pero era ya la cuarta vez en tres semanas que tenía ese problema y por supuesto, la paciencia no le alcanzaba hasta allá. Dejó el cigarrillo a medio apagar en el piso y salió en busca del viejo que le resultaba intratable.
La banda de la que hacía parte, se llamaba The Underworld Alliance. Estaban especializados en metal y Power metal, aunque de vez en cuando les daba por intentar Celtic metal. Los integrantes eran cuatro, Damien, el baterista, apodado Thanatos; Enzo, el vocalista, apodado Ares; Dylan, el bajista, apodado Hades y Thom el guitarrista, apodado Perséfone. Todos rondaban alrededor de los veintitres años, siendo el más joven Damien de diecinueve.
La banda comenzó por un golpe de suerte, y la verdad nadie esperaba que fuese ir a más. No obstante la cabeza de que todo siguiese andando seguía siendo Thom. Todos se conocieron en un festival de metal de la ciudad de Londres. Damien era amigo desde hacía tiempo de Enzo y fue quien lo convenció a que se uniera. Dylan se integró después de que la banda ya tenía sus bases. Y el que coordinó que todo convergiera fue Thom.
Ahora debían luchar con desesperación a tener un espacio en dónde mostrar su talento. En ese momento ya no eran una banda desconocida, en verdad se habían logrado ganar un espacio. Ahora el problema era ese viejo que parecía ser su talanquera. 
Siguió andando con pasos tiránicos y se dirigió a la administración del bar. A la piedra en el zapato, se le solía decir el viejo Joey. Aunque se le denominara viejo, realmente no habría de tener más de cincuenta y cinco y los ocultaba bien en la medida de lo posible. Trasgredió la puerta y con un fuerte bramido llamó al nombre del hombre buscado.
— ¡Joey Joder! ¿Ahora por qué no podemos tener nuestro jodido toque hoy?
Los ojos negros y su contorno denso, se posaron sobre el iracundo Thom. Masticó un par de veces un chicle al que claramente se le notaba que había perdido su sabor e hizo retroceder un poco su silla con rodachines. Cruzó los brazos a la altura del pecho.
— Tocar la puerta no te matará Thom.
— Me tendrías todo lo educado que quisieses si hubieses sido tan amable desde un maldito comienzo de dejarnos hacer el toque. 
— Hoy es totalmente imposible. — hizo un énfasis insoportable en la palabra «totalmente». —Yo nunca pongo problema con tus toques, pero la cuestión ha cambiado drásticamente. Tus malditos fans llenan esto de drogas y esas porquerías me harían cerrar el negocio. 
— Joder, pero eso no es excusa para no dejarnos tocar. Pon más guardias, has requisas, yo que sé.
— Precisamente es ese el problema. No tienes idea de nada y no pienso arriesgar mi negocio por tu banda de medio pelo.
Thom golpeó la mesa que los separaba por lo que hizo estremecer y tumbar una taza con lápices. Puso las dos manos sobre la superficie y respiró profundamente.
— ¿Y qué voy a hacer yo? Se supone que vamos a tocar esta noche.
— Por desgracia, hoy lo único que puedo decir es lo siento.
— Ni siquiera tienes un referido que nos pueda acoger.
Eso no era una pregunta, ni una petición, era la afirmación de una verdad trémula. Thom se dio media vuelta y frotó sus manos tratando de quitar la quemazón que le produjo el golpe.
— Bien, si ya tenemos todo claro, te pido que me dejes trabajar. Ya sabes que puedes hacer tus porquerías siempre que quieras acá, pero no con la visita de un funcionario.
Thom asintió. No era tan egoísta para esperar que le cerraran el bar a Joey. Se había salvado en esas semanas del funcionario, pero entendía que ahora era casi seguro que vendría. Salió de la habitación no con un alma derrotista, pero si con una más pesimista que otra cosa. No tenían forma de aplazar ese toque.
Caminó por el pasillo y en él se encontró a Enzo. No se detuvo a saludarlo sino que lo fue empujado a la habitación en donde dejó a Damien. Al entrar, se encontró con que Dylan ya había llegado también.
— La situación no es buena. Definitivamente con el problema de que los fans estén consumiendo porquerías en el bar, no nos van a dejar hacer el toque.
— ¿Y? — Enzo se cruzó de brazos. — ¿Qué es lo que vamos a hacer?
— Ese es el problema, no tenemos un sitio en donde hacerlo, es que ni siquiera un parque.
— Yo podía encargarme de eso. — Dylan se acercó a Enzo y le puso una mano en el hombro. — Podría tratar con unos conocidos.
— Eso sería de gran ayuda. — Thom recuperó parte de su entusiasmo. — También necesitaremos ponernos en la tarea de actualizar el blog y hacer panfletos para que la gente se entere que cambiamos de lugar.
— Yo hago el diseño de los panfletos. — Damien se puso en pie. — No deben ser muy elaborados ¿verdad?
— Por supuesto que no.
El chico movió su largo cabello en el asentimiento y se fue a traer su portátil. 
— Bien, salvemos nuestro toque. — Thom aplaudió al dar la orden.
***
Sábado, Diez de la noche. El nombre del bar, Breakable Sky. Dylan hizo un milagro con la locación y Damien hizo magia con la propagación de la información. Thom sintió que el alma le volvió al cuerpo, para ese momento no sabía cómo agradecerle a sus compañeros. Ya debían comenzar el show dentro de poco y para ese momento se sentía supremamente nervioso, no tanto por el hecho de tener que tocar, sino por las sustancias psicoactivas que iban a venir con su fanaticada. Eso era algo que tendría que solucionar en un futuro.
Damien recogió su cabello con la mano y tomó sus baquetas. Apuntó con una de ellas a Thom y le sonrió. Él ya salía para hacer la marcha introductoria para Dylan. En el momento que la gritería se alzó,  Dylan se preparó con su bajo. Respiró varias veces y salió corriendo hacia el escenario, ya en él, bajó la marcha y pegó un grito que en todos los rincones se escuchó.
¡Su puto amo Hades ha llegado!
La gritería era impresionante, no debía haber más de cien personas, pero se escuchaban como si fueran quinientas. Enzo golpeó sus mejillas con la palma de sus manos y le pegó una palmada en la espalda a Thom.
— ¿Estás listo?
— Como siempre.
Chocaron las palmas y se adentraron en la tarima que los conectaba al público perversamente excitado. Estaba supremamente lleno, había gente paradas en las mesas, sillas e incluso veía gente sentada en la barra del barman. Era impresionante. Sus apodos se escuchaban en una masa fónica amorfa. En el escenario ya no eran Thom, Enzo, Damien ni Dylan, eran Perséfone, Ares, Thanatos y Hades.
Aunque los fans muchas veces creen que pasan desapercibidos por los artistas, en esa tarima, se graban las figuras más persistentes en la memoria. Quizás Perséfone no supiese los nombres de los asistentes, pero podía reconocerlos como «aquel que salta más que los demás» o como «aquella de la cabeza rapada», entre otros.
En ese momento justo a sus pies, identificó una cara nueva. Un chico joven y muy alto, quizás rondara por los veinte, con un cabello negro y unos ojos azules impresionantes. Se notaba que ni sabía cómo había terminado allí, quizás hubiese sido obligado por algún amigo a venir.  Al poco rato lo vio gritando y tratando de decir lo que los demás repetían, cosa que le pareció algo muy curiosa. 
En ese momento en su pecho no había ningún sentimiento especial ante la acepción de la nueva cara, pero pensó en cautivarle con alguna de sus canciones. Él era quien componía junto con Damien. Poco a poco comenzó a notar que la gente no apreciaba las letras de las canciones como él quería. Se tomaban atribuciones abusivas para con sus creaciones y eso lo molestaba a sobremanera, pero tuvo la esperanza que la nueva cara, se fuese con una sensación grata gracias a una de sus letras.
Comenzó con una de las canciones de la que estaba más orgulloso y dejó que Ares la llenara de sentimiento, La letra decía así:
«No eres la tristeza y no eres la ira
No eres un simple corazón que mendiga
Eres un alma que desgarra y asesina
Por todas las injusticias que has vivido en tu vida.
Ven y únete al réquiem de tu próxima muerte
Porque a quien repudias y lastimas
No es más que a tu propia cobardía.»
Para él fue una gran sorpresa lo que a continuación vio. La cara nueva estaba con los ojos empapados en lágrimas. Eso era algo insólito ¿Llorar con metal? No parecía muy compatible. No obstante ese evento lo llenó con un calor agradable. La satisfacción de ver a alguien conmovido con su creación no tenía explicación. Puso más empeño en sus dedos para darle el sentimiento apropiado a la cara nueva.
Podía notar los ojos azules sobre sí. La cara nueva estaba fijándose ciertamente en él, pero su expresión no parecía ser una que lo idealizara, sólo que lo reconocía como alguien que lo había logrado afectar. Sin importar la diferencia de altura que la tarima le daba, pensó que se sentía de igual a igual con la cara nueva.
Después de dos horas, dio por terminado el toque. Los ojos azules con la frontera de densas pestañas negras empapadas, le hizo soltar una risita discreta. Ese chico era realmente interesante.
Al final de cada concierto, siempre entregaban unos demos de sus nuevas canciones y en esta ocasión, tenían dos demos que entregar. Le puso una extraña marca mental a la cara nueva. Lo vio mirando como un pollito perdido a Thanatos, Ares y Hades que también estaban entregando los demos. En ese momento, sus miradas se encontraron y le extendió con completa naturalidad los dos demos.
Tus lágrimas me conmovieron, que no se te olvide el camino para regresar.
No mentía con ese enunciado. Quizás la palabra que representara exactamente el significado de su sentir no existiera en la lengua, pero era una combinación entre conmoción y sorpresa. No tenía una razón lo suficientemente consistente en su modelo de razonamiento lógico que le dijera qué lo llevaba a querer volver a ver a aquel muchacho, pero sin duda creyó que sería agradable.
Al darse la vuelta y volver al camerino, de nuevo no pudo quitarse de la cabeza esos ojos azules.
***
Las ganancias que recaudó el bar los dejó con las puertas abiertas, pero de alguna forma Thom había formado un contrato tácito con Joey. Quizás seguiría ahí hasta que él no lo dejara tocar nunca más, pero no lo veía muy probable o no en un futuro cercano.
En ese momento comenzaron a planear un nuevo demo, pero esta vez, no era sólo algo para llenar los reproductores de los fanáticos, era para mostrar a alguna disquera. Thom había logrado contactar con lo que se diría una manager y aunque no era algo oficial ni estable, ella siempre estaba buscando oportunidades para ellos.
— Tiphany me ha llamado.
Damien se paró entusiasmado y se fue a sentarse al lado de Thom en el sofá desgastado de color negro del local del viejo Joey.
— Quiere que tengamos nuestra mejor canción para presentar, yo ya he empezado hace un tanto a hacerla.
— ¿Tan pronto? No creo que todavía estemos listos para dar ese paso
— ¿Si no ahora entonces cuándo?— Dylan chasqueó los dedos, en signo de  «es lo más obvio». — Enzo, así nunca tendremos un contrato.
— No quiero cagarla y cerrar puertas, es sencillo.
— Qué cobarde. — Se mofó Damien. — Nunca tocas puertas, por eso no entra a tu apartamento ni una puta.
Dylan fue el primero en soltar la carcajada mientras que los chillidos por bajo de Damien lo acompañaban. Thom sonrió con diversión ante la broma y es que era cierto. Enzo era quien tenía el exterior más impactante de los cuatro, pero a la hora de la verdad era el más cobarde.
— Apenas llegue Tiphany con la propuesta, puedes mirarla cuanto gustes Enzo, a ver si quedas tranquilo.
Éste cruzó los brazos y bufó, más en resignación que en asentimiento. Se recostó contra una esquina del viejo y desgastado sofá.
— Por otro lado. — Interrumpió Dylan cuando se hubo calmado la risa. — el conocido que nos hizo el contacto con Breakable Sky, dijo que si veíamos que los espacios eran cada vez más reducidos, él nos conseguía un teatro dónde tocar. Con capacidad de unas trecientas personas.
— Pues eso sería anillo al dedo. Podríamos tratar de convocar un concierto en forma y no un toque.
Demian saltó como si en su trasero hubiese un chinche.
— ¡¿Un concierto?! ¡Si juegan con mi pobre corazón me dará un infarto!
— Nadie está jugando contigo, no seas exagerado. Acabo de decir que mi contacto puede hacerlo y es porque es así.
— Suenas tan confiable Dylan. — Bromeó Enzo.
— Hombre de poca fe. Fliparas y dejarás caer ese trasero tuyo al suelo cuando veas el teatro.
— Por supuesto, puedo caerme ya si quieres.
Dylan sonrió y le levantó su mano con el dedo corazón erguido.
— Que te jodan.
— Seguro así será.
La relación de ellos era así, unas constantes bromas todo el tiempo, que iban y volvían pero a la final no terminaban en nada. En alguna parte del camino, ya no podían tratarse si no era con sarcasmo.
— Dejen a la cabra balar y nosotros hablemos como seres civilizados.
Y ahí de nuevo iba la crítica a la barba de Enzo. Era como un ritual que todos los días dijera un comentario despectivo hacia su mata de pelo facial. Si se hacía honor a la verdad, no era algo descuidado, era una barba estilo candado en su mayoría bien podada.
— Seguro que como seres civilizados, pero no incluirán a la pequeña hada del bosque como consejera.
— Fiuuu. —silbó Damien. — Esa es nueva. Ahora eres un hada del bosque.
— Pero si fue la cabra la de la idea de la música celta, no vengas con esas mierdas.
— Lo que digas Campanita.
Enzo hizo la representación con sus brazos de un par de alas que revoloteaban. Dylan se paró e hizo crujir sus nudillos.
— ¿Qué es una cabra contra un hada?
Enzo encogió los músculos de su cara como si hubiese probado algo amargo, además de quererse aguantar la risa.
— Bueno, ya lo has reconocido querido Dylan, deberíamos cambiarle el nombre a Ninfa.
Thom dejó ese ambiente festivo de risas y bromas, y mudó sus propósitos a su pequeño apartamento.
***
Thom vivía con su madre en un pequeño departamento en la periferia de Londres. No era propiamente lo que uno llamaría un lugar de mala muerte, pero tampoco era algo lleno de lujos. Era un apartamento de tres habitaciones pequeñas. Una cocina con un baño adjunto separado por una cortina, una sala que se había convertido en la habitación de Thom con un sofá cama y la habitación para la madre de Thom. Su nombre era Franziska, tenía sesenta años, sufría de diabetes y era ciega debido a la enfermedad.
Era una señora supremamente alegre, sencilla y amorosa. Era todo lo que le quedaba a Thom y lo único que le importaba junto con su banda. Ella se dedicaba a tejer en dos agujas o crochet, gorritos y bufandas que luego Thom se encargaba de poner a la venta. Quizás estos productos no tuviesen muchos detalles, pero en verdad era muy bonitos en su sencillez. La viejita cada vez que recibía el fruto de su trabajo, se ponía muy contenta y mostraba su sonrisa amplía. Se dirigía a un pequeño frasco azul cielo que lo había vuelto su alcancía, aunque antes era una tetera y guardaba las ganancias. Siempre le decía cada vez que oía caer el fruto de su esfuerzo en el envase. «No importa si es un penique o diez libras, cuando le das tiempo al dinero, este puede crecer».
No fue una mujer con una buena suerte y eso hacía que el optimismo de ella resultara tan extraño. El papá de Thom fue un maldito misógino que siempre golpeaba a Franzeska sin motivo alguno. No fue hasta que un golpe de suerte lo mató (accidente de tránsito por andar borracho) que pudieron empezar una nueva y mejor vida. Ya de eso había pasado quince años, y en ese entonces ya había decidido que no iría a la universidad, sino que trabajaría por su madre. Cuando salió de la preparatoria a los diez y ocho, consiguió un trabajo de mozo en una fábrica y a los veintidós, uno de sus amigos le dijo que si quería probara ir a trabajar de mesero en un bar de un conocido. Efectivamente debido a su aspecto, el dueño del bar accedió a darle un periodo de prueba y de eso había pasado ya tres años.
Cuando ingresó en el umbral, lo recibió un caluroso aire con olor a manzana.  Su madre era adicta a los pebeteros.
— Ya llegué Ma.
— Oh, oh—  bramó emocionada la señora saliendo de su habitación. —Tommy, ven, ven y miras lo que he hecho.
La euforia de la anciana lo dejó extrañado y dejando su maletín en el sofá cama, se dirigió al cuarto de la viejita. Cuando entró identificó un gran tejido con el tamaño suficiente para ser un cubre lecho. Se quiso poner a llorar. Su madre había tejido una cobija con las siglas TUA (The Underworld Alliance) y aunque estaban mal delineadas, y en algunas partes las puntadas del nombre se perdían, se entendía perfectamente que era el nombre de su banda el que había intentado tejer.
— Gracias, es hermoso. — Thom la abrazó y le besó su arrugada frente.
— Lo sé, ha sido una obra de arte.
La viejita estaba orgullosa de su trabajo. Ella no entendía muy bien la música que tocaba su hijo, pero siempre le decía que era la fan número uno. Cuando le colocó la primera vez, uno de los demos que habían hecho, ella resopló y declaró.
— Tú sabes que soy más de baladas, pero no puedo dejar que el fan número uno de mi hijo sea cualquier bastardo. Tu madre debe ocupar ese lugar.
La abrazó en aquel entonces y la abrazaba ahora con igual intensidad. Ella era una mujer llena de detalles y no se olvidaba de lo que debía decir una madre para hacer feliz a su hijo.
— Hoy has venido temprano, eso es extraño ¿Pasó algo?
— No realmente, debo ponerme a componer una canción para pasar a una disquera.
La señora chasqueó la lengua en signo de victoria mientras aplaudía.
— Ese es mi muchacho. Tienes que dejarme escucharla antes que todos.
— Por supuesto, sería un desgraciado si no.
 La señora tomó su bastón guía y le tomó de la mano.
— Te invito a algo de comer para celebrar.
— Pero si todavía no me la han aceptado.
— Eres mi hijo, por supuesto que te lo van a aceptar.
— Gracias Ma, quizás vayamos mañana por la noche que no tengo que trabajar en el bar, pero por el momento tengo que ponerme a hacer la canción.
— Vale, vale, después no digas que no tienes tiempo para pasar con esta anciana.
Thom le acarició el cabello gris y le dio un beso. La dejó a sus anchas y se fue a su habitación a trabajar.
No tenía problemas para componer, generalmente la letra y la música le salían fácilmente, pero en ese momento parecía que no. Tomó la partitura en blanco, sacó su guitarra y empezó a probar con acordes que nunca terminaron por convencerlo. Era unas tinieblas extrañas que le trababan los dedos y la mente. Quizás la musa caprichosa había decidido que no estaba listo para componer una letra maestra. Después de dos horas dejó la guitarra y se rindió ante su campaña creativa.
Faltaba menos de una hora y media para tener que ir al bar en donde trabajaba. Al comienzo tenía una sospecha en aquel sitio debido a su locación tan escondida, pero poco a poco se fue dando cuenta que tan sólo era un bar sofisticado y privado. El nombre del lugar era Firefly y no le resultaba extraño con un jefe como el que lo dirigía. Era un homosexual, pero de aquellos de lentejuelas y labial. No se veía desagradable, pero claramente notabas que esos anchos hombros con una camisa de cuello bandeja no encajaban bien. 
Se metió a la ducha y se enjuagó rápidamente el cansancio. Su jornada era extenuante en el bar, desde las seis de la tarde hasta las tres  de la mañana, no obstante la paga era lo suficientemente buena como para seguir allí. Por otro lado, en sí el ambiente no era desagradable. Debido a que no cualquier persona podía entrar, siempre había esa niebla que ocultaba el ruido, las peleas y la falta de cortesía.  Se cambió, tomó una de las moñas para el cabello y salió raudo para alcanzar a coger el bus.
Al pasar la media noche, seguía limpiando los vasos de cerveza que no paraban de llegar sucios. La música de ambientación era un jazz suave. Se abstraía muchas veces cuando el tiempo se le hacía eterno, limpiando esos vidrios y viendo a través de ellos, paisajes lo suficientemente inspiradores para una sinfonía. Ante el problema de su falta de creatividad, definitivamente le vendría bien.
— Así que esta noche es de Charlie Parker ¿Eh?
Thom le comentó a su compañero de trabajo.
— Ya sabes cómo es el jefe, cuando se decide por algo, lo pone hasta que todos quedamos hartos. 
— Pero no está mal la música.
— Lo sé, pero llevamos tres noches poniendo a Charlie.
A su compañero siempre le decían Speedy, aunque su nombre era Hastings, el primer día llegó tratando de hacer un chiste con el significado de su nombre que era «El rápido», pero a fin de cuentas, fue el extremo entusiasmo que le puso a su voz cuando quiso hacer reír a todos que nos evocó al pequeño ratón Speedy Gonzáles y así quedó.
— ¿Tres noches?
— Sí, tú no has venido, así que no le has escuchado todo el rato con su Charlie.
Thom sonrió, podía imaginar a su jefe bailando solo en la mitad del bar mientras decía «Oh Charlie, toca más, toca más para mí». Siempre era así, era un adicto al jazz y al blues, así que siempre tendía a emocionarse con un artista y fantasear con su música cuando nadie lo veía, bueno, cuando los clientes no lo veían.
— Quizás ahora esté bailando con el perchero en la oficina. — Bromeó Speedy.
Algo que le gustaba a Thom de su compañero, eran esas intervenciones que siempre buscaban hacer reír a la gente. Él era más de la rama de ser sarcástico, pero de vez en cuando salía con chistes buenos. Tenía unos labios delgados como una fina línea. La cara llena de pecas alrededor de sus mejillas, ojos verdes y un cabello rubio oscuro corto.  No era muy alto, debía estar rondado alrededor del 1,75 cm y estaba un poco gordito.
— Sabes, al parecer vamos a mandar una canción a una disquera.
— Eso me parece increíble. —Speedy paró sus actividades y cogió del brazo a Thom. — No te vayas a olvidar de mí cuando seas famoso, dedícame unas cuantas rolas.
— Seguro, qué clase de bastardo me crees.
Speedy se volteó a seguir haciendo lo suyo.
— ¿Y qué se te ha ocurrido para la canción?
— Hasta el momento nada. He intentado probar con algún tema que podría interesar a un público más general.
— No me digas, algo así sobre anarquismo y matar a un gatito inocente.
— Idiota. — bufó Thom. — Estaba pensando quizás en algo que hablase sobre la proyección de la imagen que se hace para pertenecer a una sociedad.
— Ya ves, lo que he dicho, algo bien anárquico.
— No es eso.
Los ojos grises se perfilaron oscuros y cambió de objeto de observación. Los vasos perdieron lo interesante y se fijó en un cuadro en la pared que tenía un paisaje abstracto.
— Quitando un poco la broma, es raro que te muestres inseguro con tus canciones. Siempre te veo fanfarroneando sobre lo bien que te salen.
— Lo sé, es raro, quizás la presión de la disquera cambia las cosas.
— Si dejas que algo como eso cambie tu estilo, quizás estás haciéndolo por el lado equivocado.
Thom asintió. La conversación murió de forma natural. En el cuadro que ahora era receptor de su atención, estaba algo que parecía un árbol consumiéndose entre las llamas, pero quién iba a saber qué era si era arte abstracto. Cuanta complejidad absurda había en esas pinturas.
Cuando terminó de secar los vasos, alistó la basura y se fue por la puerta de atrás a dejarla en el contenedor. Ya eran cerca de las dos de la mañana, seguro que sería todo más productivo para él si se daba tiempo para permitirse crear. Quizás se tomara algún permiso en el bar para ausentarse.
— ¿Teniendo un mal día? — El guardia del bar de nombre Steven se dirigió a él con un tono suave como la seda.
— Quizás, tengo problemas con una canción,
— ¿Sigues con lo de la banda?
— Sí, es un pasatiempo muy divertido.
— Me imagino. — Steve soltó un suspiro que se condensó en el aire volviéndose una nebulosa blancuzca. — Deberías tratar a escribir una canción de amor, esas siempre gustan.
— ¿Amor? — Thom recibió divertido la sugerencia. — Nunca he escrito algo así, y creo que no le va bien a la imagen de la banda.
— ¿Qué son ustedes, cachitos de carne sacados de las tripas del demonio? Deberían ponerle sentimiento.
— Cállate. — sonrió. — Quizás si algún día hago canciones al estilo Rick Astley te acepto el consejo.
— Seguro eres exagerado, no era necesario devolverse a las épocas de mi madre.
— Pero qué dices, eran tus años mozos.
Entró con una sonrisa y fue sobrecogido por el calor del bar. Hablar sobre amor era algo que se había propuesto nunca hacer. No quería volver a su banda algo que se pusiese cuando la gente se quisiera abstraer de la realidad en el amor, atentando a las buenas costumbres lógicas, ni quisiera que se pusieran sus canciones cuando la gente estuviese triste para deprimirse más.  De alguna forma quería cambiar la vida de alguien con sus canciones.
En ese momento, vio el mosaico en vidrio al fondo del bar que tenía forma de cisne, lo curioso es que lo que lo abstrajo fueron los azulejos. Ese color y ese reflejo débil fue lo que le hizo entender qué era lo que tenía que buscar en su canción. Si hizo despertar en la cara nueva el sentimiento suficientemente fuerte para hacerlo llorar ese era el camino correcto.










2

Cedric

«Delirios»

Todo parecía una utopía milagrosa. Al comienzo fue supremamente difícil calmarse, debido a la adrenalina que le despertó la banda dentro de sí.  La piel todavía estaba erizada; se envolvió en sus cobijas como una oruga y enterró los audífonos con las nuevas canciones de la banda. Los sonidos que se filtraban por su cuerpo, lo hacían desintegrarse y reunirse en pedazos que nunca antes había pensado que fuesen posibles amalgamarse. 
Lo que más le tentó a la imaginación fue la guitarra. Eran las manos de Perséfone que lo llevaban hasta esa instancia en la que ya no se reconocía como Cedric, sino como dependiente del siguiente acorde para tener forma. Era impresionante el poder que podía tener una persona. No dudaba que era una actitud loca e inexplicable el que pudiese obsesionarse tan fácilmente con una banda y su guitarrista, pero era la pura y tangible realidad.
El día del concierto, no quería recordar la razón de sus dolores. Había caído presa de una jugarreta del destino y de seguramente una apuesta de Cupido, al hacerlo enamorar irremediablemente de su amigo Elliot. Este chico era un mundo totalmente diferente, era un huracán rojo lleno de caprichos y fortalezas. No podía explicar qué lo llevó a necesitarlo, pero antes de darse cuenta se hallaba deseándolo, no obstante, él repentinamente le dijo que no volviesen a acercarse y  aquello fue una determinación que no pudo procesar de buena forma. Al parecer su amigo Elliot se había obsesionado con un tipo llamado Joshua, y es que lo celos lo carcomían cada vez que el tema de conversación se volteaba hacía él.

Para esas alturas, ya lo tenía claro, Elliot seguramente se había dado cuenta de sus sentimientos y había decidido muy disimuladamente poner distancia. La verdad,  hubiese preferido que le gritara algo o lo reprochara o lo que fuese, menos esa actitud. Ahora lo bueno que tenía para notificarle al mundo es que en ese momento Elliot no importaba, sólo necesitaba un poco más de TUA y todo era felicidad. 

Entre el calor de las cobijas, recreó la imagen de los cabellos de Perséfone, con unas ondulaciones que lo hacía parecer verdaderamente mítico. Los ojos grises que se adornaban con una delicada corona de pestañas era algo parecido a una obra de arte; la nariz ligeramente respingada y los labios de grosor correcto para hacerlos apetecibles; la habilidad para el instrumento, podía hacer la analogía de que estaba tocando a su amante.

No dudaba que los demás integrantes no tuviesen su imponencia, pero fue Perséfone lo único que se grabó a hierro ardiente en su memoria. Se sintió fácilmente arrastrado a la circunferencia de su cadera; a la imagen sublime que proyectaba; a una hermosura que seguramente no volvería a ver jamás. 

Era ya algo parecido a una deidad y si él llegase a levitar seguramente haría una religión en su nombre. Conquistaría las tierras desconocidas que hiciesen falta y no iba a dudar ni un segundo en bandear su estandarte. De nuevo ahí estaba exagerando. No era un hombre que pudiese resistirse a seguir lo idolatrado y de allí venía la fácil relegación de su razón. Aunque también era alguien con férrea voluntad, si decidía que alguien se salía de su corazón o sencillamente se cansaba, podía poner sus brazos al fuego que nunca más volvería a asociarse con lo olvidado.

                La letra de la canción nueva de TUA tenía un toque diferente. Podía sentirse en una playa viendo en la noche más oscura jamás vivida, como se revolcaba a alguna bestia en el fondo del horizonte y que sin duda buscaba la destrucción, pero no sabía cómo llegar a la orilla. La expectación de saber qué era lo que atentaba contra la paz del mundo era una sensación nueva ante las canciones. No sólo era la metáfora que encerraba, sino que de alguna manera era un universo en sí mismo. Entre las dos canciones nuevas, esa fue su favorita. Deseaba conocer a la bestia que traería fin a todo lo entendible.

Dando otra vuelta en la cama, quedó viendo hacia el techo y se dejó llevar por los acordes, entre las grietas hechas por la humedad a su cubierta. Le entró el pensamiento que quizás no era la única persona que había sido encantada por Perséfone y sus acciones que le daban el aliciente a pensar a cualquiera que lo que sentía era justificado y sustentable ante los azares. No era por la repentina acción de un buen análisis, sino más bien por la duda que quizás ya no hubiese futuro como una existencia especial en los momentos que podrían llegar a pasar junto a Perséfone.

¿Cuántas personas estarían como él? La sola tarea de pensarlo le redujo el ánimo. Incluso cuando sabía que no debía tomarse atribuciones personales por la entrega especial de los demos, se ponía supremamente celoso de pensar que alguien más hubiese sido ficha de las atenciones ¿Cómo iba a competir con personas que no conocía?

Se levantó de su cama de ipso facto  y tomó su Smartphone. Debe haber información de ellos por internet, se dijo teniendo en cuenta la única desventaja que tenía contra todos los demás fans de TUA y era que él no sabía absolutamente nada.  Entró al navegador y tecleó rápidamente el nombre; para su sorpresa, no había nada de ellos en las primeras páginas del buscador y decidió cambiar las palabras clave. El meter el nombre de Perséfone junto al nombre de la banda, lo llevó a un pequeño blog que se hacía llamar el blog oficial de TUA. Un escalofrío le erizó la piel. No le había costado mucho llegar, pero ya lo sentía como un logro. Primero se metió a la página de biografía y allí decía:

» The Underworld Alliance está conformada por cuatro integrantes. Se formó en el año 20XX, inicialmente con Perséfone (guitarrista) y Thanatos (baterista); poco después se integró Ares (vocalista) y un año más tarde Hades (bajista).

»Actualmente tienen 9 canciones originales que se titulan según el orden de salida así:

»* Just before disappearing.

»* The depths of darkness. 

»* Till forever and goodbye.

»* Bloody flower.

»* Under the bridge.

»*...It's ok?

»* Maybe tomorrow never will come.

»* The Last spring was the last chance of life.

»*Breaking your weak skin.

»A parte de éstas producciones originales, han hecho diversos covers de bandas como Stratovarius, Rhapody of fire, Hammerfall, entre otras.»

Esa información era demasiado pobre. En la página de inicio estaba el anuncio del toque pasado y realmente no había más que le llamara la atención, aparte de saber algunos datos de los toques anteriores. Se salió del blog y se puso a buscar por otras fuentes, como foros, blogs asociados, cuentas en Facebook, lo que fuese estaba bien. 

Encontró un foro que se llamaba Little TUA Association. Ese lugar estaba lleno de post de todo tipo, desde listas enteras de facts, como todas las canciones que había hecho ellos para descargar. Inmediatamente se hizo una cuenta y se presentó. No tardaron en recibirle las respuestas a su post.

El foro estaba dividido en varias secciones, las sección informativa y normativa; la sección de descargas; la zona  de fanaticada, había un recuadro para cada uno de los integrantes, y la sección de intereses varios. No cabía duda ni un segundo que ingresó rápidamente a la sección de Perséfone.

En tres años han hecho bastantes cosas, le dijo al celular mientras se encogía más en sus cobijas como si quisiera esconder algo prohibido. Cuando comenzó a leer la lista de facts de Perséfone, se emocionó como si fuera una pequeña niña que va a robarle unos cuantos peniques a su madre para comprarse dulces. El post decía así:

»Buenas aquí de nuevo Moon&Heel.

»Me he tomado la molestia de reunir toda la información posible de Perséfone que hemos estado reuniendo alrededor de estos tres años y hacerla una lista asequible para todos. Primero que todo quiero agradecerle a la fan más grande que he conocido de Perséfone, Unknown-P-wife, que nos ha proporcionado la mayor cantidad de la información de la lista. La mayoría de nosotros no sabemos la potencialidad que tiene el tiempo después de los toques (deberíamos aprender de ella).

»Más o menos los facts  van así:

» -Le gustan las cosas tejidas a mano.

» - Odia el vino y en general el licor.

» - Es fumador por el estrés más que porque le guste.

» - Su videojuego favorito es Megaman.

» - El nombre de la banda se decidió en un juego de piedra, papel y tijera con Thanatos.

» - Su comida favorita está entre la pasta y el stroganoff.

» - No tiene hermanos.

» - No tiene mascotas.

» - En la preparatoria era bueno jugando béisbol.

» - Odia el verano.

» - Su libro favorito es Los Hermanos Karamazov.

» - Sus colores favoritos son el negro, el gris y el verde oscuro.  

» - Ante la pregunta de que si fuera mujer con cuál de los integrantes del grupo se casaría, dijo que con Damien (Eso lo dijo en uno de los primeros toques cuando hasta ahora comenzaban).

» - Ama la noche.

» - Su sueño frustrado es no saber tocar saxofón.



» Eso es todo lo que tenemos, en caso que alguien tenga más información, no se contengan y agréguenla.»

Cedric estaba ansioso por saber más y seguía bajando a los comentarios esperando cualquier detalle, pero la mayoría de ellos eran de gente agradeciendo la lista o diciendo que no sabía esta o aquella cosa.  Vio uno que otro dato interesante. Según lo que decía en el reply, en el toque que hicieron antes de navidad el año pasado, una de las chicas en el free talk le preguntó si pensaba tener una familia, a lo que respondió que sí, que pensaba en tener hijos más adelante.

La idea de ver a un Perséfone padre lo puso a tiritar de la pura emoción. No podía dejar de pensar que sería de esos que se ven estrictos, pero que a la hora de la verdad eran bastante condescendientes y que adoran a los niños hasta el punto de lo impensable.

Podría tener tantas capas que no sabría cuando estaría llegando al núcleo de él, pero estaba contento de ir aprendiendo cosas distintas. Puso el celular en su pecho y se quedó boca abajo. Se repitió nuevamente la lista de cosas que le gustaban, y se planteó seriamente en aprender a cocinar, o a tejer, o a volverse habilidoso jugando Megaman.

Volvió y cogió su celular e hizo una pregunta al final del post « ¿Alguien sabe cuántos años tiene Perséfone?». Se quedó esperando respuesta durante largo rato, el cuál aprovechó mirando la lista de facts de los demás integrantes.  Lo más destacable de Ares, fue el hecho que le gustara el origami;  en el caso de Hades, era el fetiche que tenía con el cabello, además de que era amante de la cerveza; por último Damien coleccionaba libros viejos, generalmente los que estaban en papiro.

Después de descargar la lista de canciones que le faltaban, al fin alguien le dio respuesta a su pregunta. Se fue hacia el post y se le hizo extraño lo que dijo: «A ciencia cierta, nunca ha dicho la edad y siempre evade la pregunta cuando se la hacemos, pero calculamos que debe tener unos veintiuno, según lo que dice». Agradeció la respuesta y quedó extrañado ante la falta de certeza con algo tan elemental ¿Perséfone le contestaría si era él quien le preguntaba? Se rio de su propia estupidez.

Ya eran más de las dos de la mañana y tenía que ir a la universidad más tarde. Ya no tenía que madrugar, porque no tenía que ir a despertar a Elliot… ya no tendría que hacer nada por él. La emoción de hacía unos segundos, se vio eclipsada por la confrontante objetividad del aquí y el ahora. Podía en este momento quererse llenar de motivos para sentirse contento y gracias a TUA lo estaba logrando, pero lo que sentía por Elliot, no parecía que fuese fácil de exterminar. Después de todo, la figura de Perséfone era una fantasía difuminada por los reflectores, mientras que Elliot era de aquellos que se materializaban ante el aire, el agua y el fuego.

El Elliot que conoció, ahora era un completo extraño. Había pasado por todos los estados de ánimo posibles y por haber, su figura había mutado en una demacrada y otras veces estaba más que vigoroso. Los ojos verdes que tanto lo cautivaban, se notaban brillar con la intensidad suficiente para cegar a cualquiera, pero eso pasaba siempre y cuando de Joshua se tratara. Elliot seguía diciendo que era una cuestión de ajustar cuentas, pero para él eso le sonaba como un «Me gusta demasiado».

A esa instancia, no había mucho que hacer. Ya se había dicho más de una vez que no quería ser ese personaje secundario al que al final sólo le queda aplaudir por el feliz final del amor de la protagonista; sin embargo, en contra de sus deseos, ahí estaba renegado sin ser capaz de tener una pizca de protagonismo en ninguna vida. Por lo menos, en ese momento creyó que si lograba compenetrar con la historia de Perséfone lo suficiente, implícitamente haría parte de su vida.

Era demasiado patético hasta para pensarlo. No es que él no fuera atractivo o que tuviera una actitud ruin, pero había algo que le faltaba dentro de sí que siempre le hacía perder. ¿Tendría la determinación suficiente para moverle el piso a la persona que quería? No, la verdad es que no, siempre fue muy pacifico en ese sentido. Dejando que el rio de sus sentimientos lo dejara en alguna orilla, sin preocuparse en manejar la barca para terminar en la playa deseada. Así que no tenía forma de quejarse, era lo que había buscado, lo que se merecía. Si no hacía cosas distintas, qué le hacía pensar que iba a recibir resultados diferentes.

Si él es feliz, está bien para mí, pensó mientras se estiraba para dejar el celular en el escritorio que estaba cerca. Odiaba cuando tenía que terminar diciendo esas palabras. En sus diecinueve años, no era la primera vez que tenía que quitarse del camino. A los dieciséis, él estuvo seriamente comprometido con una chica de nombre Abie, pero ella de un día para otro se mostró interesada por un chico de curso superior y lo dejó sin siquiera decírselo a la cara. Sólo un día apareció cogida de la mano y besándose con él. Lo evitó a tal punto que no pudieron ni hablar.

Eso lo dejó seriamente herido y llega un día de buenas a primeras después de dos años, un chico supremamente caprichoso; de cabellera roja y ondulada como las llamas de una hoguera viva y lo dejaba en ese estado. No era su intención hacerlo sentir mal, después de todo,  Elliot nunca se habría imaginado que él lo quería, pero eso iba a estar muy presente en él durante largo tiempo. Esperaba por lo menos que lo dejara quedarse en su vida como un amigo, aunque en ese momento tampoco es que él lo quisiese así.

Puso en el reproductor The Last spring was the last chance of life, hasta quedarse dormido.

3

Perséfone




«Un paso a la vez».



Bien, la solución era pensar de forma azulada. La canción seguía sin escribirse; se había reunido varias veces con Damien, pero seguían estancados. Para la idea que tenía, se necesitaban violinistas y una persona que tocara el chelo, a esas alturas, era imposible encontrarlo tan rápido. No quería arriesgarse con un sintetizador, a final de cuentas tenían que presentarse como una banda profesional. Tiphany le había dicho que se tomara eso con calma e hiciera lo de siempre, pero la oportunidad que se estaba construyendo no podía ser tomada a la ligera. 



— Si quitamos todos los arreglos sinfónicos, no se me ocurre otro tipo de canción que tenga el mismo impacto. Voy a romper esta guitarra si seguimos así.



— Cálmate Thom. Pensemos cómo podemos reemplazar lo sinfónico ¿Has pensado en poner un solo de piano? Podría funcionar. Sabes que sé tocar el piano, así que no tendríamos que buscar  a alguien de reemplazo. — Damien caminó por la habitación haciendo tamborilear sus dedos en su pierna.



—  Podría intentar algo así. 

Ya los cigarrillos no lo calmaban. En un arrebato de frustración, partió la caja entre sus puños. El tabaco seguía desperdigado por el piso. 

— Por otro lado, Dylan nos dijo que deberíamos planear un toque para comienzos del mes siguiente.

— Espero que no esté pensando en serio tomarnos esto de Halloween muy campante.

— No sé cómo lo estará pensando él, pero sin duda si nos puede promocionar, ten por seguro que nos va a influenciar para que lo hagamos. 

Tenía razón, era una clara intención de querer sobresalir lo que siempre motivaba a Dylan a tener distintos contactos que los pudiesen ayudar en cualquier momento, como por ejemplo, el del bar de Breakable Sky. Era un compañero ciertamente confiable, no obstante en ese momento estaba tan preocupado por la canción que no quería perder el tiempo en un toque. Sabía que lo que había hecho aumentar la popularidad era que siempre eran constantes con sus presentaciones, pero ahora no era el momento y sabía que sus fans lo entenderían.



Fue un poco extraño que la única idea que seguía en su cabeza fuera una canción azulada, pero ¿Qué significaba eso? A menos que tuviese sinestesia, nadie iba a entender a qué se refería. Él tampoco lo hacía, pero claramente era en lo que tenían que enfocarse.







Estaba cansado de estar encerrado escuchando un montón de ruidos que no terminaban en ninguna canción buena. Damien también se estaba desesperando y él tenía las hormonas de la juventud más alteradas que las suyas, obviamente que quería salir corriendo ya del estudio.

 — Varias personas nuevas vinieron al último toque ¿Lo notaste? — Damien sacó el tema de la nada. — Había una chica sentada en la barra del bar; guapísima, me había sentido tentado de irle a hablar.

— Ah… ¿Sí? — escuchó su voz antinatural. No debía extrañarse que hubiese más gente nueva, pero lo que le parecía raro era que al único que le había puesto atención era a la Cara Nueva.

— Pensé que te fijabas más en esas cosas.

— Y lo hago, pero si te soy sincero esa noche no me fijé mucho en el público.

— Me pregunto si esa chica guapa volverá a vernos, en caso que sí, definitivamente voy a ir a hablarle.

— No te preocupa que ella sólo esté contigo porque te esté idealizando.

— ¡Y qué más da! — Damien sonrió abiertamente. — Si ella me quiere, no me interesa qué fue lo que le hizo interesarse en mí en primer lugar.

Thom hizo un gesto de desaprobación. Nunca le pareció correcto ese tipo de idea y es que pare él una persona tenía que quererlo cuando supiese quién fuera realmente. Tenía un rechazo casi aversivo a toda aquella gente que se acercaban a él con una idea glorificada de su persona. Era como cualquier otro, pero desde que comenzó con TUA, en unas facetas de su vida, se sentía como un dios sobre la tierra. Por eso era que quizás era que no podía quitarse a Cara Nueva de la cabeza, después de todo, algo le hizo creer que había alguien que lo podía admirar pero no idolatrar, esperaba no equivocarse.

— Deberíamos hablar con Enzo, de pronto él tiene una idea para la canción diferente a la nuestra.

— Me temo que va a sugerir Celtic metal y creo que es más que claro con nuestros errores anteriores que no somos muy buenos en eso.

— Quizás haya otra cosa.

— Llámalo entonces, no sé para qué me preguntas si ignoras lo que digo de todas formas.

Damien rápidamente marcó a Enzo y se tardó en contestar. Cuando conectaron las comunicaciones, la voz detrás de la bocina sonaba como si le hubiesen puesto un camión encima.

— Qué quieres. — no pudo ni colocar un el acento interrogativo debido a lo penumbroso que estaba.

— Enzo ¿qué pasa? Suenas terrible.

— Tengo una resaca del infierno.

— Qué raro, tú generalmente no te excedes con el trago.

— Lo sé, pero Dylan me ha obligado a acompañarlo a tomar con unas amigas de él y terminé pedo hasta el infierno.

— Dylan, Dylan. — siseó con burla. — siempre te hace lo mismo, te deja hecho mierda y se va campante.

— No sé dónde carajos se mete todo el trago que toma, porque nunca lo he visto con resaca ni una sola vez.

— Lo extraño es que estés hasta las tres de la tarde durmiendo, eres increíble, menos mal que hoy es domingo.

— No me jodas, qué quieres.

— Te iba a proponer que nos reuniéramos para hablar sobre la nueva canción.

— ¿Ya? Joder, me estoy cayendo a pedazos.

— No me importa, te tomas un alka-seltzer  o yo que sé.

— Lo que diga mi coronel ¿Dónde están?

— En el estudio de siempre.

— Ajá, llego en una hora.

— Vale.

Unas cuantas risitas pequeñas acompañaron el final de la llamada. Damien se metió el celular al bolsillo y miró a Thom con cara pícara.

— Por eso es que Dylan siempre se mete con él, es tan fácil de manejar.

— A ustedes les va a caer el karma un día de estos.

— Pero qué dices. —fingió estar dolido. — no estamos obligando a hacer nada que Enzo no quiera.

— Y eso que se supone que son amigos de toda la vida.

— Por eso mismo es que lo puedo molestar. 

Thom dio el tema por zanjando. Definitivamente era curioso cómo había una distorsión entre lo que Enzo proyectaba y lo que era.  Él tenía el cabello castaño oscuro corto, con la barda de candado, media casi 1,90 cm; tenía ojos negros y un rostro cuadrado de facciones muy fuertes. Era acuerpado y la mayoría de sus acciones eran bruscas. Pero la distorsión era que era un chico muy tranquilo, muy fácil de tratar y un poco cobarde.

Quizás si Enzo tuviera la personalidad fuerte y arrebatada de Dylan fuera más correspondiente a la realidad. Por el otro lado Dylan era un chico del promedio; alrededor de 1,80 cm, el cabello negro un poco largo,  ni muy flaco, ni muy acuerpado, una cara del promedio. Todo lo compensaba con la personalidad.

Sus compañeros de grupo tenían cosas raras que hacía que estar en TUA fuera tan agradable.



Un poco más de una hora y media, llegó Enzo arrastrando los pies sin podar dar pie con bola. Dejó en la mesa del estudio unas botellas de agua y se sentó con fuerza en una de las sillas vacías. Se rascó la barba y se quedó mirando fijamente a Thom, le hizo la seña para que empezara a hablarle sobre la canción.

— Antes que nada, quisiera que escucharas lo que tenemos hasta el momento.

Tomó su guitarra y con el acompañamiento de Demian, tocaron lo que habían hecho todo el día.

— ¿Qué opinas?

— ¿Eso se supone que es lo que siempre tocamos?

No era la respuesta que esperaba y Enzo no se cortó ni un poco en decir lo antinatural que era la canción que habían hecho. Ya sabía en eso, pero lo que querían no era una crítica meramente sino ideas.

— Sabemos que es algo raro, pero queremos probar a mostrar la mejor cara que tenemos.

— Lo entiendo, pero me gustan más las canciones que haces siempre. Ya sabes llenas de sentimientos de un universo que no sé de dónde sacas.  No me parece que debas agregarle tantos arreglos que no son propios de nosotros.

— Yo le propuse que metiéramos un solo de piano. — Damien lo interrumpió. — Quizás de un aire diferente pero sin perder nuestro estilo.

— Y puede que funcione, pero no te sobre-esfuerces con esos arreglos sinfónicos ni con este tipo de letra. No es típico tuyo que pongas en tus letras mensajes tan superficiales. Pensé que eras el amo y señor de las metáforas y las letras cifradas. Eso es lo que ha tenido a los fans tan encantados ¿Sabes? Incluso si miras el foro que han hecho de nosotros, hay una sección en la que se toman la molestia de tratar de descifrar lo que realmente has querido decir en todas las canciones.

— ¿Has mirado eso? No sabía que había tal cosa. —Damien se fue a su lado muy emocionado. — Definitivamente tienes que dejármelo ver.

— Fue Dylan el que lo encontró y me lo pasó. En serio que los fanáticos son increíbles, suelen construir manadas muy rápido.

— Así qué en eso reside la popularidad de nuestro grupo. — se puso en parte molesto y en otra parte feliz. — pero con respecto al ritmo ¿Te parece bien? Las letras se pueden cambiar, pero volver a empezar a hacer toda la música…

— Thom, no digo que el ritmo esté mal, pero proyecta la canción para cuando vayamos a tocarla. Vamos a estar sólo los cuatro ¿Qué podemos tocar sólo los cuatro sin excedernos? Tú sabes que yo no sé tocar ningún instrumento.

— Lo sé, bueno, ya miraremos como logro que la canción quede azul.

Damien y Enzo se miraron extrañados por las palabras articuladas.

— ¿A qué te refieres con una canción azul?

— ¿Eh? — Thom se respingó. — oh nada, es que bueno, en el último toque un cara nueva, se ha puesto a llorar cuando tocamos «Till forever and goodbye» y me acuerdo de sus ojos llenos de lágrimas y decidí llamarle a ese efecto  «azulado» o «azul».

— Qué romántico. —Enzo tomó una de las botellas de agua y le dio un largo sorbo. — Aunque no sé si con la nueva canción logres que la gente se vuelva un mar de lágrimas, pero entiendo qué es lo que quieres.

— Gracias por acordarme que esto está horrible. Trataré de mirar qué puedo hacer con la letra, quizás debería hacer una continuación de la canción anterior. Ya sabes, a mí me gusta narrar una historia continua en cada canción que hacemos.

— Sí lo noté, pero si vamos a presentar a la disquera ¿No tendríamos que mandar como cuatro singles para que entendieran la historia completa?

— Oh vamos, no me subestimes. Sabes que puedo hacer una canción que se entienda por sí sola.

— Sí, eso me suena más, pero por el momento, miremos como arreglamos este desastre de melodía que tenemos.



Después de tres horas, ya se había hecho noche. Los tres estaban extremadamente exhaustos y hartos de todo. Al final, la canción no había quedado azul. Si le pidieran un color, diría que sería verde aguamarina. Ya casi parecía azul, pero tomando lo objetivo y claro, lo cierto es que seguía sin serlo.

Enzo los invitó a unas pizzas y los llevó a su apartamento. Allá todos se pusieron cómodos; podían darse esa libertad porque Enzo vivía sólo. Damian era muy confianzudo, así que no tuvo cortesía ni se contuvo en no irse a acostar a la cama de Enzo durante un rato. Allá quedó dormido casi en el acto, no sin antes comerse su pedazo de pizza. En ese momento quedaron los dos sentados alrededor del pequeño centro de mesa que tenía que debido a la economía, era su comedor también.

— No dejes que la presión te afecte tanto. Me preocupa que eres muy obstinado y se te puede hasta olvidar comer en caso tal qué te obsesiones sin remedio con la canción.

— Lo sé, lo tengo claro, pero no puedo dejar de pensar las veinticuatro horas del día en eso.

— Vale, tómate el tiempo que necesites para pensar, pero no te mueras en el intento.

— Sí…  eso haré.

— Por cierto ¿Has visto el foro?

— Por ahí vi unas cosas, pero no me adentré más.

— Cuando leí lo que aquí pone de nosotros, me sorprendí bastante; en serio que cuando en los toques la gente se nos acercaba a preguntar cosas o decíamos bromas, sin  ton ni son, la gente los almacenó y se los tomó enserio.

— ¿Cómo qué?

— Por ejemplo, aquella vez que hablaste sobre lo que te gustaba Megaman, esa vez que estábamos en la barra del bar después del toque y aquellas chicas se nos acercaron a preguntarnos de todo.

— Déjame ver qué más dice.

Enzo acercó su tablet e ingresó al foro. Él tenía un usuario y por su puesto muy narcisista de su parte, ponía que era fan de  Ares hasta el fin de los tiempos, pero de vez en cuando veía que hacía comentarios en la zona de fans de Dylan. Siguió viendo como el dedo los guiaba a la su zona de fans y vio la lista de facts sobre él.

— Esto es acoso, en verdad acoso. — se asustó. —  Hasta saben lo de la preparatoria ¿Cuándo dije yo eso?

— Yo que sé. También pusieron que a mí me gusta el origami, yo tampoco recuerdo cuando dije eso.

— ¿Y qué pusieron de los demás?

— Por ejemplo que Dylan tiene un fetiche con el cabello, le gusta la cerveza; y a Damien su pasión por los papiros, pero eso sí lo sabe cualquiera, él se la pasa diciendo eso a cada rato.

— También comentario lo de que quiero tener hijos más adelante. Esta gente tiene una memoria aterradora.

— Sí, cada cosa que decimos después de los toques o en los free talk, se lo memorizan.  También he visto que han ingresado varios nuevos usuarios. Nos hacemos famosos poco a poco.

— Eso veo.

— Por eso te digo, no te preocupes, la gente nos quiere por lo que hemos hecho hasta ahora, no tienes que esforzarte en algo que no somos.

Entendió el mensaje bastante bien y se lo agradeció. Era cierto, si miraba a todos los que comentaban, se les notaba llenos de entusiasmo y buena voluntad hacia la banda.

— Sabes qué es gracioso. —Enzo le quitó la tablet para mostrarle algo. — He entrado a mi zona de fanaticada y he corregido a algunos cuantos datos con respecto a mí y ellos se enojaron mucho; me decían que yo era un recién aparecido y que no sabía nada de Ares. Al parecer ellos me conocen mejor que yo mismo.

— ¿Debería hacerme una cuenta yo también?

— Seguro y mira que por acá ya tienes como cinco esposas.

— ¿A qué te refieres?

— Sí, algunas chicas tienen de Nick «Perwife», «Unknown-p-wife», «Pgirlfriend» y así.

Thom estaba confundido; cuando creó su cuenta se dejó de nick «Thanatos nightmare» y su sexo como femenino.

— ¿Por qué mujer?

— Bueno, nadie sospecharía que soy yo si soy mujer ¿correcto?

— De hecho así te pusieras de nick, «Soy el verdadero Perséfone», nadie te creería.

— Ahí tienes un buen punto.

— Más bien disfruta lo que hay en el foro. Es divertido, de hecho yo me he hecho amigo de varios aquí.

— Por lo que veo, gente que tiene bastante afinidad con Dylan. — Aseguró después de revisar las amistades que aparecían en el perfil.

— Neeeh,  esa es pura coincidencia. Aunque no lo creas, es bastante común que los fans de Dylan sean los míos también.

— ¿Ah sí?

— Sí.

— ¿Entonces los fans de Damien, también son fans míos?

— Algunas veces, a ustedes los adora todo el mundo.

— Ya veo, no te pongas celoso por eso.

— Para nada.

Se quedaron el resto de la noche mirando los diversos comentarios que habían puesto en el foro. Esa actividad era una que volvería a repetir con más frecuencia. Conocer a los fans sin la máscara de su propia figura, fue algo supremamente emocionante y significativo. Quizás así encontrara más gente que lo apreciara por lo que era y no por la imagen que proyectaba.































































4

Cedric


«Pequeño fan»



Hacía ya dos semanas desde que se había integrado al foro y se había hecho en principio buenas amistades con las personas que comentaron el post de facts de Perséfone. Por otro lado, había entrado en la sección informativa y normativa para participar en uno de los temas que había allí, que titulaba «¿Cómo conocieron a TUA y por qué les gustó».

El nick que tenía lo puso en un arrebato de influencia por los demás participantes de su pasión, así que decidió colocarse «P-shadow». Ahora se sentía mal porque debía parecer un acosador; uno normalmente no diría que es la sombre de alguien sin que pareciera que es un hostigador, pero los demás no parecieron tomárselo muy enserio. 

Se quedó pensando en escribir la respuesta al tema, pero no sabía cómo describir la escena sin que pareciera muy egocéntrico y fanfarrón. La lengua tenía que darle las herramientas suficientes para recrear el evento de los demos y las palabras de Perséfone y hacer que todos se sintieran felices con eso.

La respuesta comenzó con un saludo después prosiguió así:

»Conocí a TUA hace poco más de tres semanas en el último toque. La verdad podría decirse que los conocí por casualidad, debido a que aquel día estaba con planes de otras cosas y bueno, terminé recibiendo uno de los panfletos y entrando por mera curiosidad. Había tanta gente que a punta de empujones terminé estando en la primera fila.   

»La verdad ese día tenía el corazón roto, pero cuando empezaron a salir uno tras otro a la tarima, se me olvidó todo. Y pues Perséfone me cautivó demasiado, quiero decir, su habilidad e imponencia eran algo diferente a lo que había visto alguna vez antes. Así que cuando comenzaron a tocar «Till forever and goodbye», la letra la sentí dirigida hacía mí y terminé llorando.

»Al final, sé que puede sonar un poco irreal o que me lo esté inventando, pero  Perséfone se acercó y me dio los dos demos y me dijo: «Tus lágrimas me conmovieron que no se te olvide el camino para regresar». En ese momento me sentí tan emocionado que no pude evitar querer volver a escuchar TUA una y otra y otra vez. »

Cuando le dio enviar, su pecho tenía una cálida sensación desperdigándose. Estaba tan ansioso por saber qué opinaba la gente de su respuesta. De pronto algunos dirían que era imposible que eso hubiese llegado a suceder, o tal vez le creerían, eso esperaba a ver.

Al ser el tiempo de respuesta de su post tan largo, se dispuso a diseñar el avatar que pondría. Como no tenía alguna foto de  Perséfone (cosa que sería demasiado enferma), se decidió por hacer una «P» con una fuente antigua y le hizo unos arreglos no muy diestros, pero al final le terminó convenciendo.

Cuando estaba subiendo su avatar, vio que tenía en la bandeja de  entrada un mensaje nuevo. Rápidamente lo abrió y leyó con avidez. Se estaba presentando una chica que tenía como nick «Alisson/Hades», al parecer ella estaba a su lado cuando Perséfone le entregó los demos y se mostró muy amable. Mencionaba que era la primera vez que veía que Perséfone hablaba diciendo algo más que «gracias por venir» o «toma», pero a la vez decía que debía deberse a que tampoco había visto que alguien hubiese llorado en una presentación de ellos.

No se sintió menospreciado, pero a la vez sintió como si le bajaban de la nube en donde se había parado. Por lo menos le quedaba que era a la única persona que le había dicho algo diferente. Siguió la conversación con ella, pidiendo más que todo que lo adelantara de todo lo que no sabía de TUA y a ella se le notaba que eso le hacía gracia. Debía sentirse feliz que le pueda enseñar a alguien todo lo que ha investigado.

— Y bien ¿Algo en especial que quieras saber?

— Si me lo dices así directamente no se me ocurre nada, pero me imagino por tu nick que te debe gustar mucho Hades.

— Por supuesto, es que mira, yo también toco el bajo y lo admiro por su técnica; además me parece guapo.

— ¿Tú quieres hacer una banda también?

— No, la verdad es más por afición que por otra cosa.   

— Pero qué bien que puedas tocar un instrumento, yo no sé nada.

— ¿Cuántos años tienes?

— Diecinueve ¿Y tú?

— Veinticinco.

— Ya veo y ¿los conoces desde que comenzaron?

— No, hace un año y medio mi novio me pasó un demo de ellos y me gustaron, después de ir a su toque me casé con su música ¿Has leído las interpretaciones que intentamos hacer de las canciones?

— No ¿Dónde puedo ver eso?

— Mira por aquí. Nos hemos dado cuenta que todas las canciones están interconectadas y forman una gran historia. Eso nos quema las neuronas cada vez que escuchamos sus canciones juntas. No sabemos si la interpretación es correcta, pero por lo menos lo intentamos. Quizás nunca lleguemos a saber a ciencia cierta qué era lo que quería contarnos Perséfone.

— ¿Perséfone es quien escribe las canciones?

— Sí, junto con Thanatos, son los que componen.

— Ya veo.

— Si quieres ve y lees la interpretación que hemos hecho de la historia y vuelves y me cuentas qué te parece y si sí te convence lo que hemos dicho.

— Vale. 

Le dio click en el link y terminó en una nueva ventana. El post estaba muy organizado, tenía canción por canción la letra y la interpretación al lado. Iba a ser una larga lectura. Para ahorrarse algo de tiempo y no dejar a su nueva amiga esperando, se decidió a leer la interpretación de toda la historia. A pesar que obviamente no conocía a Perséfone de nada, cuando leyó todo al final le dio una sensación de «es algo típico de él».

A grandes rasgos la historia que construyeron los fans era así:

«En Just before disappearing, nos cuenta la historia de un hombre/mujer solitario que emprendió un viaje hacia un desierto, siendo tentado por la idea de obtener el conocimiento absoluto. En ese viaje estaba convencido que las personas iban a reconocerlo como el gran sabio de todas las artes y no le importó traicionar y pasar por encima de aquellos que le daban posada. Se enfrentó a múltiples peligros y cuando llegó a la gran biblioteca de las inteligencias múltiples, lo asesinaron. Así que antes de ser consumido por la arena, repitió  las palabras «Sin importar cuanto tarde, siempre volveré».

»Mucha gente dice que probablemente no sea un desierto sino un glaciar, porque siempre repite en toda la canción que el frío no era algo con lo que él iba a perder, pero creemos que no se está refiriendo literalmente al frío del ambiente, sino al frío que hay en su interior que lo hizo apartarse de todo y todos para llegar a su meta.

» Cuando pasamos a The depths of darkness, ya estamos hablando del personaje después de muerto, en su viaje hacia el inframundo; no creemos que sea el infierno porque bueno, TUA es más de mitología griega que cristiana. En esta canción siempre se muestra la confusión de estar muerto y de querer seguir buscando la biblioteca; pero a lo largo de la canción siempre hay una voz que le repite «no hay forma de regresar».

» Ya en Till forever and goodbye, se está despidiendo de su humanidad y de su estatus como vivo y de todas aquellas personas que perdió en su camino hacia la biblioteca, pero la forma en la que se despide es diciendo que siempre será un humano dentro de sí, que siempre estará vivo y que siempre aquellos a los que perdió vivirán con él. Pero sabe que no puede regresar así que sólo le declara eso a Thanatos.

» Bloody flower es una canción muy triste porque nos cuenta todo desde la perspectiva de la persona amada. Esa persona que se quedó esperando a que regresara el personaje principal. Así que la mayoría de la canción, dice que se arrepiente de no haberle retenido mejor, de no haberle dado todo lo que alguna vez pidió. Aunque en su mente sabía que no podía haber hecho ese viaje con él, se sentía vacía. Al final de la canción dice que se le congeló el tiempo esperando y que cada noche lo único que podía hacer era leer una y otra vez el libro favorito del personaje principal. La última estrofa de la canción, no tenemos muy clara su interpretación, pero creemos que quiere decir que continuará leyendo aquel libro porque confía que su voz viajará a través del mundo y lo haga querer regresar consigo.

» Under the bridge es una canción muy confusa, la verdad nos ha costado mucho descifrarla, pero creemos que es una conversación que tiene el personaje principal con Thanatos. La canción comienza describiendo el lugar en dónde está y dice que es un lugar que siempre está húmedo, porque siempre está lloviendo. Algunos nos inclinamos ante la posibilidad de que quiere decir que ese lugar es húmedo, porque él se la pasa llorando, otros dice que literalmente sí es un lugar que llueve mucho y por eso la canción se llama Under the bridge, para escampar de la lluvia. Por un lado creemos que el significado de «puente», es aquel tránsito entre la vida y la muerte más que todo por lo que dice la canción. Así que al final lo que quiere decir este track, es que el personaje principal se le olvida todo lo que concierne a estar vivo o a morir y se concentra a contemplar la frugalidad de esta decisión mientras que habla con Thanatos acerca del significado de un «jamás volver».

» ...It's ok? Es la continuación de la conversación que tiene con Thanatos y al comienzo este le hace la pregunta «… ¿Está bien?» pero con ello creemos que quiere decir que si el personaje se siente bien con la determinación que ha tomado. Él le advierte que no tiene posibilidad de seguir sin decidirse entre vivir y no hacerlo. El personaje principal dura toda la canción tratando de rogarle que le dé la respuesta a la pregunta. Al final de la canción se pregunta de nuevo si está bien, pero al final ya lo dice con el significado de si está bien que vuelva a querer vivir.

» Maybe tomorrow never will come. En esta canción muestra un lapsus de tiempo indefinido en el que el personaje principal sigue haciendo su peregrinaje, en ese momento ya tiene la respuesta a la pregunta « ¿Está bien?» y avanza por la línea de la vida, tratando de recuperar lo perdido. En la canción, repite varias veces que ya sabe qué es lo que ha perdido y ya sabe por lo que tiene que volver. Pero también la canción está llena de frustración porque no ve que avanza, todos los días camina y camina, pero se sigue viendo en el mismo paisaje.

» The Last spring was the last chance of life, aquí volvemos a ver la canción desde la perspectiva de la persona amada y la vemos cansada y llena de tristeza, ha perdido toda la motivación de seguir leyendo la historia favorita del personaje. Sabe que no volverá, algo en su pecho lo confirma, así que se pone a recordar todos los tiempos venturosos que vivió con el personaje principal. Lo más significativo para sí, era el hecho de saber que la primavera pasada, antes de que partiera hacia el viaje, había tenido la oportunidad de decirle sus sentimientos, pero no pudo. Se recriminó hasta las lágrimas durante todo ese año, que había perdido la última oportunidad de hacer vivir al personaje principal.

» Breaking your weak skin, seguimos con la perspectiva de la persona amada y está ya cansada después de un tiempo indefinido de seguirle esperando, decide marcharse. Deja el libro encima de  la cama del personaje principal y toma dos cartas. En las dos de ellas le escribe unas frases que la hacen sentir que está haciendo las cosas de forma correcta y que debe dejar que el mensaje llegue al personaje principal, sin importar cuanto tiempo se gaste. Así que manda una de las cartas con una paloma mensajera y la otra la mete en una botella para botarla al mar. Cuando ve que los mensajes se van con sus respectivos mensajeros, dice que recoge sus largos cabellos en una trenza, guarda sus prendas de vestir en su maleta y sale de la casa, para nunca más volver. ».



Estaba supremamente sorprendido por todo lo que había leído. Había escuchado las canciones innumerables veces, pero nunca vio algo tan profundo en ellas, es decir, sabía que cada canción era un universo, pero nunca pensó que fueran historias interconectadas. Siguió bajando en el tema esperando que pusieran la interpretación de las últimas dos canciones que habían hecho, pero no encontró nada. Se puso como tarea mental, hacer él mismo su propia interpretación y compartirla para saber cómo los demás la complementaban.

Volvió a mandarle el mensaje a su nueva compañera y mostró toda su emoción ante la interpretación de todas las canciones.

— A qué mola ¿cierto? La verdad es que hemos durado más de un año editando ese post, colocando todo aquello que creemos que cambia según van saliendo las canciones, aunque ahora estamos penando porque las últimas dos que han salido, no se relacionan tan linealmente como creíamos que lo harían. Nos estamos demorando mucho tratando de interpretarlas.

— Para mí la canción «Flying under a covered sky», habla sobre una bestia que se retuerce en el mar y que quiere destruir a todo el mundo, pero no sabe cómo llegar a la orilla. Se le siente muy furioso y con mucho odio hacia la humanidad.

— Sí, literalmente dice eso la canción. Mi novio por ejemplo, habla que lo que realmente quiere decir la canción es que el mensaje que la Persona Amada mandó por mar, se convirtió en una bestia lamentable que llora esperando encontrar a su destinatario. Y suena lógico, pero no sabemos muy bien como relacionarlo con «The small piece of meat overseas », es una historia completamente distinta. Algunos me han dicho que creen que es la historia de muchos años después de la Persona Amada, que ha conseguido otra pareja al otro lado del mar, pero suena muy extraño, tocaría esperar a que saquen otra canción para saber qué pasó con el personaje principal.

Se dirigieron unos cuantos mensajes más después de ello y Cedric se sintió tentado de poner de nuevo las once canciones, una detrás de otra y buscar por el mismo la historia que estas canciones relataban.











5

Perséfone




«Habrá que mirar un poco».



Después de haberse metido al foro en forma, en serio se sintió muy agradado por el contorno. Él y su banda habían creado un lugar lleno de actividad y dispersión. Había gente que tenía más de dos mil post, se les notaba que ese foro era una guarida que los protegía de la vida cotidiana. Todas las personas necesitan eso eventualmente en alguna parte de su vida, el quererse distanciar y perder de todo aquello que los constriñe.  



Bajo su apodo, rápidamente fue reclutado por los moderadores de la zona de Thanatos y le adelantaron acerca de «las cosas desconocidas de Thanatos», acto que por supuesto agradeció y al que se mostró supremamente sorprendido. Empató rápidamente con un chico que tenía como nick «TUA-blood». Era el creador del tema de interpretación de las canciones de TUA. Como cabía esperarse en la medida de lo lógico y evidente, como creador de las canciones y teniendo de primera mano la historia detrás de cada una de sus creaciones se vio tentado a empezar a discutir acerca de ellas. TUA-blood se mostró tan lleno de propiedad explicándolas, como si fuese sido él el escritor.

Después de leer una y otra vez lo que habían hecho sus fans, quedó en parte complacido por el trabajo hecho; la gente que era admiradora suya, en verdad podía decirse que tenía perspicacia. Por otro lado, sentía un vacío difícil de explicar, quizás era esa impotencia que le daba saber que de alguna manera perdía poder de sorpresa en contra de ellos. En alguna parte del camino, creyó que debía haber gente que pasara por encima lo que las canciones escondían y él quería mostrarlo todo después, pero bueno, al parecer le ahorraron el trabajo.

En general, la historia que los fans construyeron era bastante fiel a la que él había pensado, había uno que otro detalle que faltaba, pero se dijo que era más que todo por el hecho que ellos no tenían toda la idea ni las pistas. Como por ejemplo, cuando decía Persona Amada, realmente no era como tal algo tan romántico, sino que la imagen que él había tratado de construir de esa persona que se queda esperando, es una compañera irremediable del destino; en otras palabras, aquella persona a la que estamos destinados a estar inclusive en contra de nuestra voluntad, incluso en contra de todo. Podría pensarse como una alma gemela, pero nunca creyó que eso se limitara al amor, pensó que eso había quedado claro en «Breaking your weak skin». 

Al seguir explorando el foro, vio que la gente seguía sin comentar sus nuevas canciones, cosa que lo dejó supremamente sorprendido. En su opinión, si ya habían hecho el trabajo más difícil que era construir toda la historia ¿Qué les parecía tan complicado de las dos últimas canciones?  Los dedos le escocían por querer escribir lo que significaban, pero temía que si lo hacían le quitara la diversión a sus fans. Era totalmente injusto con ellos y consigo.

Le preguntó a TUA-blood acerca de las dos últimas canciones, a lo que respondió que  «The small piece of meat overseas» era la talanquera de toda la historia. No había nada que la conectara al resto, parecía una historia muy distinta. Dijo que algunos supusieron  que esa canción era una nueva saga y que el final de la historia es que los mensajes nunca llegaron a su destinatario y el protagonista nunca pudo revivir; Otros dicen que esa canción habla sobre la  Persona Amada muchos años después rehaciendo su vida; también se dice que es la historia del hijo entre la persona amada y el protagonista. Pero, igual nadie a ciencia cierta sabe qué es lo que quiere decir, ni como se conecta.

Thom se sentía el dueño del mundo en ese momento, si quería podría contarles todo lo que significaba esa canción a la que ellos llamaban talanquera. Después de todo, en «Flying under a covered sky» tenía la clave para que se entendiera la siguiente canción. Al parecer nadie había puesto atención a la estrofa final, y se emocionaba que se les hubiese pasado por alto ello. De pronto estaban mirando tan cerca, que no se daban cuenta del verdadero significado de la última estrofa, por creer que el significado era más complicado o raro.

— ¿Qué crees tú que signifique?

Se quedó un rato pensando en qué responder.

— De pronto si nos devolvemos a «Flying» encontremos algo. No creo que lo vaya a decir esté bien.

— No importa, tú di qué crees que sea.

— En la última estrofa dice «Lo necesario no era cuestión del plasma, ni lineamientos, virar a lo lejos, ni olvidar, ni regresar, ninguna palabra es válida. El valor se encuentra en la distancia»  ya a mí me suena más como si introdujera el viaje que hace el alma gemela a buscar aquello que hace falta para volver por el protagonista. Es decir, ya sabe que por más que se aleje las cosas no van a cambiar, pero de igual forma sabe que necesita algo que si bien no tiene que estar relacionado por algún medio consigo, es necesario.

— Así que «The small piece» es una canción que relata el viaje de la Persona Amada.

— Podría ser.

— Pero es una canción muy confusa, pareciera que no estuviera relatando la misma realidad.

— Quizás es que hay otro personaje que está narrando y no ve lo mismo que ve la Alma Gemela.

Acabó de decir el mayor spoiler de toda la historia, si su compañero le daba por tomarse enserio sus palabras, probablemente la diversión de cientos de personas se hubiese acabado.

— Podría pensar en ello, pero no se me ocurre quien.

— Lo que digo no son más que bobadas, no me hagas caso.

— La verdad es que puede que tengas razón, así que archivaré lo que estás diciendo.

— Vale.

Después de ello no volvieron a hablar en un buen rato. Al cansarse de esperar una respuesta, decidió seguir explorando el foro y se fue a la sección de Perséfone a ver que encontraba. Quitando la sección de facts le pareció interesante un post que titulaba «¿Por qué te gusta Perséfone?».



Cuando hizo clic, esperó que las respuestas a esta pregunta fueran de lo más superficiales o estúpidas incluso. Como bien se ha de conocer, no era alguien que precisamente viera como algo positivo que la gente lo admirara tanto sin saber en verdad cómo era. Así que no fue mucha sorpresa, lo que se encontró en realidad.



» Hola soy Blueberry y conozco a a TUA desde hace un año. Mi integrante favorito es Perséfone por su porte y que siempre está tan calmado. Se me hace una persona supremamente madura y que puede hacer cualquier cosa sin alterarse. Yo diría que es perfecto.



»Hola soy Tepha-Blind-H-Wife, la razón por la que me gusta Perséfone es por su habilidad en la guitarra. Se le nota la dedicación que le ha puesto, es definitivamente un punto para admirarlo. Aunque en sí no sea mi favorito, pero sin duda es alguien que hace destacar al grupo.»



Y técnicamente podía seguir bajando y todos los post decían lo mismo. Eso le hizo aburrir a sobremanera, ni era perfecto, ni era calmado, ni era maduro, ni realmente era tan bueno con la guitarra. Las mujeres siempre tenían ese problema, y era que se enceguecían rápidamente ante cualquier cosa fuera de lo común. Ahora estaba en búsqueda de un comentario de un hombre, no esperaba que fueran diferentes, cosa que en efecto fue así.



»Hola soy Enrick, conozco a la banda desde sus inicios y desde el comienzo me gustó Perséfone. Es como un todo-en-uno, es el líder del grupo, compone, toca, tiene otros trabajos, hace de todo. Es alguien que admiro, se nota que es supremamente tenaz, perseverante y que le gusta cultivar sus talentos. Lo admiro.»



No había diferencia para él entre ese comentario y el de las mujeres. Lo único que podría decirse es que le quitaba el contenido amoroso, pero de todas formas en esencia era lo mismo.  Quería leer alguna crítica, algo así como diciendo que era alguien supremamente engreído, egoísta, perfeccionista al punto de lo insoportable, malgeniado y caprichoso. A fin de cuentas eso era lo que él era.



Se salió del post cuando llegó a la tercera hoja y se fue a crear un tema exclusivo acerca de cuáles creen que sean los defectos de cada uno de los integrantes o de la banda. Contrario a lo que pensaba, no recibió muchos comentarios de odio por crear eso, sino que al parecer la mayoría lo asimiló como una crítica constructiva. La gente se tomó muy enserio decir las falencias del grupo y hasta al final se le hizo algo provechoso para él  y saber cómo mejorar la banda.



Un comentario que destacó fue uno de una chica que parecía ser nueva en la fanaticada, pero que quizás era por eso mismo que tenía aún una perspectiva objetiva; ella decía que la banda no tenía un género estructurado, la música no tenía nada definido, era una buena música que no se podía buscar en ningún lado por no tener género. Lo que ellos creían que era power metal o metal, muchas veces parecía un rock con alguna que otra parte fuerte, pero ningún ritmo constante. Algo que nadie le había dicho, quizás eso ayudara a diseñar una mejor canción para presentar a la disquera.



Otras cosas que dijeron, ya parecían ser anunciadas con antelación por sus propias experiencias; una de ellas era que ya les quedaba muy incómodo a todos los fans, estar en un toque debido a los espacios tan reducidos. Cada vez era más gente y seguía siendo el mismo espacio. Por otro lado, por ese mismo hecho había problemas de sonido de vez en cuando y la calidad de los toques se reducía.



Eso lo hizo sentir más tranquilo, debido a que ya podía darse cuenta que la gente no sólo los adulaba sino que también los podía criticar sin dejar de quererlos. Se quedó al pendiente de algunos comentarios más, pero se paró la actividad.



Ya era tarde, debía irse a dormir para ir a trabajar mañana en la tarde.



***





Speedy estaba más contento que de costumbre. Nadie se entusiasmaba en tener que ir a lavar las canecas de la cocina, pero él estaba como si fuera lo más placentero del mundo. Tenía una sonrisa grande que se abultaba en sus mejillas y sus ojos verdes se perdían en sus cachetes. Refregaba mientras silbaba sin melodía.



— ¿Te dieron un aumento? ¿Te ganaste la lotería? ¿Te despidieron?           



— Ja, Ja, Ja, tan chistoso como siempre, pero no, hoy tuve una cita con una chica guapísima.



— ¿Ah sí? ¿Y eso con quién?



— Mi hermana ha llevado una amiga a casa, hemos hablado y al parecer tenemos buena química. Le dije que fuéramos a dar una vuelta y esta tarde hemos ido a cine y a almorzar. Ha sido perfecto, se notaba la atracción entre nosotros.



— El viejo Speedy está creciendo y yo sigo sin tener novia, he tenido un verano de seis años.



— No me vengas con esas, porque si quisieras, con sólo pararte en la esquina ya te consigues un harem. Para uno que no es tan guapo, es un logro completo

.

— No es tan fácil, no es como si pudiera estar con cualquiera.



— Ese es tu problema, eres demasiado exigente. No sé qué clase de persona perfecta estás esperando encontrar, pero déjame y te digo algo, entre más común sea alguien mejor será, porque no debes preocuparte por estar a la altura de tal perfección o tener complejos con ella, simplemente te limitas a disfrutar lo que esa relación traiga.



— Fiuu fiuu. — silbó lejos de burlarse. — tenemos un poeta entre nosotros.



— Eres tan tarado que debería golpearte hasta partirte la cabeza.



— Pero así me quieres.



— Ya quisieras tú. 



— Pero dejando eso de lado ¿se volverán a ver?



— Sí, ¡Sí! Eso es lo más increíble de todo, me quiere volver a ver.



— No seas bobo, eres un gran tipo, claro que querría volver a verte.



— No todas las veces pasa eso y lo sabes.



Ya había escuchado varias veces a su amigo lamentarse por que las chicas lo dejaban en la lista de espera eterna, y por eso mismo se alegraba que le estuviera yendo bien esta vez. Le deseaba en verdad que si podía llegar hasta la última base, lo hiciera. Él se devolvió a su labor con la loza sucia.



Él no era alguien propicio a enamorarse. No era que se resistiera, pero todo aquel concepto de dejarse llevar por las emociones hasta quien sabe dónde, no era que lo sedujera precisamente. Sí se había sentido atraído hacia una chica mayor hacía tiempo. Cuando recién trabajaba en la fábrica, conoció a una mujer de veintiocho años. Si era sincero no era alguien que uno dijera que era una belleza indescriptible. Era una chica del promedio. Un poco gorda; con unos ojos agudos como si quisiera matar a cualquiera; un cabello castaño muy liso que acostumbraba a hacer una maraña atrás de su cabeza y unas manos muy curtidas por el trabajo. Al comienzo su relación fue estrictamente laboral, debido a que estaban en la misma división, pero a medida que fue conociéndola, se le hizo irresistible. Tenía una actitud intratable, pero siempre era muy perspicaz y sabía qué decir. Le ayudó muchas veces con sus problemas financieros como con su madre.



Antes de darse cuenta, estaban en una relación. Pero él lo supo desde que comenzaron, que eso no iba a durar mucho, que iba a ser un amor intenso y corto, y efectivamente así fue. Fue algo que siempre tendrá presente en sí y era también algo que no quería volver a repetir. La quiso demasiado, no quería volver a querer a alguien así.



Ahora que la recordaba ¿Cómo estaría? Esperaba que si ella llegase a estar con alguien, fuese el mejor. 







































6

Cedric




« ¿Le gusto?»



               

Después de dos meses al fin de nuevo había toque de TUA. Se había preparado lo mejor que podía para ese momento. La emoción no le cabía en el pecho al punto que estaba una hora antes en un bar cerca al lugar del toque para beberse unos tragos. Quería calmarse, pero era una campaña que destinaba al fracaso, después de dos largos meses volvería a ver a Perséfone. Se sentía una persona diferente, no era un tiempo que pudiera considerarse infructífero; había aprendido tanto, había investigado cuanto había podido; incluso se puso a leer los libros que decían en el foro que ayudaría a entender la filosofía de la banda.



Ya no era un intruso o desconocido, ya pertenecía al clan. Quizás implícitamente quería demostrarle a Perséfone que ya era un integrante formal a su creación. No había día que no pasara sin escuchar las canciones en orden cronológico siendo encantado por la historia. Queriendo sentirse como el protagonista, e ir avanzando y anticipar la escena siguiente.



Sucumbiendo ante su cuarta cerveza, una neblina de cabellos dorados atrajo su atención. Al comienzo pensó que quizás se estaba equivocando, pero luego de mirar detenidamente su confirmo su suposición, Matthew había entrado al bar. No parecía tener una buena cara, ni disposición ni nada; se preguntaba qué le habría pasado. A pesar de no ser muy cercanos, le tenía cierto aprecio así que ya él estando tan de buen humor, trataría de transmitírselo aunque fuera un poco. No obstante, su buena voluntad fue rechazada, aun cuando trató de llamar su atención; no identificaba si lo estaba ignorando a apropósito o que en verdad no lo reconocía.  



Dejando las hipótesis de lado, decidió acercarse. La mesa de Matthew estaba adornada por unas cuantas botellas vacías de cerveza. Puso su mejor sonrisa y empezó el contacto.



— Hola. Qué coincidencia

—  Qué tal.

—  Te ves algo tomado.

— Sí, es mi séptima cerveza.

— ¿Algún mal de amores? — sonrió con un aire de camaradería.



Matthew se quedó callado y volteó su mirada a otro lado.



—  Quizás, yo a estas alturas no lo sé.  

— Vale, pero estar aquí te va a deprimir más ¿Quieres ir conmigo a otro lado más animado? 



El plan original no era ese, no obstante, para esa expresión en su rostro y el ánimo que imprimía no parecía haber otra cura que no fuera TUA.



—  Vale, me parece bien. ¿A dónde iremos?

— ¿Conoces a The Underworld Alliance?

—  No, para nada ¿Quiénes son?

—  Hoy van a hacer un toque ¿Vamos?

—  Bueno.



            En parte se entusiasmaba tener a alguien nuevo que llevar a los toques, no estaba seguro que TUA fuera una banda a su estilo, pero por lo menos lo intentaría. Tuvo una determinación propia de su admiración hacia la razón de su obsesión y decidió hacerle una introducción sobre la banda a Matthew. Una vez abrió su boca las palabras se escaparon con entonado acento. La emoción hizo vibrar hasta la punta de sus cabellos y eso no era para menos, hablaba de su primer encuentro con Perséfone, de todo lo que había investigado, de todo lo que nadie más había querido escucharlo.



Mostró una sonrisa grandísima mientras se iban acercando al local. Ya faltaba poco para presentarles a sus dioses. Evidentemente Matthew se mostraba escéptico a toda su energía, pero pronto se dejaría contagiar por decenas de personas resonando en la misma actitud. Entraron al local y como se esperaba, estaba tan lleno que eran fácilmente confundibles con una caja de sardinas.



Su corazón comenzó a latir fuertemente, sus ojos se dilataron por la excitación a lo venidero. Cogió sus cabellos y los pasó hacia atrás. El gel ya no surtía efecto y le comenzaba a molestar la vista el pelo rebelde. Tuvieron que esperar alrededor de veinte minutos para empezar la función. Cuando los reflectores del bar bajaron, se agarró de Matthew tratando de drenar la ola de adrenalina.



Antes de darse cuenta estaba gritando como si su vida dependiera de ello. La figura de cada uno de los integrantes fue apareciendo solapados por la luz tenue. El primero en salir fue Hades, quien hizo una intro de unos cuantos segundos dando espacio para que entrara Perséfone; en ese momento la mitad de su cuerpo se entumeció y los ojos se le agrandaron al punto de doler. Cuando empezó a hacer un juego con Hades para introducir a los dos miembros faltantes, el público enloqueció. Los rugidos de sus compañeros de obsesión se fundieron en una amalgama de sonidos de todas las tonalidades. Los brazos se alzaron ante la voz imponente de Ares que anunciaba la presentación rutinaria del grupo. Luego de unos cuantos chistes que no iban a ningún sitio,  Thanatos empezó el redoblar de su batería presentando la canción «Bloody Flower», era la canción más lenta y tranquila de todas las hechas, de hecho era un rock suave.  Todo el mundo sabía por qué comenzaban desde «Bloody Flower» debían seguir con la continuidad de la historia hecha, así que era algo así como un recorderís del punto en dónde se quedaron. La letra se fue filtrando en el movimiento de los brazos, como si fuera el viento que genera las olas.



«No son lágrimas que caen por tus ojos

»Son solo palabras de tu corazón

»Y estas le terminan gritando al viento

»Que le ayude a calmar tu dolor.

»Quieres desintegrarte al negar tu alma

»Pero lejos de lograrlo estás

»Porque aquella anima que te mantiene atado

»Ha encontrado su lugar ya.»





Cuando llegaron al solo de guitarra, se quedó asegurando en su retina un poco más del contorno de esa figura mitológica. Los dedos se desplazaban sin esfuerzo por el diapasón y la melodía fue flotando hasta calmar el movimiento de todos los asistentes. La canción llegaba al punto de la ruptura, en ese momento era que la Persona Amada escribía las cartas para dejar al protagonista. Todos lo entendían y quizás se mostraran más receptivos por ese mismo hecho.



Llegando a la parte del final del solo, Cedric notó algo que lo dejó un tanto impactado. Durante casi un minuto, percibió la mirada de Perséfone sobre sí. Sus campos visuales se fundieron y no parecía una coincidencia. Él era más alto de la fila en la que estaba, así que no sentía que se estuviese confundiendo. Eso quería creer, que de alguna manera, por cualquier razón que fuera, estaba siendo notado. 



Una sonrisa diminuta decoró los labios entreabiertos de Perséfone, como si quisiera ser irónico a su manera. Su corazón dio un vuelco y se quedó acostado sin recuperarse de ese ataque. Cada vez se sentía tan dueño de esos sentimientos como del mundo entero. Ellos se escapaban con un alegre baile que le hacía recordar que no era más que una elevación de sus deseos irreales.



Cuando él bajó la mirada, algo se desgarró en su cabeza. La sensación más cercana, se podía comparar a decir que el cerebro identificó qué parte de sus neuronas se habían desactivado por perder los ojos de ese hombre. A veces se preguntaba si era normal sentir tantas cosas por alguien que seguramente ni sabría que existía.



            La siguiente canción fue «… It’s ok?», siguió cantando como era de esperarse y todos llegaron a una voz unificada cuando el coro hizo su aparición. Las decenas de voces juntas, se equiparaban a un canto de guerra de aquellos vikingos o algo así por el estilo. De nuevo en ese momento una corriente le recorrió la nuca; los ojos de Perséfone de nuevo se encontraron con los suyos ¿Se lo estaba imaginando? ¿Perséfone estaba viendo a alguien más? Trató de cambiar su centro de visión hacia Ares y así duró unos segundos, pero cuando volvió a girar su rostro, los ojos de Perséfone se mantenían tal cual como los había dejado. Tal vez no se estaba imaginando nada. Una sonrisa se extendió por sus labios hasta hacer abultar sus mejillas, quedó a la expectativa que le respondiera su gesto y eso pasó; una vez más, Perséfone sonrió, y comenzó a bailar lentamente.



            Inconscientemente se lanzó a la gente que estaba al frente de él, pero no pudo pasar. Perséfone le estaba bailando, eso le pareció lo más hermoso que sus ojos habían tenido la fortuna de apreciar.  Todo parecía dirigido a él, hasta que escuchó las voces de varias chicas que estaban al lado de él, «me está mirando», «¡me está sonriendo, no puedo creerlo!». Le dieron ganas de cerrarles la boca de esas chicas de una sola cachetada. Lo habían traído de nuevo a la realidad; era cierto, no habían muchas probabilidades de que en verdad Perséfone no estuviera haciéndole un show a todos ¿Qué le hizo pensar que él era el objeto de sus atenciones? 



            Una vez se había dado cuenta de ese craso error, le quitó intensidad a su mirada y fue rotándola equitativamente por el resto de los miembros, cuando regresó a Perséfone lo notó concentrado en otro punto lejano de su centro. Confirmar que sólo había sido una casualidad le bajó un poco el ánimo, pero bueno son los achaques de que te guste una estrella emergente.



            La siguiente hora y media pasó volando. Sin darse cuenta ya estaban entregando la mercancía del toque en la entrada del bar. Esta consistía básicamente en todos los demos de la banda, camisetas, manillas y unos pequeños morrales. Adquirió una manilla de la banda, le hubiese encantado comprar algo más pero no llevaba mucho dinero consigo.



            Después de caminar un rato junto a Matthew y antes de separarse sus caminos, decidió por las impresiones de su acompañante, quizás había tenido la fortuna de meter a alguien más en la fanaticada de TUA. 



— ¿Te gustó?

— Sí, aunque bueno, en general ese no es mi estilo de música, pero me quedo con la primera canción.

— Bloody Flower, ya veo, te quedaste con una canción bastante triste.

— No sé, la sentí como dirigida hacia mí, quiero decir, me identifiqué con la letra.

— Sí, ellos siempre tienen una canción para todo.

Rápidamente la conversación fue despachada y Matthew se excusó tomando el bus. Él quedó en la mitad de la calle, con un sabor a nada. La parte que venía por el espectáculo de TUA había quedado satisfecha, pero esa otra parte absurda que quería a Perséfone en otro grado seguía queriendo conectar sus líneas de visión. Se devolvió sobre sus tobillos y encaminó sus pasos hacia el bar. Si tenía suerte, a lo mejor se lo encontraba y podían dirigirse unas cuantas palabras de más, pero al parecer no era al único que se le había ocurrido la idea. Más de uno estaba allí esperando a que salieran y agregado al caso, el bar había cerrado para efectos de evitar esas aglomeraciones por ellos. Esperando durante algún rato, escuchó el comentario de un tipo que decía que antes de que ellos estuvieran planeando presentarse a la disquera, era más fácil hablar con ellos.

            Fue una sensación rara la que le avisó de su extraña maraña de pensamientos. Técnicamente estaba feliz por el progreso de los chicos, pero el pensar que cada vez, más y más personas iban a estar al pendiente de Perséfone, lo llenó de una frustración que atentaba contra la lógica.

Una vez más, se devolvió sobre sus pasos, en primera instancia siendo persuadido por los demás acompañantes que decían que no sería posible ver a ninguno esa noche y por otro lado, porque no estaba seguro de qué iba a hacer cuando tuviera a ese hombre frente a él.



Una vez ya en su casa, ingresó al foro buscando post nuevos. Después de varios minutos de mirar en varias secciones, se encontró con que en la zona de Perséfone había un nuevo tema que titulaba «Toque del día XX ¿No notaron algo raro?». Ingresó inmediatamente y miró qué decía.

» Hola, soy nueva por aquí mi nick es «Thanatos-nightmare». Quise hacer este post porque quería buscar personas que hayan notado lo que yo noté. No sé si se percataron que Perséfone cambió la melodía del solo en «…It’s Ok?», además parecía estar mirando a alguien dentro del público, incluso le sonreía, yo nunca lo había visto hacer eso en las pocas presentaciones que he ido ¿Ustedes que creen?»

Cedric tragó saliva con eso. Así que no era el único que se había dado cuenta que Perséfone estaba mirando a alguien entre el público, pero desde la perspectiva impersonal, no creía que fuera él, entonces ¿quién? y en su cabeza algo explotó. Sin darse cuenta se vio respondiendo el post y contestó lo primero que se le vino a la cabeza, no le importó si era coherente.

«Hola, yo también noté eso, lo de la melodía la verdad no me di cuenta, pero lo de las miradas y las sonrisas fue algo súper claro. Yo estaba alrededor de la sección en dónde estaba él e incluso me pareció que me miraba, pero supongo que todos los que estábamos allí sentimos lo mismo. Yo empiezo a creer que hace parte del espectáculo o algo así, no quiero especular sobre que su pareja o alguien por ese estilo estaba en el público.»

Y después de su respuesta siguieron muchas detrás. Había varios hombres y mujeres que señalaban incluso más errores de los que había notado. Al parecer esa noche a Perséfone le había pasado algo y todos se preguntaban precisamente el qué. Incluso encontró un comentario que aseguraba debía deberse a que algo había salido mal con la disquera.

La noche terminó siendo la búsqueda a la razón por la que Perséfone había cometido tantos errores.































7

Perséfone




« ¿Se puede saber qué estoy haciendo?»



Antes de razonar respecto a su comportamiento, se encontraba desde su celular creando un tema en el foro, tratando de probar suerte a ver si encontraba a Cara Nueva. La motivación de tal acción era desconocida, pero cuando lo vio y sus ojos se conectaron, algo dentro de sí lo impulsó a tratar de llamar su atención. Al comienzo pensó que el chico había entendido el mensaje, pero se dio cuenta que después volteó su mirada. Insistentemente trató de seguir buscando sus ojos, pero fue inútil.

           

            La idea que vino a él, justo como una epifanía, era buscarlo a través del foro. Ningún parámetro en especial era el filtro para encontrarle, pero tenía la esperanza que lograría obtener esa información. No se demoró mucho para recibir la primera respuesta. Fue una chica que tenía como nick «TUAG», se mostró muy motivada a contar el acontecimiento que al parecer fue más evidente de lo que pensó. Se metió a su perfil y comenzó a espiar sus post por encima. Cuando encontró su respuesta al tema que preguntaba cómo es que conoció a la banda, la experiencia fue diferente a la que él suponía que había sido el primer contacto de Cara Nueva; por lo que la descartó.



Las siguientes respuestas fueron lo mismo. A uno lo descartó por su tiempo como miembro, era demasiado viejo para ser Cara Nueva, y al otro lo descartó porque ni siquiera vivía en el país. Cuando llegó el comentario de un chico que tenía por nick «P-shadow», se le hizo que podría ser lo que estaba buscando, cosa que confirmó cuando vio su respuesta al tema de «Cómo conoció a la banda». El tiempo y la experiencia que aseguraba que había tenido con Perséfone concordaban.



Al ingresar a su perfil y ver los comentarios que había hecho, se quedó en una especia de expectativa que no tenía razón de ser para él. No tenía ni idea a qué estaba enfrentándose en sí, pero estaba definitivamente empecinado en tratar de hablar con él. Antes de tener en cuenta, el simple hecho de hablarle directamente, tomó la opción de espiarlo durante un tiempo. Quería conocerle mejor sin influir en su comportamiento.  



No se había dado cuenta que en su pequeña cacería Damien también se había visto involucrado.



—  Miren, miren lo que tenemos aquí. Nuestro querido Thom está creando polémica en el foro. Qué buena estrategia, sólo quieres hacerte popular.

Thom no supo que responder a eso y tampoco hubo tiempo, debido a que Enzo se metió también intrigado por el tema. Al poco tiempo si vieron monopolizando su celular para crearle la cuenta a Damien y este también participar en la polémica de «extraño espectáculo presentado por Perséfone».



            Aún se encontraban en el bar. Ya les habían avisado que había aglomeración afuera para tratar de verlos, por lo que les pidieron el favor que evitaran que el bar entrara en caos y esperaran para irse. Todos estaban en la barra antes charlando, ahora en el foro desde el celular.



— Bueno debido a que Thom quedó de mujer, yo también me dejo de mujer. Esto será muy interesante, pero a todas estas ¿en serio esto es un método publicitario?



Los ojos curiosos de Demian se trasladaban de la pantalla a la cara de su amigo sin perder detalle.  Mientras esperaba la contestación, se sintió curioso de revisar las respuestas al tema. El tiempo fue pasando y veía más claramente la incomodidad de Thom.



— No me digas qué… —se tapó la boca en un gesto exagerado.

— ¿Qué? — Thom reaccionó al instante por la impresión de ser descubierto.

— No lo sé, es cierto que te equivocaste hoy varias veces, pero eso de mirar al público y sonreírle, yo no me fijé si había pasado. Pensé que estabas tratando de coquetear con alguien y no te paró bolas y ahora le buscas.



Thom casi escupe de la impresión ante la asertividad de Damien. Daba miedo; no había dicho nada pero él había inferido todo tan rápido que ya le podía dar un paro cardiaco perfectamente. No es que realmente tuviera que esconder que estaba buscando a Cara Nueva, pero de alguna forma era vergonzoso. No era propio de su naturaleza el querer a acercarse a alguien que muy seguramente no sería lo que esperaba, pero en él estaba la inspiración para su nueva canción; de alguna forma era algo necesario. Su mejor amigo, era un vidente cuando se trataba de él, sin duda alguna.



— ¿Eso es cierto? — Enzo se recostó contra la barra del bar y sonrió abiertamente. — Thom coqueteando, eso estaría para filmar y subir a Facebook.

— No seas exagerado que yo también de vez en cuando lo hago.

— Sí, la última vez que lo hiciste fue hace 4 años y aún no la superas.

— Ya sabes que soy alguien que si se enamora, es para durar quién sabe hasta cuándo.

— El celibato está entre nosotros. — Damien se burló mientras lo apuntaba con el celular. — No tienes que estar estancado en algo que no tuvo futuro ¿Sabes?

— Para mí es difícil abrirme y lo sabes. Eso de entregarse a alguien en carne y hueso es aterrador.

— Pero ya tenemos a nuestro miedoso Thom, dando el primer paso para buscar a quien sabe quién. Te felicito hombre, espero que le encuentres. 

— No es en ese sentido romántico te digo. —suspiró ante el incesante ataque. —Tan sólo quiero conocer a Cara Nueva. Como les dije la otra vez, él es algo así como la clave para la nueva canción.

— Vaya pues, así que es eso, sólo estás buscando a alguien que te ayude con la canción, qué decepción. — Damien volvió a jugar con el celular y le dio la espalda en el proceso.

— Pero quién sabe, puede que surja algo.



El comentario de Dylan llamó la atención de todos y fue Damien el primero en contradecirlo. La broma no fue a mayores, pero Enzo no cambió su expresión ante lo dicho ni ante lo que se quería haber corregido. Miró a Dylan y se quedó pensando más allá de las propias palabras dichas, luego de unos segundos de retrospectiva, desechó la turbia idea de su cabeza.



— Por más inspiración que sea para Thom, dudo que eso trascienda por mucho la amistad. Con lo prevenido que es este sujeto, agregándole al caso, tener que cambiar de preferencias sexuales, me parece más fácil que cualquiera de nosotros se vuelva gay, antes que él.

— Quitando el hecho de que no soy gay, ni me interesa, me molesta que digas que soy tan intransigente.

— Pero lo eres querido, como tu mejor amigo, debo decírtelo.



La conversación fluyó hacia otra instancia, pero se notaba la ausencia de algo que era totalmente natural; en ese momento Dylan y Enzo no estaban lanzándose las mordaces indirectas de siempre. De alguna forma todos lo notaban, pero decidieron ignorarlo.





Ya pasada la media noche, al fin la gente se había dispersado y les dio tregua de irse para sus casas. Damien se postuló a irse con Thom al apartamento porque como no había transporte no tenía cómo irse  a su casa. Thom no tuvo problema con ello. Enzo se ofreció a llevarlos en su carro al apartamento, cosa que todos aceptaron gustosos. El trayecto fue silencioso; Damien se quedó dormido sobre el canto de Thom en la parte de atrás, mientras que Dylan miraba por la ventana en el asiento del copiloto.



Thom cerró los ojos dejando la cabeza irse para atrás. No tenía sueño propiamente, pero igual no quería tener a sus sentidos recibiendo información. No obstante, terminó escuchando la conversación en susurros entre Dylan y Enzo. Ya sabía él que había pasado algo, aunque no tuviese la intención de preguntar, se terminó enterando.



— Sé que este no es el mejor momento para preguntar, pero qué pasó con Diana.

— A ti no se te escapa nada. — un ligero temblor recorrió la voz.

— Sabes que te conozco, por eso estoy preocupado. Debió haber sido algo malo ¿no?

— Al parecer está embarazada.



            El silencio fue directamente proporcional a la sorpresa. Se escucharon unos cuantos balbuceos después de la ausencia de sonido, pero Enzo a la final no pudo articular palabra. 



— Estoy tan sorprendido como tú. Estoy cien por ciento seguro, no,  doscientos por ciento seguro, que todas las veces que lo hicimos tenía condón. Así que estoy pensando seriamente que en caso de que en verdad llegue a estar embarazada, es de otro. 

— ¿Y en caso que no? ¿Qué vas a hacer?

— No me jodas Enzo, yo no puedo ser padre, eso es imposible.

— Te estoy planteando la hipótesis, tú dime.

— No sé, es que la cabeza se me pone en blanco.

— Sabes que cuentas conmigo para lo que necesites.

— Gracias, no sabría qué haría sin ti.

— Ajá, sin sentimentalismos.



Los susurros se acallaron y en ese momento quería incorporarse, pero sabía que sería un mal momento. No quería incomodar a Dylan. Si él no quería contarles eso a ellos, lo entendía. Así que trataría de pretender que seguía dormido hasta el final del trayecto.



            Cuando sintió que lo movían, se despertó. Al final sí terminó durmiendo. Damien se estaba  estirando y moviéndolo también para que se levantara y abriera el apartamento. Cuando se fue a despedir, preguntó casualmente qué iban a hacer, a lo que  Dylan respondió que se iba a quedar en el apartamento de Enzo. Un pinchazo en el pecho lo hizo percatar que quería acompañarlos y apoyar a Dylan por lo que estaba pasando, pero sabía que no debía. A lo que se despidió y el carro se fue, soltó un suspiro muy potente. Revolvió sus largos cabellos y se dirigió a su casa.



            Con sigilo entraron y todas las luces estaban prendidas. Al ser su madre ciega, ella no sabía a fin de cuentas si estaba prendiendo o apagando los interruptores, así que muchas veces, ella creyendo que los estaba apagando, los dejaba prendidos hasta que llegaba.



— Es una pena que tu madre esté durmiendo, en verdad me dan ganas de saludarla y darle un buen abrazo.

— Será más tarde, cuando se levante.

— Sí, sí lo que digas. Yo ya me voy a dormir así que si me disculpas.

            Como no era la primera vez que Damien se quedaba, él ya sabía que dormía en el sofá de la sala de estar. Era pequeño, incómodo, pero para él era todo lo que necesitaba para dormir. Tenía un sueño pesado, así que el trabajo más arduo era quedar dormido, después de eso, no había forma de levantarlo. Le llevó unas cobijas y lo arropó.



            Ingresó a su cuarto, botó la guitarra encima de la cama y se comenzó a desvestir. De alguna forma el acontecimiento de Dylan, el hecho de ser padre lo dejó pensando. Él quería serlo, en verdad pensaba que un hijo era un hermoso regalo, pero no podía procesar la idea de ser padre a esa edad. Quizás estuviera igual que Dylan, pensando en cómo quitarse la responsabilidad. Nunca había apoyado el aborto y no lo haría, pero se quedaba meditando en la hipotética situación en que su pareja quisiera abortar ¿Él la dejaría? Todo era demasiado complicado, al punto que decidió desechar esos pensamientos que no lo llevaban a nada.



Cuando quedó en bóxer, se puso una camiseta que usaba como pijama y se metió a la cama. Tomó su celular y volvió a abrir el foro. Miró una vez más cuidadosamente, lo que había escrito P-shadow y se sintió extraño. No supo por qué le llegó la idea en una ráfaga que iba a terminar más involucrado de lo que pensaba. Quizás fuera una advertencia que le decía que debía alejarse de ese extraño llamado a buscarlo, incluso podía ser que P-shadow no fuera Cara Nueva, podía ser sencillamente alguien que vio la escena y quiso hacerse protagonista de ella. ¿Y si no lo encontraba, para qué hacer todo eso? En ese instante deseó borrar ese nombre de la cabeza, dejarse fluir y permitir que la canción azul llegara sola. De hecho, debía empezar por ahí, dejar de llamarla la canción azul.



































8

Cedric


«Investigando».



El tiempo era un claro aliado de aquellos que persisten, eso lo sabía Cedric muy bien. Una semilla se había plantado en su pecho y poco a poco notaba los estragos de las raíces en sus costillas, en sus pulmones y en su corazón. Todo se iba enredando en una multiplicidad de caminos que le llevaban a seguir entremezclándose con Perséfone.



Pero de todas las veces que buscó infiltrarse en el mundo de ese hombre, esta sería la más extraña y maravillosa de todas hasta el momento. De alguna forma, bien se podía asumir que era el mensaje de alguna entidad apoyándole en su empresa de seguirse embruteciendo con alguien imposible.



Uno de los amigos que ya había hecho en ese tiempo en el foro, le dijo que había encontrado algo interesante que quizás podría interesarle. Según lo que él le comentaba, al parecer le habían dicho unas chicas  que suponían dónde trabajaba Perséfone, pero que aún no estaban seguras. Esa simple noticia le cambió el día. No logró sacar información clara de su amigo, pero él le dijo que apenas tuviera un dato más concreto lo contactaría.



Las cuestiones del destino que hacen que esta vida sea tan caprichosa, son precisamente las que más hacen valiosa la experiencia de estar vivo. A esa conclusión llegó cuando en su cabeza miles de encuentros sucedieron. Podía imaginarse varios tipos de escenarios, como que Perséfone fuese un cajero del algún supermercado.



El uniforme mediocre de cualquier cadena, su cabello recogido en una cola, los ojos grises solo viendo pasar la comida frente a la registradora. Cuando la cúspide del aburrimiento hubiese llegado, él haría su aparición. Vería cómo su rostro quizás ni se inmutara, pero le diría algunas cosas que le hiciera entender que era un fanático más. ¿Sonaría cruel si dijera que su intención es asustarle un poco con su presencia? Quería que entendiera que su presencia y sus motivos no eran cuestiones banales a las cuales pasar por encima.



Él se rehusaba a ser un fanático mediocre más. Si lograba ese privilegio, el hecho de saber algo a lo que ningún otro pudiese acceder, le hacía llenar de un extraño regocijo. En ese momento no sabía si sus intenciones eran meramente románticas o si sólo era una obsesión con el poder. Fuera lo que fuese, estaba haciendo que su vida tomara un camino distinto al que alguna vez imaginó.



Eso de alguna manera le gustaba y le asustaba. Si bien era persona que se dejaba llevar por las emociones cuando estas le llenaban la cabeza, para ese momento quería estar un poco más calmado. Sentía como todo lo que había en su interior se desintegraba de una manera tan impredecible, que no se quería rendir ante ella sin antes dar pelea. Y a su cabeza sólo llegaban las palabras «es que es Perséfone ¿Puedo hacer algo contra ello?», lo estaba sobrestimando, idealizando.



A partir de ese día, su único tema era lograr tener la información que haría la diferencia.



***

Después de varias semanas, su amigo le pasó el contacto  de las chicas. Tuvo que respirar varias veces antes de tomar el smartphone. Según le había comentado su amigo, ellas ya habían confirmado el lugar y estaban temerosas que la noticia se expandiera que al final todos metieran a Perséfone en problemas. 



Obviamente eso no iba a pasar, lo primero que quería evitar era que alguien más se enterara. La intención era que esa información fuera tan suya como el mismo aire que respiraba. Las chicas no quisieron decir muchos detalles hasta estar seguras que él no era alguien peligroso o que metiera en problemas a Perséfone siendo un fan irresponsable. En ese proceso siguió el tiempo siendo incongruente con su andar.



Las semanas no se sintieron como una presión desmedida, por el contrario en sus músculos se presentaba una extraña relajación que muchas veces se fundía con la ansiedad siendo incapaz de reconocer qué sentimiento era cuál. Entre las horas de los días que su mente divagaba, llegó la información  que tanto había esperado. Una de las chicas decidió filtrar esa información y una vez su cerebro hubo codificado el contexto geoespacial de la dirección, casi no pudo controlarse.



El evento requería un poco más que su acostumbrada vestimenta, que su acostumbrado peinado, que su acostumbrada actitud. Un poco de elegancia, un poco de carisma fue necesario para que se llenara de confianza y decidiera arriesgarse esa noche a adentrarse al mundo de Perséfone.



            Firefly, el bar al que la figura majestuosa de su amor platónico pertenecía. Con un poco más de colonia de la usual, con cada cabello puesto en su lugar correspondiente. La imagen que daba era un poco menos que nerviosa. Lo meticuloso de su presentación comunicaba interés y confianza. Sus labios no podían dejar de delinear con sutileza las palabras que diría una y otra vez apenas lo viera.



            Todo el plan, como suele ocurrir siempre que uno cree que tiene anticipadas todas las escenas posibles, salió al contrario. En efecto, cuando llegó al bar y esperó encontrar de forma casi predestinada a Perséfone parado en la puerta, sólo se encontró con la negativa que restringía su entrada al establecimiento. El guardia que estaba en la puerta resultó ser el instrumento suficientemente para darle ganas de romper una ventana.



«Si no tienes una reservación no puedes entrar» palabras suficientes para desear tener un poco más de influencia en el mundo. Algo dentro de su pecho le hizo poner la piel de gallina, ese presentimiento de que no había nada erróneo en estar allí. Esa terquedad que resultaba un defecto más que una cualidad, fue la misma que le hizo sentirse extrañamente motivado a permanecer al frente de esa puerta que pasó tan inadvertida durante su búsqueda.



El frío de una noche en su mayoría improvisada era lo único que se mantenía en contacto consigo. Aparentemente  no se podía llegar a la conclusión de todas las premisas que sustentaban su argumento firme a permanecer parado en la puerta del establecimiento.  Después de treinta minutos, el frío estaba calando con discreción por sus brazos, lo único que lo hizo no darse cuenta de esa sensación que le recorría las extremidades fue el sonido de la puerta del bar abriéndose.



Un mesero tenía unas bolsas de basura en cada mano y caminaba con un refinado estilo. No despertó  sus alarmas internas a mayores hasta que unos cabellos de color castaño se ondearon sensualmente en una cola de caballo que se mantenía pendulando con cierta frecuencia establecida. Los ojos se dilataron hasta casi querer abrazarlo con las pupilas. Una corriente de extraña procedencia le hizo sacudir cada fibra de su ser y su boca sintiéndose traviesa y juguetona pronunció el nombre deseado.



— ¿Perséfone?



La persona a la que se le había dirigido el nombre, cambió su posición con parsimonia y encaró a quien valientemente había proferido un nombre salido de la jurisdicción.



— Aquí no es muy común que me llamen así.



Los ojos grises que le había hecho sentir más de las sensaciones comunes, se fijaron en él con una agudeza digna de un cuchillo. Las pupilas ardían con un contraste especial que le daban las luces de la noche citadina.

— Quizás ni sepas quien soy pero yo…

           

Una explicación torpe trató de rellenar todos los vacíos conceptuales que hasta ese instante se podían malinterpretar entre ellos. Pero la respuesta fue algo que le dejó con un cierto desprendimiento de muchas de sus presuposiciones.



     Sé quién eres. Cómo olvidar al fan más gritón de todos. 



Los labios de la figura del guitarrista se torcieron en una discreta sonrisa y sus pies en conjunto a un deleitable vaivén de caderas digno de su estilo de caminata, se dirigió a dejar las bolsas de basura en el contenedor. La aterciopelada voz que hizo sentir el aire un poco más cálido le dirigió unas palabras más amistosas que las que esperó en toda la vida.



— Está haciendo frío ¿Quieres entrar? Yo invito.



La sangre corrió de inmediato a sus mejillas como si entendieran que dar un aspecto un poco más emocionado era la única forma que tenía para expresar todas las posibles demostraciones que se agolpaban en su pecho. Una idea furtiva que atravesó como un rayo disociando toda esa emoción, se hizo presente. ¿Por qué Perséfone hacía eso? ¿Por qué lo tenía en cuenta? ¿Por qué daba pie a hacerle creer que existía algo especial entre ellos?



Antes de percatarse que estaba en alguna extraña mímica de una escena que se suponía que tenía que ser romántica o cómica, se vio siendo arrastrado por Perséfone. Al chocarse los ojos con el guardia, ese hombre que le arrastraba dijo con un matiz amalgamado entre la burla, la amistad y una intensión turbia de fondo desconocida que eran amigos. 



Un abrazo cálido le recibió al entrar al bar. Las luces con una intensidad media, el olor exótico de la canela con un toque de vainilla y la música apacible de los instrumentos que seguramente fueron amados por quienes los tocaron en su momento.  Identificó por su poca o mucha cultura que se trataba de blues. 



Las manos que se había escabullido en sus hombros unos minutos atrás, lo abandonaron para guiarlo hasta la barra. Perséfone se colocó en su respectiva posición, y se dispuso a tomar un vaso que llenó con un líquido color caramelo y espumoso.  Puso un portavasos y lo resbaló con cierta sensualidad a quien estaba al frente.



— ¿Por qué haces esto? — La voz hipotónica alcanzó a Perséfone.

— No lo sé, me has caído bien, es todo.



Un sorbo de cerveza que llegó a su lengua y desconociendo el mecanismo que potenció la ingesta de este líquido, su cabeza dio un giro como si la bebida que acababa de llegar era una de muchas tantas otras que había pasado por sí mismo. La imagen se embelleció aún si se trataba de un trabajo supremamente simple y sin gracia alguna, pero era Perséfone quien ejecutaba tan valiosa tarea cómo limpiar los vasos.



— Me llamo Cedric.



A eso había venido ¿no es así? Quería imprimir en la memoria de Perséfone aunque fuera un pequeño detalle, una diminuta parte de su existencia y que él la tuviera presente. No esperaba que de su descontextualizada oración, una respuesta siguiera con esa línea temática, por lo que no se extrañó ante silencio que recibió.  Los labios de Perséfone le mostraban una sonrisa demasiado cálida, pero no le hacía sentir que estaba realizando avances, sino que era de alguna forma un tipo de chiste para él. Los cabellos se le resbalaron a quien limpiaba vasos, estos evadieron el arco de la oreja y los dedos curtidos del guitarrista los devolvieron a su lugar.



¿Cómo te llamas? ¿Tu nombre verdadero es Perséfone?



Con esto era la oportunidad para que cualquiera pudiera reírse sin restricción. No había pensado en otra cosa por decir, o quizás había en muchas preguntas que le interesaría decir. Quizás por eso mismo la expresión de su rostro reflejaba la desesperación por no irse de ese encuentro sin algo tangible.



— Me da risa tu cara.

— Dime ¿Cómo te llamas?



Decidió de forma salomónica que no iba a dejarse intimidad por cualquier comentario que tratara de desviar la atención a sus necesidades comunicativas. Por eso lo atajó reafirmando su pregunta.



­— ¿Qué harás con mi nombre?

— ¿Qué podría yo hacer?

— No lo sé.

— Yo tampoco.



Era lo más sincero que había dicho en toda la noche y debía deberse a eso que Perséfone debió ocultar la risa tras el dorso de su mano. Era propio de un comportamiento inmaduro aquellas palabras sin ningún objetivo, no podía decirse que las intenciones fueran ocultas, pero las palabras no mostraban la solidez de ellas. 



— Me llamo Thom. 

— ¿En serio?

— Sí, Me llamo Thom Jackson.



Cedric colocó su cara entre las manos y dentro de ellas dejó que sus ojos exploraran cada una de las palabras dichas. Quizás no se pudiese ver en ese momento, pero  sus ojos en ese momento reflejaban el sol más intenso del mundo. Todo se impregnaba con honestidad en ellos, la felicidad que lo llenó al tener un algo que lo unía más que a otras posibles personas.



La espuma de la cerveza empezaba a bajar y antes de dejarla escapar dio otro largo sorbo al vaso. No se le ocurrió decir otra cosa, pero tampoco en ese momento sentía que necesitara insistir en otro punto. Lo único que llenó su boca fueron las combinaciones juguetonas de las burbujas y el alcohol. Cuando el líquido hubo terminado su recorrido del vaso a su estómago, un calor agradable le abrazó.



— Thom, creo… que me gustas.



Los ojos azules y los grises chocaron un instante, se enfrentaron con algo más que la valentía propia del significado de esas palabras. Las manos de Perséfone se detuvieron unos segundos y con esa sensación del aire enrarecido susurró sin intención de que su acompañante le escuchara.



— Eso ya lo sabía. Eres demasiado obvio.