jueves, 28 de abril de 2011

El amor es la peor enfermedad con los mejores sintomas

EL AMOR ES LA PEOR ENFERMEDAD CON LOS MEJORES SÍNTOMAS
-Papi, como te estaba diciendo. Mi amigo dijo que le gustaba tanto Yulia que le iba a levantar la falda y cuando lo hizo, ella le pegó. Fue muy divertido.-Dijo el pequeño niño, entusiasmado con una gran sonrisa y  tomando de su malteada.
-¿En serio? Deberías decirle que a las niñas no se les conquista así.
-¿No? Bueno, la verdad es que a mí nunca me ha gustado ninguna niña.
-¿Ah no?
-No. La verdad es que siempre estoy con mis amigos y las niñas no me gustan porque no se puede jugar a nada con ellas.
-Bueno, eso es verdad. Pero espera a que crezcas y verás que te empiezan a gustar más las niñas.
El pequeño hizo una mueca de asco y haciendo una expresión como si la malteada fuera muy agria, se limitó a realizar un sonido gutural que detonaba su molestia. Su padre se rió y le dio un beso en la frente a su hijo.
La puerta del restaurante se abrió y por acto de reflejo, el padre levantó la mirada y al ver quien entraba, se limitó a bajar su rostro y tratar de esconderlo.
-Papi ¿Pasa algo?
-¿Eh? ¡No! No, no pasa nada.
-¿Seguro? Pareciera que te estuvieras escondiendo.
-¿Sí?
-Sí.
-La verdad, es que me escondo de un tiburón.-Trató de sonar bromista, para no demostrar su terror al ver entrar a esa figura que ningún recuerdo bueno le traía.-
-¡¿UN TIBURON?!
El niño sin comprender muy bien si era broma o si era verdad, se levantó de su silla y comenzó a correr por el pasillo, chocándose con el cliente que acababa de entrar.
-¡Tom! ¿Estás bien?
-¿Eh? Sí papi. –Dijo el niño desde el suelo mientras se sobaba la nariz que se había lastimado.
Sin saber cómo excusarse por su hijo con aquella persona. Agachó su mirada y en un susurro se disculpó.
-Tom, ven para acá que ya nos vamos.
-¿Eh? Pero… ¿Y mi hamburguesa?
-La llevaremos a casa, tu mamá nos espera.
-Está bien.- El niño desganado empezó a arrastrar los pies hacia su padre, pero la gran mano de hombre con el que se había chocado, le detuvo.
-No deberías dejar a tu hijo con las ganas.
Aquel tono grave le paralizó en el acto e intentando no mirarle a la cara, simplemente agarró a su hijo y se volteó.
-Vamos Tom.
-…Sí.
Al salir del restaurante, tratando de esquivar la mesa en donde se había sentado aquel tipejo y su pareja, su respiración y sus nervios casi le mataban.
-¿Cómo soy tan de malas de encontrármelo ahora? –Susurró, mientras apretó fuertemente la mano de su hijo.
-Duele.-Se quejó el niño.-
Y esa frase sacándolo de su estado de pánico, se excusó, le soltó la mano al niño y se dirigieron a su casa.
Cuando llegando a la esquina de la cuadra en donde vivía y al ver su casa, se pudo relajar. Su mujer, tenía que contarle acerca de su mala suerte, de seguro ella le apoyaría como hizo siempre. Girando el pomo de la puerta y quitándose su bufanda y su abrigo, aviso su entrada.
-¡Estamos en casa!
-¡Mami ya llegamos!
-Hola mis bebes.-Dijo alegremente la mujer mientras, abrazaba a su hijo.
-Amor, dame un beso.
La mujer extrañada simplemente sonrió y poso levemente sus labios sobre los de él.
-Josh, eso sí que es raro. ¿Tú pidiéndome un beso? –Trató de sonar bromista, pero es que en verdad eso le sorprendía.-
-Rosely, amor, ni que fuera tan raro pedirte un beso.
-Ya ves que sí.
-Mami, voy a ir a comer mi hamburguesa que me muero de hambre.
-Está bien, amor. Ya sabes, antes de todo, lávate las manos y sírvela en un plato.
-¡Sí!-dijo el niño contento, mientras rapándole la hamburguesa a su papá, salió corriendo hacia la cocina.
Josh sonriendo mientras tanto, miró a su mujer y agarrándole la mano la arrastró a la sala. La mujer simplemente se dejó llevar y al verse ya en la sala, sonrió extrañada y abrazó a su marido.
-¿Qué pasó?-Dijo mientras le acariciaba la cabeza.-
-Ros… Lo vi. Me lo encontré hoy.
La mujer quedo paralizada, tratando de no notar su tensión y como si quisiera cerciorase de que una broma se trataba, dijo lo obvio.
-¿A quién? ¿A Mecklen?
-Sí.- dijo en su susurro que quería que desapareciera en el aire.
-¡Pero dime! ¡¿Qué pasó?!
-Nada, por fortuna.-Mientras decía eso, se hundía entre los pechos de Rosely.
-Ese malnacido ¿Es qué no se cansa de dañar tu vida?
-Yo lo sé. Tengo mucho miedo.
-Tranquilo amor, para eso estamos tu familia. Una familia que nos costó mucho formar.
-Yo… Yo lo sé.
Un silencio invadió la habitación y mientras Josh temblaba en el pecho de Rosely, se dejó descansar en aquel calor que muchas veces había aliviado su dolor. La mano de Rosely se posó sobre la mejilla de Josh y acariciándola tiernamente. Notó a su marido como hacía mucho tiempo no lo veía, muy débil.
-No te preocupes, él no volverá a dañar tú vida.
-Gracias.- Dijo casi quebrándosele la voz.
-Todo estará bien, además ¿No pasó nada verdad? De seguro ni te reconoció.
-Yo… simplemente, eso espero.
Al final de la frase, se escuchó al niño que hacia un desorden mientras trataba de alcanzar los platos del estante de abajo. Rosely se levantó y gritando que se quedara quieto, fue a ayudarle a Tom.
Josh frotó su cien y respirando profundo, se pudo tranquilizar al fin. Echándose para atrás y dejando colgar su cabeza en el sofá, tapó sus ojos con la palma de sus manos y se permitió relajarse un poco.
En su mente, comenzó a reproducirse, una y otra vez la historia que había vivido con Mecklen. Su vida se había partido desde que tuvo la desgracia de conocerlo.
Lo recordaba como si fuera ayer, como había comenzado la historia de su destrucción. Ese maldito día de verano, si tan sólo hubiera llevado el uniforme de deportes, nunca hubiera conocido a aquel tipejo.
_-_-
-¡Josh Macford!-Dijo histéricamente el profesor.- ¡Macford! ¡No trajo el uniforme lárguese a la dirección!
Aterrorizado, siendo su primera clase de educación y faltando así, corrió irremediablemente hacia la sala del director. Su corazón latiendo estrepitosamente a medida que escuchaba el eco de sus pies que chocaban violentamente por el pasillo, sus odios escucharon unos pasos arrítmicos a los suyos y volteando fue cuando lo vio. Un chico que parecía desentonar con el lugar, tenía unas largas piernas y su camisa estaba desabrochada hasta el tercer botón. Su cabello castaño claro caía graciosamente sobre su rostro y tenía una cadena en forma extraña, como si fuese una calavera. Tenía una piel muy blanca y unos hermosos ojos azules verdosos. Aquella aparición, le detuvo de la carrera y mirándolo incrédulo, vio como pasó frente a sus ojos y se dirigió hacia la oficina del director igual que él. Ya algo cohibido le siguió. La espalda que contemplaba, debía reconocer que se veía deleitable; era amplia y tenía unos brazos bien formados.
Hacía mucho tiempo que sabía que le gustaban los hombres más que las mujeres, pero, había algunas mujeres que le gustaban bastante. Con una respiración algo agitada, siguió a aquel hombre que en verdad había llamado su atención.
Cuando llegaron a la puerta de la oficina, estiró su amplia mano y golpeó fuertemente la puerta. Tras ella, se escuchó la voz del director que sin siquiera preguntar ya sabía de quien se trataba.
-Siga.
-Sí.
Al abrir la puerta y como confirmando sus sospechas, que era más certezas que cualquier otra cosa, suspiró pesadamente mientras le indicaba que se sentara y cuando vio a una persona que no se esperaba, se respingó y con voz amable le hizo entrar.
-Burg- Dijo con una pesadez que arrastraba las palabras a un abismo de decepción anticipada. -¿Qué hiciste esta vez?
-¿Yo? Bueno, ¿Quiere una sola cosa o muchas de las razones por la que me mandaron aquí?
-Dímelas todas.-Dijo resignado mientras sacaba de su escritorio una carpeta color verde con una marquilla que identificaba que era la guía disciplinaria de ese sujeto.-Y de pasó, bueno… ya lo sabes, escríbelas todas ahí.
Un sonido que hizo identificar que estaba a punto de reírse, rompió el ambiente serio que se quería formar y mientras cogía la carpeta y la mecía en el viento, se mofó.
-Querido, tendrás que darme otra hoja porque en esta, ya no cabe ni por el revés.
Como si ya hubiera previsto tal acción, sacó del escritorio tres hojas más para que las metiera en la carpeta. Y dejando ese tema de lado volteó la vista hacia el otro ser que más que nervioso o asustado, estaba sorprendido viendo lo que escribía el otro chico en la carpeta. El director aclarando su garganta y llamando la atención del otro chico, le sonrió y le preguntó el  por qué estaba ahí.
-Se…Señor directo, yo… yo olvide mi uniforme de educación física y el profesor me mando aquí.-Lo dijo rápidamente, sintiendo un escozor en la garganta de los nervios quizás.
Terminada la frase, escuchó al otro chico torcerse en su asiento mientras la risa rebotaba violentamente sobre sus oídos. Sus ojos miraban sin entender muy bien el por qué de la risa y al voltear al ver al director se dio cuenta de que también sonreía pero ¿Por qué?
-Ya veo, pero, eso no es grave. Me imagino que fue Gian el que lo hizo ¿Verdad?
Asistiendo a aquella afirmación, vio como se esbozaba otra sonrisa más grande.
-Mira, ve a la coordinación y llena un formato de corrección disciplinaria y ya. Aquí sólo se manda gente tan problemática como él.
E instintivamente volteando el rostro hacía el señalando vio el perfil sonriente del chico y eso en verdad le gustó.
-Ya… Ya veo. Entonces, me retiro.
-Claro sigue y mándale a decir a Gian que no me mande trabajo extra.
-S…Sí señor.
Teniendo no muchas ganas de salir de ahí y no ver más al chico, salió lentamente del lugar. Quería recordar cómo se llamaba aquel chico, pero, no se acordó. Pensó que sería realmente una pena no volver a ver al chico y sonriéndose a sí mismo, se dirigió hacía la oficina del coordinador disciplinario. 
Al entrar vio a un hombre, no más de 27 años y la verdad es que nunca antes lo había visto. Algo sorprendido, se quedó congelado en la puerta y vio como aquellos ojos negros se posaban sobre él. Poniéndolo más que nervioso, excitado. Aquel hombre era un crimen para los ojos y tuvo que reconocerlo. Aquel traje de gala no dejaba de ser menos atractivo, incluso si estaba un poco mal arreglado, quizás por el calor.  Tenía un cabello negro como el ébano y una boca roja carnuda. Una piel morena, pero, no mucho y tenía, a pesar de no ser muy acuerpado como el otro chico que acababa de ver, unos brazos y una espalda de verdad admirable.
Las palabras, todas arrebozadas en su lengua y sin dar paso lógico una tras la otra, comenzó a tartamudear. Los ojos negros que no se quitaban de él, le ponía incluso muchísimo más nervioso.
-¿A qué has venido?-Dijo ya algo desesperado ante el tartamudeo e incomprensión por aquel chico que abrió la puerta y se quedo ahí tartamudeando.-
-Yo… no… uniforme…. Formula… lo siento…- Mientras se tapaba la cara con la palma de sus manos y respirando tres veces, lentamente, pudo hablar. –He…He venido a llenar la formula disciplinaria.-
-Ya veo.
Esa voz que había escuchado, le había metido en una especie de encanto. Era profunda y sensual, como si lo invitara a pecar y que fuese y le besara. Aquel hombre en verdad era su peor crimen. Apenas acababa de llegar a ese instituto y ya había puesto sus ojos en alguien que no debía.
Extendiendo sobre la mesa la formula disciplinaría, le invitó a que se sentara.
-¿Y bien? ¿Por qué estás aquí?- Dijo mientras se agachaba para sacar una carpeta nueva y metiendo unas hojas, se quedo esperando la respuesta-
-Yo… he olvidado el uniforme de educación física.
Y como si al decir eso, fuera para todo el colegio un chiste, vio aquella hermosa sonrisa posarse sobre los labios de él ¿Qué era tan gracioso?
-Gian ¿Verdad?
Y afirmando lentamente como queriendo cerciorarse que tenía de chistoso eso, vio que la sonrisa se ampliaba.
-Bueno y ¿Cómo te llamas y tu curso?-Abriendo el cajón de la derecha del escritorio y esperando indicaciones, se le quedo mirando.
-S…Soy Josh Macford y estoy en primero.
-Veo, eres de los nuevos ¿Verdad?
-S…Sí.
-Con razón.-  Sonrió mientras sus manos empezaron a mover las carpetas del cajón y sacando la del nombre la posó sobre la mesa.-Mira, coloca aquí, tu nombre, aquí tu edad, aquí tu   curso y en este espacio de aquí abajo, el motivo por el cual estas aquí.
-Ya… ya veo.
Poniéndose a llenar el formato, se sintió muy nervioso sintiendo esa mirada sobre su cuerpo. Tratando de no llenar equivocadamente el formato, se dio cuenta de que había puesto en el nombre, la edad y en la edad, el nombre. Al entregar algo nervioso el formato y al ver que lo revisaba, notó como sonrió divertido aquel hombre.
-Así que te llamas “15”-Tratando de sonar gracioso sonrió amablemente mientras archivaba la hoja en la carpeta y la guardo en el escritorio.
-Lo… Lo siento.
-No te preocupes, está bien.
Sonriendo tímidamente también, se levantó de su puesto y se dirigió hacia la puerta. Parando en la puerta y con una pregunta ahorcándole cruelmente, decidió formularla.
-Señor Coordinador ¿Puedo saber su nombre? Me gustaría saberlo ya que en la inducción no lo conocí.
Vio la reacción de sorpresa y después vio que la relajó.
-Claro, mi nombre es Biliat Rostein.
-Ya veo, mucho gusto.
Sonriendo y afirmando, decidió irse mientras se despedía amablemente. Su corazón saltaba estrepitosamente mientras se alejaba de la oficina. Al parecer ya había encontrado alguien con el cual sus ojos se entretendrían.
Caminaba  algo contento mientras se devolvía a su clase. Al llegar a la puerta notó que nadie se había devuelto y al parecer seguían en la clase de educación física. Dirigiéndose hacia su puesto y volteando a ver por la ventana, vio algo curioso por la ventana. Aquel muchacho que había visto en la oficina del director estaba contra la pared del almacén de gimnasia abrazando a alguien. Sus ojos se abrieron como si así se captara más claramente el acontecimiento. Sintiéndose algo mal porque técnicamente estaba espiando, intentó voltear para otro lado sus ojos, pero, cuando se dio cuenta, él le estaba mirando con una sonrisa traviesa atravesada en su hermosa boca. Sintiéndose algo intimidado, se levantó del puesto y salió de salón. Casi pudo sentir las palabras que le atravesaban la conciencia.
Algo nervioso se dirigió hacía el baño, pero al parecer eso no había sido muy bueno idea. No entendía muy bien como había llegado tan rápido al baño del segundo piso, pero por su respiración agitada, se notaba que se había puesto a correr.
-¿Te gustó lo que has visto?-Dijo algo agitado.
Tratando de ignorar lo que había escuchado, se volteó y salió corriendo. Pudo escuchar el eco de sus pasos en el pasillo y los discordantes de él justo detrás. Sentía pánico y no entendía muy bien por qué.
-No diré nada, así que  ¡No me persigas!
Y corriendo hacia el salón de clase intentó encerrarse, pero el otro en cuestión de nada le estaba impidiendo cerrar la puerta. Al ver que en cuestión de fuerza no ganada, dejó que abriera la puerta y salió corriendo hacia el fondo del salón.  Su respiración se agitaba de tal manera que creía que era imposible respirar. Los latidos del corazón se atragantaban en la garganta como si no quisieran dejarle en paz. En el momento menos esperado, entre la carrera entre los puestos, se vio acorralado en una esquina del salón y el otro felinamente, se acercaba haciendo que su ansiedad aumentara.
-Juro que no diré nada así que…
Al querer terminar la frase sintió la palma de la mano de él sobre su boca. Queriendo no hacer absolutamente ningún ruido, se quedo mirándole fijamente a los ojos azul verdosos. Su respiración se tranquilizó y bajó su frecuencia cardiaca. El otro al notar eso, quitó su mano y rascándose sus cabellos castaños trató de no verse alterado, simplemente quería molestar.
-No te preocupes.- Decidió decir.-
Sin saber mucho que decir, la respuesta a aquella frase fue un silencio dado a la confusión.
-No tenía pensado chantajearte con eso.
-¿Eh?
-No necesito chantajearte, simplemente, sal conmigo.
-¿A dónde?
-No lo sé ¿A mi casa?
-No lo entiendo ¿Por qué? Ni siquiera sé cómo te llamas y la verdad tampoco es que vea la necesidad. No me conoces ¿Qué esperas de mí?
-Oh vamos, ni que fueras una mujer. No te vas a embarazar y tampoco te traumaras simplemente por salir conmigo.
-¿Eh? ¿Acaso sabes que yo…?-Se asombro de que quizás él ya hubiera descubierto que era bisexual. Trataba de confirmar sus sospechas.-
-Tú… ¿Qué?-dijo con algún tono de confusión.-
-¡No! Nada, nada.
Sin darle mucha importancia, se encogió de hombros y apoyó su brazo en la pared al lado de su cabeza, arrinconándolo más. El otro bastante nervioso, trató de alejarse pero fue inútil. Vio posarse en el otro una sonrisa malintencionada, podría decirse que picara y se asustó ¿Qué era lo que tenía pensado?
Un silencio algo traicionero se posó en el pasillo y sólo se podían escuchar las respiraciones pesadas de los dos que estaban solos en el salón. El otro acorralado, podía sentir aquel aroma que había descubierto en ese instante que le gustaba. El olor de aquella persona que parecía acercarse peligrosamente hacia sí. Tratando de evitar la tentación, le alejó con un brazo y buscando cualquier escusa dijo.
-¿Có…Cómo es que te llamas?
-¿No lo recuerdas? Y yo que sí me acuerdo de tu adorable nombre.- dijo con aquel notable aire de ironía.
-No, no lo recuerdo.
-Está bien, querido Macford, para que te acuerdes, me llamo Mecklen.
-Está bien Mekclen. ¿Puedes alejarte otro poco?
-¿Por?-Dijo mientras se acercaba más y le acorralaba contra la pared.- ¿Te molesta?
-Sí…No… no es que me moleste, es que me siento nervioso.
-¿Ah sí?- dijo en un ronroneo que dijo muy cerca del oído.- En verdad, eres bastante divertido.
-No, para nada y será mejor que te alejes
– ¿Ah sí? ¿Cómo por qué?
-Porque si tú no escuchas, en el pasillo ya vienen mis compañeros de educación física.
-¡Oh que terrible!-Una sonrisa se redondeó y le arrinconó más.- No es la primera vez que me cogen haciendo esto en un salón, así que la verdad… no me importa.- detonó con un desagradable aire arrogante.
-Quizás a ti no… pero a mí sí.
Y empujándolo hizo que retrocediera unos cuantos pasos y al intentar escapar, este se le lanzó encima e hizo que cayeran los dos al suelo. Al escuchar eso, algunos de las personas que estaban en el pasillo, corrieron a ver qué sucedía y se encontraron con aquella escena.
En el suelo, dos estudiantes, en una posición bastante comprometedora. Esto sencillamente no se podía explicar con la frase de cajón “Esto no es lo que parece” porque a pesar de que no era lo que parecía, nadie era tan idiota como para pensar que no.
-¡MACFORD!-dijo el profesor Gian que fue el primero en entrar.- ¡¿Por eso no trajo mi uniforme?! ¡¿Para venir a revolcarse con Burg?! Maldita sea, al parecer sí que tienes fama ¿No? Burg.-
Aquella ira palpable en el aire, le hizo estremecer y entumecerse bajo el cuerpo de Burg. Tratando de alejarlo y sin poder hacerlo, ya que él le apretaba más fuerte contra sí.
-La fama siempre me acompañara y me alegro de aquello. Al parecer, aparte de gruñón, inoportuno ¿Acaso no ve que nos está interrumpiendo?
-Maldito Burg, créame que sólo por ser el hijo del dueño, no significa que no le puedan castigar.
Josh al escuchar eso no lo podía creer. Si era hijo del dueño ¿No tendría que portarse y ser mejor que todos los demás? Realmente sólo daba la impresión de ser un pandillero problemático.
-¿Castigar?- lo dijo con un tono como si aquella palabra fuera la primera vez que la escuchara y tratara de comprender su significado en un intento fallido.- ¿Castigar? Dices… De los 2 años que llevo aquí, no ha pasado absolutamente N-A-D-A, ahora por qué iría a pasar algo.
-¿Estás en tercer año?-Josh susurró-
Los ojos azules verdosos se posaron sobre él y asintió débilmente.
-Si tanto quiere estrenar al nuevo, ¡LARGUENSE LOS DOS DE AQUÍ! ¡MI CLASE SE RESPETA!
Entre tanto alboroto, una de las clases vecinas, había mandado a llamar al coordinador. Este ya estaba cerca del salón y al ver toda esa gente alborotada en la puerta, se abrió pasó y al entrar realmente se sorprendió con la escena.
No se habían movido ni un centímetro desde que había llegado todo el curso, antes, parecía que era más comprometedora aún. Burg volteó al Josh para que quedaran frente a frente y con la rodilla abrió las piernas, así acercándose sensualmente cada vez más.
El coordinador, se escandalizó y les separó furibundamente. Sus ojos se posaron como si tuviera asco de los dos. Hacía muchísimo tiempo que Buliat quería joder a Burg, pero lo primero que le dijeron al contratarlo, fue “Deja que Burg haga lo que quiera, ya que si te metes con él, perderás tu puesto” pero ahora no se contendría, le importaba todo una mierda.
-Burg, te he aguantado que te violaras en el colegio a cuentas personas se te ha dado la gana, pero ahora ya no puedo contenerme ¿Es que no puedes dejar a los nuevos en paz?
-¿Es qué acaso te interesa el nuevo?
-¡NO! Yo no soy un degenerado como tú.
-¿Degenerado? Que te jodan.
-Al que voy a joder es a ti, así sea lo último que haga.
-¿Acaso me estás amenazando?
-Sí, sí le estoy amenazando.
-Ya veremos, ya veremos mi querido Biliat, quien jode a quien.
Como si fuera una firma a aquella amenaza, posó sus labios sobre los de Josh y sonriendo macabramente se levantó y se separó de él, echándole cuerpo al coordinador, salió del salón.
Pudo sentir, el odio en el aire, por parte de los dos profesores, en especial por parte del coordinador. No había captado ni siquiera que le habían besado, estaba asustado, como si se hubiera metido en un problema demasiado malo.
Sintiendo el agarre del Coordinador fuertemente sobre su brazo, prácticamente le levantó con su agarre y le arrastró a la coordinación. Siendo llevado a rastras a la Coordinación sentía que se iba  a poner a llorar ¿Qué había hecho mal? Su único error fue haber visto como se abrazaba con alguien en el almacén de deportes ¿Qué más? ¿Biliat le creería?
-Yo… yo no he hecho nada.
-Eso yo ya lo sé.
-¿Me… Me castigaran?
-No… no te preocupes yo me encargare de que eso no pase.
-¿Por qué? ¿Qué pasó con él?
-Él… ese es un malnacido que siempre se aprovecha de que nadie le tocara por ser el hijo del dueño y prácticamente, jode a cualquiera que esté en su interés,  ya sea hombre, mujer, un animal, lo que sea.
-Ya… Ya entiendo.
-Así que te protegeré.
-¿Protegerme?
-Sí… yo evitare que seas una más de las victimas de él.
-Gracias, pero, no quiero que os pase nada. En verdad creo que no valgo que te quiten el puesto.
-No importa, de todas maneras con él aquí, más que trabajo, parece el infierno.
Silenciosamente, se dirigieron hacia la Coordinación y metiéndose los dos, no le dejó salir en toda la mañana. En la soledad en la que habían quedado los dos, se sintió algo incomodo, pero se animó a preguntar.
-Josh, bueno tú… eres gay ¿Verdad?-el tono con el que lo dijo, pesaba fuertemente sobre su respuesta.
-La verdad… yo… soy bisexual.
-¿Por qué?
-Bueno… no es que tenga una razón, pero… los hombres… me parecen atractivos.
-¿Por qué? No lo entiendo, eso es anormal, es asqueroso.
-Por… por favor no digas más.
-Lo… Lo siento.
-No te preocupes.
-Yo… Quiero saber ¿Te meterías voluntariamente con Burg?-Se notaba el tono incomodo que raspaba los odios al ser escuchado, en verdad hacía daño.-
-¡NO! Yo… no puedo negar, que me parece atractivo, pero, no para meterme con él.
-Menos mal.
Un incomodo silencio les rodeó y la campana que anunciaba el almuerzo, sonó. Josh intentó pararse para ir por su almuerzo, pero, Biliat le detuvo.
-Espera, yo lo traeré por ti. ¿Cómo es tu maleta?
-Soy el puesto que esta contra la ventana, al final de salón y es una maleta negra con un estampado de calavera.
-Espérame aquí.
-Sí.
Cuando vio como se retiraba, se sintió algo nervioso y comenzó a caminar por la coordinación. No es que hubiera mucho espacio, sólo era dos armarios donde se archivaban los expedientes, el escritorio con el computador que estaba pegado a la pared izquierda y anexado otro escritorio al frente  de este, formando un ángulo de noventa grados con el que estaba pegado en la pared.
Mientras caminaba por la entrada, escuchó como abrían la puerta y al alzar su rostro para ver quien entraba, se dio cuenta de que era una chica. Era bastante bonita, pero, no algo que era de su gusto. Tenía el pelo rizado de un color casi rojo y caía graciosamente sobre su espalda y rostro.
-Hola.-dijo amablemente mientras entraba y dejaba unas carpetas sobre el escritorio.- ¿Y el coordinador?
-Él… Él está atendiendo un asunto y ya vuelve.
-Ah… ya veo, gracias.
Incluso aunque él era un poco torpe, pudo sentir el tono decepcionado de aquella chica. ¿Así que a ella también le gustaba eh?
-¿Por qué no le esperas? De seguro ya vuelve.
-No… no quisiera molestarlo.
-De seguro le agrada que le visites.
-Bueno, y… ¿Eres de primero? Nunca antes te había visto.
-Sí, sí soy de primero ¿Y tú?
-Yo soy de segundo, mi nombre es Rosely y si quieres llámame Ros.
-Bueno… Ros, yo soy Josh Macford.
-Ya veo ¿Entonces fuiste tú el del escándalo de hace rato?
-¡¿Cómo lo sabes?¡
-¿Quizás porque el profesor Gian gritó tu apellido hasta el cansancio?- lo dijo con un tono bastante bromista.
-¿Dónde estabas tú?
-¿Yo? En el salón de al lado y me mandaron a que llamara el coordinador.
-Que vergüenza.
-No te preocupes, lo importante es que no dejes que Burg, te joda la vida.
-¿Qué sabes sobre él?
-¿Qué, qué sé? Dios, si todo el colegio se sabe la vida de ese tipo, como si fuera un requisito para subsistir aquí. Los rumores dijeron que se había metido con el profesor Gian y que después de que se aburrió, lo echó y que por eso, Gian es de las personas que más lo odian en este colegio. 
-Dios, no me lo creo.
-La verdad, ni yo, pero, con él todo puede pasar.
-Eso… pareciera. Lo corrobora con cada segundo.
 -Lo sé. El año pasado, intentó conquistar a el coordinador, pero, como él es homofóbico, bueno no se dejó, pero he de reconocer que hubieron muchísimos problemas.
-¡¿Qué él hizo qué?¡ No lo puedo creer.
-Sí, créelo que todo el colegio fue testigo. Casi le quitan el puesto, pero, el dueño incluso reconociendo que su hijo fue el que cometió el error, no le echó.
-Ya veo porque le odia tanto.
-Sí, en verdad no fue nada fácil.
-Lo imagino.
Al querer formular una nueva frase, el mencionado abrió la puerta. Tenía la maleta de Josh al costado de su espalda y con una sonrisa desafiante, le agarró el brazo a Josh y lo sacó corriendo de ahí.
-¡Oye! ¡Burg! ¡Suéltame!
-Cállate y corre.
-¡No!
Y mientras más trataba de detenerle, este más fuerza ejercía sobre él.
-¿Qué haces con mi maleta?
-Me le adelante a nuestro querido Biliat.
-¡No… déjame! Por tu culpa estoy castigado y no puedo salir de la Coordinación.
Al escuchar eso, como si hubiera sido un aliciente para la razón de aquel secuestro, le empujó y comenzaron a correr hacia la entrada del colegio. Josh suponiendo que era lo que él pretendía y asustado, comenzó  a jalonear.
-¡No! ¡Burg! Yo no puedo salir del colegio.
-Pero yo sí, y mientras estés conmigo, tú también.
-Quizás… no me hice entender. Es que ¡Yo no quiero salir! –Decía mientras forcejeaba para que no lo llevara.-
-Dios, eres peor que una mujer.
El coordinador, mientras había estado buscando la maleta de Josh, miró por la ventana del salón y se dio cuenta de que Burg arrastraba a Josh hacia la entrada del colegio. En un mascullo, maldijo y saliendo corriendo inmediatamente trató de alcanzarlos.
Era inútil, no los podía alcanzar y lo sabía, pero no quería que la nueva víctima de Burg, fuera ese chico ¿Por qué? No lo entendía muy bien y luego se lo preguntaría a sí mismo cuando hubiera algo más de tiempo, pero ahora lo importante era alcanzarlos.
Al bajar las escaleras y empezar la carrera hacia la entrada, se dio cuenta de que ellos ya se habían ido. Viendo que era inútil correr hacia la entrada, se quedó en la puerta y recostado mirándola, masajeó su sien y se devolvió a la coordinación. Debía reconocerlo, Burg le había ganado esta, pero la siguiente, de seguro la ganaba él.
Algo incomodo en aquel taxi, tratada de no verse muy nervioso ante el secuestro de Burg, quizás después de jugar un rato, se cansará de él y le dejará en paz. Algo le decía que era una estúpida mentira, pero quería creer en ella.
-Burg ¿Por qué?
-Me interesas y te tendré, así que es todo lo que te puedo decir.
-¿Tienes celos?
-¿Por?-se notaba el tono extrañado ante aquella pregunta que no se esperaba.-
-Bueno…-Dijo mientras jugaba con sus dedos.-Me contaron que intentaste conquistar al coordinador y como no pudiste… bueno, que lo intentaste echar.
-¿Ya te enteraste? Ah Bueno, de paso me ahorro el contarte mi vida y sí, quizás sean celos. Tenía pensado jugar contigo un rato, porque me pareciste divertido mientras me mirabas por la ventana cuando estaba yo cogiéndome a Rosely.
-¡¿Qué?! Pero…-balbuceaba irremediablemente ante aquello.-eso… es mentira.
-Que me creas o no, ya no me importa. Lo único cierto es que ¿No crees que es una casualidad que ella estuviera distrayéndote mientras yo cogía tu maleta y me le cagaba en la cara al coordinador, que  inocentemente pensaba que yo hoy no jodería más?
-No, pero, ella… no.-dijo más que todo, algo confundido.
-Sí, ella es mi aliada, ya que está enamorada de mí.
-…
Sin muchas cosas que decir, se limitó a callar y volteando a mirar por la ventana, se arrepintió en cada momento que le hubieran metido a ese colegio.
-Oye, Burg.-se animó a preguntar.-  Y el director ¿No te dice nada?
-¿Por qué abría de hacerlo?
-¡ES tu papá! ¿No?
-¿Él? Para nada.
-¿Entonces?
-Chico, no confundas el dueño con el director. El director solo es un monigote que pusó mi papá para que este colegio siguiera en funcionamiento. Él tiene cosas más importantes que hacer que limitarse a dirigir un despreciable colegio como este.
El chico sintiéndose más confundido que antes, se limitó a recostarse sobre el sillón del taxi y uniéndose en el, se quedó dormido.
Sintió como era sacudido y abriendo lentamente sus ojos, se dio cuenta de donde estaba.
-¿Eh?-dijo con cierto aire de somnolencia.- ¿Qué  hacemos en el parque central?
-Así que lo conoces.
-Sí, vinimos aquí el año pasado con mis papas.
-Bueno, nos quedaremos aquí un rato.
-¿Por qué?
-Porque primero, no sería tan estúpido ni de ir a mi casa, ni de llevarte a la tuya. De seguro Biliat, comenzara a buscarnos ahí. Muy seguramente se demore bastante tiempo en saber que estamos aquí o quizás como no lo va a saber, se espere a ver si mañana vamos al colegio.
-¿Por qué le haces esto?
-Es divertido.
-¿Destruir la vida de las personas es divertido?
-No lo dudes.
-Insisto, no es quieras hacerle daño, sólo quieres llamar su atención.
-No importa la razón, simplemente quiero joderle.
-En verdad te gusta mucho ¿No?
-¡No lo digas!
-Está bien, como quieras. Pero ¿Sabes? Ese tipo de cosas no son de las que se esconden por siempre. Él sabrá tarde o temprano que te gusta como no se imagina y… bueno, le tocara afrontarlo.
-No es sencillo, cuando de él se trata.
-¿Por?
-Mira el año pasado, fue bastante difícil para mí.  
-…
Como si ese silencio fuera una pregunta inquisidora, siguió hablando.
-El año pasado, yo al fin lo había podido confrontar. A pesar de que en primero yo causaba muchos problemas, por ser el hijo del director, nadie me tocaba. Después en segundo hice algo peor y fue acostarme con un profesor.
-¿Con Gian?
-¡No! Ese maldito es un asqueroso gordo seboso.
-¿Entonces?
-Fue un profesor de Física, que… bueno, ya lo echaron. Cuando lo hacíamos en el almacén de deportes por las tardes, una de ellas nos descubrió Biliat. Todo mi infierno comenzó ahí. Cuando él abrió la puerta y nos encontró, primero pensó que el profesor me estaba violando y después, se quedó petrificado en la puerta. Yo al sentir ese escozor de ira, ya que en verdad me gustaba tener ese profesor, que  tanto me había costado conquistar; empecé a mover mis caderas, ósea a provocarlo y bueno… él entendió que eso era más que consentido  y bueno… prácticamente tuvimos sexo en frente de él.
Haciendo una pausa, porque su voz comenzaba a sonar algo más que nostálgica, pasando un trago pesado de saliva, continúo hablando.
-Después de eso, él hizo un escándalo con absolutamente todo el mundo. Él en verdad hizo todo para que me echaran y echaran a ese profesor…  y lo logró en parte. El colegio prácticamente estaba en un centro de batalla. Los profesores no iban a clases por estar en asambleas, para decidir qué hacer conmigo, nadie me quería en ese colegio, ni me quiere, de hecho. Como el tema fue muy confidencial, aún no sé cómo, se infiltró la información y se armó el rumor de que yo lo había hecho con Gian y que el profesor de Física, renunció, indignado por habernos encontrado.
-Ya veo.
-Pero, bueno… después de eso, yo le odiaba tanto que comencé a decirle que por su culpa no tenía nadie que me cogiera y a fin de cuentas… terminé por proponerle que se acostara conmigo. Pero… todo fue de mal en peor. Aquellas acciones en las que yo intentaba corromper a Biliat, se enteró mi papá, pero no en ese aspecto, le dijeron que yo estaba poniéndome muy peleón, a estas alturas mi papá no sabe que soy gay y que ni se entere entonces  me dijo que me iba a cambiar de colegio. Yo no quería. Yo lo que quería era simple y llanamente joderle la vida al coordinador, así como él me la jodió, aunque no se lo crea. Después, me tocó portarme bien en apariencia y después, comencé a hacer mis cosas de nuevo. Como siempre me mandaban a coordinación, podía verle más seguido y joderle más la vida, hasta que él dijo que iba a renunciar. Yo no supe que sentí en ese momento. A pesar de que eso era lo que buscaba desde el principio, en la realidad, no quería que se fuera. Él es la primera persona que fue capaz de enfrentarme a tal punto de que prefería perder su trabajo a que se siguieran cometiendo esas injusticias. Yo, hable con mi papá y le dije que yo me retiraría del colegio, mi papá sin entender muy bien mi comportamiento, dijo que sí. Entonces comenzó las acciones que me confunden mucho con respecto a él.
-¡¿…?!
-Mira, ¿Qué crees que siente o piensa uno cuando, tu peor enemigo dice que si tú no estás, él renuncia?
-¡¿Cómo?¡
-Sí… eso nunca lo logre entender. Cuando se anunció en una asamblea que yo me iba a salir del colegio, con tal de que Biliat conservara el puesto, él fue el primero en saltar en contra. Dijo, en frente de la asamblea y en frente mío, algo que me hizo llorar. Llore mucho con lo que dijo, pero, nunca en verdad fui capaz de decirle “gracias” como quería. Mi única forma de agradecerle, fue jodiendole más la vida. Sé que está mal, pero no sé otra manera de agradecerlo.
-¿Qué pasó en la asamblea?
-Bueno… estábamos todos reunidos, y el director comenzó diciendo que dado a los problemas que había estado dando que voluntariamente decidí irme del colegio, pero con la condición de que Biliat se quedara en el puesto de coordinador. Que no era necesario que él renunciara, igual, él quería que me echara, que lo tomara como si fuera lo mismo. Él se levantó y se fue hacia mí y me abrazó. Empezó a decir que si yo no estaba, él renunciaría. Él dijo que aquella no era forma de educar a un niño. Él entendía que yo era problemático, que tenía muchos defectos y que esos defectos afectaban a toda la institución, pero, que definitivamente, la solución no era esconderme en otro ambiente para así ocultar el hecho de que yo era problemático, que la solución era, relacionarse conmigo a tal punto que pudieran entenderme y solucionar pacíficamente mis problemas.
 ¿Sabes? Fue la primera vez que sentí, ese calor en el pecho y quería abrazarlo hasta que mis ojos se fundieran. En ese instante, sólo fui capaz de mirarlo hasta la saciedad. Después de eso, él se comprometió a trabajar conmigo, pero, fue ahí cuando los problemas comenzaron de nuevo. A pesar de que habíamos quedado en una tregua, esta no duró mucho y todo, fue por culpa de Gian.
-¿Gian?
-Sí, ese malnacido. Como él es la persona que más me detesta en el colegio, no se quedo muy contento con “la escena gay” como me lo dijo después.
-¿Qué hizo?
-Bueno, aún no entiendo porque quiere que me vaya tanto, quizás sea porque inventaron rumores entre nosotros. Luego de eso, al ver que prácticamente no había vuelto a molestar, me hizo caer en una trampa.
-¿Qué pasó?
-Bueno, he de reconocer, que al estar tan idiotizado con seguir lo que me decía Buliat, que no había estado con nadie por un tiempo, pero, lo que hizo Gian… no tiene perdón.
-¿Qué pasó?
-Yo… yo no sabía que Biliat tenía un hermano.
-¿Lo tiene?
-Sí, y yo no lo sabía. Gian, no sé cómo, contactó con él y recuerdo que una chica de tercero me dijo que había alguien que quería conocerme y me dio un teléfono, yo no pensaba que hablar por teléfono fuera contra las reglas, así que simplemente gustoso acepté. Empecé a hablar con él y la verdad que fue bastante agradable. Tenía una voz bastante tierna y pensé más de una vez que era una mujer. En mi estúpido error, pensé en invitarlo a la fiesta anual del colegio y así lo hice. Ese día vi que llego con Biliat y me sorprendí, pero pensé que quizás sólo le estaba guiando. Cuando comenzó la fiesta empecé a alejarlo de la fiesta y terminamos en los pasillos del segundo piso. Mi mala suerte me dio una tentación demasiado irresistible. El hermano de Biliat, en verdad que es lo mejor que he visto.
-¿Te gustó mucho?
-Yo diría que fue amor a primera vista. En verdad, era pequeño y su color de cabello era un poco más claro que el de Biliat, tenía una boca roja y pequeña y unos labios carnosos. Sus ojos eran grandes y negros. Era como si con mirarte te atravesara, era demasiado. Su cuerpo era pequeño y lindo, en verdad, me gustó mucho. Todo iba bien hasta que yo… me deje llevar.
Gian, había planeado aquello y le había dicho a Buliat que cuidara los pasillos y fue ahí cuando pasó lo peor. Me encontró besando y desvistiendo al hermano y yo me vine a enterar hasta que él comenzó a gritar. Gritaba tan fuerte, que pensé que me rompería los tímpanos. Empezó a gritar que yo era un degenerado, que cómo podía hacerle esas cosas a su hermano. Cuando mencionó la palabra hermano, fue como un balde de agua fría para mí. Lo mire incrédulo y él tampoco daba razón, así que me pare y cuando lo hice, me pegó muchas veces. La verdad, no sabía si lo que me dolía eran los golpes o haber roto la confianza de él.
-¿Cómo se llama el hermano de Biliat?
-Él… él se llamaba Stew.
-Ya veo, entonces, eso tuvo que ser muy duro ¿No?
-Ni que  lo digas, Stew prácticamente desapareció del mapa y en verdad me había gustado, pero, bueno… así es la vida.
-¿Entonces quieres joderlo, no porque te guste  si no porque te quitó del lado la persona que te gustaba?
-Tal vez, pero, he de reconocer que él también me gustaba. Aquel cariño y respeto que sentí cuando me defendió, quizás se transformo en amor. No lo sé a ciencia cierta.
-¿Sabes? Pensé que eras un maleante sin motivo alguno y me estabas empezando a caer mal, pero, eres bastante amable, una vez que se te conoce.
-¿Amable?-sonaba algo agradado con aquel adjetivo que nadie en la vida le había dedicado y sonriendo mientras bajaba la mirada dijo.-Nadie me ha dicho nunca que soy amable, gracias.
Una sonrisa por parte de Josh fue la respuesta a aquella afirmación.
-No sé por qué te terminé contando todas estas cosas.
-Yo tampoco, pero, me alegra haberlas escuchado. Me gusta hacerme una imagen personal sobre las personas y sobre ti, definitivamente es mejor escucharte que escuchar a la gente hablar de ti.
-He dañado a tanta gente, que nadie tiene algo bonito que decirme.
-Para vivir, es necesario herir a la gente. No eres la única persona que hace daño exclusivamente. Todas las personas hacemos daño, así que no te tortures tanto.
-En verdad muchas gracias.
No era capaz de dar la cara y hundido entre sus rodillas, se escucharon unos sollozos. Esos sollozos eran la prueba de que habían llegado unas palabras amables que nadie nunca se había molestado en decirle.
-¿Puedo contarte otra cosa?
-Claro.-Dijo sonriendo.
-Yo… he querido desde hace mucho tiempo, que mi papá me mirara y por eso… y por eso es que hago tanto daño y desorden, pero al parecer a mi papá nunca le importo.
-…
-Lo siento…-le siguió una risa excusadora.-Me deje llevar.
-¡No es eso! Simplemente que no sabía que eras en verdad tan débil.
-¿Eh?
-Sí, eres como un pequeño niño grande. ¿Sabes? Eres tierno.
-¿Yo?
-Sí… en verdad, creo que te entiendo muchísimo mejor. Puedes contar conmigo, porque ahora, yo soy tu amigo.
-Gracias.
Y dándole un abrazo, se quedaron un rato así.  Apretando fuertemente aquel ser tan débil contra sí, se dieron cuenta de que había llegado el atardecer.
-¿Cuánto tiempo llevamos aquí?-Dijo sorprendido, mientras se separaban.
-No lo sé.- Rió torpemente.-
-¿Quieres comer algo?
-Seguro, ¿Adónde vamos?
-Yo… conozco un lugar cerca de aquí. ¿Te gusta el pescado?
-Sí, me encanta.
-Bueno, entonces vamos.
-Sí.
Burg sentía mariposas en el estomago, quizás porque se había quitado una carga de encima. Era la primera vez que alguien le escuchaba todos sus problemas, sin juzgarlo primero. Era la primera vez que alguien le decía que era su amigo. Se sentía demasiado agradecido porque él apareciera en su vida. Posando su brazo sobre el hombro de él, se fueron riendo y hablando trivialidades hasta la tienda.
Al abrir la puerta de la tienda, les recibió un mesero.
-Buenas tardes-Dijo el mesero.
-Hola.
-¡Ah! Burg, sigue ¿El puesto de siempre?
-No.- dijo con una sonrisa amable.-Hoy vengo con alguien.
-Ya veo.- Contestó algo consternado el mesero y guiándole a una mesa de dos puestos.- ¿Qué quieres?
-¿Tienes los rollitos de salmón?
-No, tengo de trucha y de calamar ¿Por qué no comen?
-¿Quieres?
-Sí, amo el calamar.
-Bueno, entonces danos dos de cada uno.
-Bueno.
El mesero dando la espalda y siguiendo hacia la barra para hacer el pedido, sonrió un poco al ver que Burg, al fin había llevado a alguien a comer con él.
-Oye Burg ¿Puedo preguntarte algo?-Dijo nerviosos ante la posibilidad de recibir una negativa.
-Dime.
-Bueno… ¿Te gustaría volver a ver a Stew?
-…
Ese silencio fue bastante incomodo. Burg miró la mesa y sus ojos se quedaron fijos en la nada. Josh sintiéndose un poco mal, iba a disculparse, pero, Burg habló.
-No lo sé. En estos momentos, no lo sé. Quizás sí, pero sé que no sería algo bueno, así que quizás mejor no.
-  En verdad lo quieres mucho. Tanto, que a pesar de que quieres verlo, es mejor para ti no meterlo en problemas.
-Yo… yo no he dicho eso.
-Que sí hombre.
Algo avergonzado, sonrió tímidamente y se dejó llevar por la amabilidad y certeza de esas palabras que decía Josh. Levantando a ver los ojos de Josh, se quedó observándolo un buen rato. En silencio, los dos se miraban fijamente y a pesar de que estaba avergonzado, no quitaba la mirada. Se hundió sobre sus ojos color miel y veía en ellos, algo más hermoso que todo lo que había visto. Una sonrisa molesta se posaba sobre sus labios. No quería sonreír, pero ese ser le había alegrado tanto la vida en tan poco tiempo, que sintió como se hundía en los interiores de aquellos ojos. 
El mesero posando los platos sobre la mesa, sin cerciorarse de que había roto el ambiente, les dejó la comida.
-Que disfruten.
-Ah…. Ah, sí gracias.-Atinó por decir Josh.
Burg reaccionando después, comenzó a comer. Estando la conversación apagada, se dejó el silencio entre bocado y bocado.
Rápidamente los rollitos fueron acabándose y al agradecer la comida, por alguna razón, no tenía que decirle a Josh.
Sintiéndose por alguna extraña razón, nervioso. Dejó salir lo primero que le vino a la boca.
-Josh… ¿Te gustaría venir a mi casa?
-¿Eh?
-¡Lo siento fue una estupidez!
-Tranquilo.-dijo mientras reía al ver aquella divertida reacción nerviosa.- Simplemente no me lo esperaba, pero yo creo que sí.
-¿En serio?
-Sí, pero, debemos ir a mi casa por mis cosas y a pedir permiso.
-E… Está bien. Eres a la primera persona que llevó a mi casa.
-¿Verdad?
-Sí…-dijo algo avergonzado.
-Eres bastante tierno ¿Sabes? – Sonrió ampliamente, mientras decía eso.
-¡No soy tierno!
-Que sí.
Y siguieron molestando por largo rato, mientras cogían un bus que les llevara a la casa de Josh. Cuando llegaron a la casa de Josh, no había nadie y como si fuera luz verde, Josh le insinuó que porque no mejor se quedaba él en su casa. Él otro sin tener que rendirle explicaciones a nadie y de seguro nadie notaría su ausencia, aceptó gustoso.
Josh llevándole al cuarto, le preparó una cama improvisada y después de haberla hecho, comenzó a desvestirse.
-¡¿Qu… qué haces?!-Gritó angustiado Burg, porque quizás le habría malinterpretado su intención de que fueran a casa.
-Nada, sólo me estoy cambiando.
-A… Ah…-dijo aliviado ante su propio pensamiento pecaminoso.
-¿Quieres bañarte?
-La verdad, sí.
-Bueno, como yo también me voy a bañar, entonces ¿Primero yo o tú?
-Ve tú primero.
-Está bien.
Josh dirigiéndose hacia el baño, comenzó a hablar consigo mismo acerca de lo agradable que era Burg, quizás, pasaría algo. Siendo consciente de esas ideas, decidió alejarlas de su mente, ahora no era momento en pensar en romances estúpidos.
Burg algo nervioso al estar en aquel cuarto, se dedicó a mirar la decoración que había en él. Cuando miró un afiche que estaba pegado detrás de la puerta, le pareció que quizás era demasiado “sexy” para que algún hetero lo tuviera en su cuarto. Se cercioró de que aquel hombre, en verdad parecía posar descaradamente y su mente entendió de que Josh o era gay o era bisexual. Por alguna razón no  aparente, se sintió más nervioso aun después haber descubierto eso. Era como si descaradamente le hubiera invitado a que hicieran algo. En su mente una idea tras otra llegaban y le hacían sentir incomodo. Él sabía que Josh no le había hecho una invitación por eso y decidió desechar las ideas que habían comenzado a gustarle y a la vez a espantarle.
Cuando se sentó en la cama, sintió que lo había hecho sobre unos papeles, al verlos se dio cuenta de que era una revista. Curioso, la cogió y comenzó a ojearla. A primera vista parecía una guía turística, pero, cuando llego a las hojas del centro se dio cuenta de que habían fotos de tanto hombres como mujeres desnudas. Una sonrisa se formó y las carcajadas pronto salieron de su boca. Él era demasiado inocente como pare seguir haciendo “eso“con fotografías. 
Cuando abrió Josh la puerta y vio que Burg estaba viendo la revista, saltó sobre él y avergonzado intentó quitársela. Con sus mejillas rojas, gritaba estruendosamente para que este le devolviera la revista y al Burg subir su brazo a la cabeza, Josh se lanzó sobre él y quedando en una posición algo comprometedora, Josh se fue callando, siendo consciente de cómo estaban ahora. Un silencio, quizás necesario, se puso entre los dos y mirándose fijamente, se quedaron un largo rato así.
La pierna de Josh, había abierto las piernas de Burg y estaba con las manos, a cada lado de la cabeza de Burg. Josh se quedó perdido entre los ojos azul verdosos de Burg y las respiraciones agitadas que luego se fueron calmando, era lo único que se escuchaba. Los labios entreabiertos de Burg, le tentaban a Josh. En verdad, Burg era un hombre muy atractivo. El sonido que hicieron los brazos de Burg al apoyarse en la cama, fue lo que lo saco de su ensueño y  a medida que Burg se levantaba, él se alejaba y quedando los dos sentados, no fueron capaces de mirarse a los ojos.
-Lo… lo siento, no quería que vieras eso.
-No, te preocupes. Creo que es lindo.
-¿Qué?
-Oye…-dijo dudando si preguntar o no.- Eres bi ¿Verdad?
-… Sí…
-Ya veo.
Josh queriendo cambiar de tema, le dijo que se fuera  bañar y él quedándose solo en cuarto, se puso a pensar que quizás, ahora que él sabía “eso” malinterpretaría la razón por la que le insinuó que se quedaran los dos solos en la casa. Secándose el cabello se sintió demasiado avergonzado como para reaccionar ante el posible peligro que estaban en esa situación ¿Y si pasaba algo? ¿Y si Biliat se enteraba? ¿Y si les descubrían? De pronto se estaba imaginando muchas cosas pero, en verdad no podía dejar de pensar que podría pasar algo.
Organizando el cuarto para que no volviera a encontrar sus “revistas” movió la maleta de Burg y escuchó como comenzó a sonar el celular de Burg. La curiosidad le molestó y fue a ver quién era. En la pantalla, se veía un mensaje que decía “Número desconocido” y dejando eso así, se sentó en la cama. Se recostó contra la pared y mirando hacia el techo, sin darse cuenta, se quedó dormido.
Cuando entró Burg y entusiasmado (quizás queriendo cambiar el tema) lo encontró dormido, sonrió para sí mismo y apagando la luz, sigilosamente se metió en su cama improvisada, después de haber tapado con las cobijas a Josh. Amablemente sus ojos se posaban sobre el rostro dormido de Josh y dándole un beso en la frente se despidió en un susurro y se acostó.
El sueño de Josh no duró mucho tiempo, a las dos horas de haberse acostado a dormir, ya estaba despierto. Acomodándose sin hacer ruido, miró a Burg dormir y para bien o para mal, tenía una infantil expresión. Le pareció que Burg sólo quería que alguien le amase y le tuviera compasión y afecto. Sintiendo una piedra en la garganta, quería decirle que él sería ese apoyo. No entendía muy bien por qué, pero, quería convertirse en la fuerza de él, para que no tuviera que volver a ser problemático para llamar la atención.
Arriesgándose a tocar sus cabellos, estiró su mano y tocándolos levemente, vio como los ojos de Burg, poco a poco se posaban sobre él.
-Ya… te despertaste.- dijo con un tono perezoso.
-Sí, lamento despertarte.
-Umh.- bostezó.- No te preocupes.
-Si quieres vuelve a dormir.
-No, creo que prefiero hablar contigo a dormir.
-Yo también.
Y riéndose en bajo volumen, se quedaron mirándose. Entonces Josh, teniendo es pequeña espinita en la garganta, terminó por decirlo.
-¿Sabes?
-Dime.
-Yo… yo no quiero que te sigas metiendo en problemas y haciendo que la gente te odie.
-¿Por qué?
-No lo sé, pero… Sólo quiero que seas feliz.
-¿Por qué?
-Ya te lo dije, no lo sé.
-Gracias, pero… no sé si eso sea sencillo.
-Si quieres… si quieres puedo ser yo quien te apoye.
-¿Lo serías? ¿Confiarías en mí?
-Ya lo hago, así que ¿Por qué no?
-¿No tienes miedo que te traicione?
-No, no lo tengo, porque no lo harás ¿Verdad?
-Si se trata de ti, creo que podría.
Y Burg extendiendo su mano hacía Josh, este la apretó contra la suya y sonriendo tontamente se quedaron mirando, mientras se cogían de la mano.
-¿Te puedo preguntar algo?
-Dime.
-Quizás te incomode ¿No importa?
-No creo que me incomode.
-Si no quieres responder, no te preocupes ¿Bueno?
-Sí, pero, dime.
-Cuéntame la historia con tu profesor de Física.
-¿Eso era?
-Sí.
-Ah… no hay problema.-Dijo sonriendo.- ¿Qué quieres que te cuente? ¿Cómo lo conocí? ¿Cómo lo conquiste? ¿Nuestra relación?
-Cuéntamelo todo.
-¡Oh! La historia es larga.
-Y el tiempo que tienes para contarla también, así que comienza.
-¿Si que eres exigente no?
-Quizás. –Y riéndose un poco se quedo mirándolo atento.
-Bueno… Eso fue cuando yo estaba en secundaria todavía. Recuerdo que muchas veces le dije a mi papá que había perdido física y él nunca me escuchó y sólo se dio cuenta hasta que vio el informe de notas. Ese día, se puso histérico y me encerró todo el día en mi cuarto. Cuando me dejó salir, me dijo que me iba aponer un profesor de física. Yo en verdad estaba molesto y de mala gana fui a la susodicha clase particular de física. Cuando lo vi, fue la primera vez que sentí que de sólo ver a alguien se me iba la respiración.
-Jum… ¿Cómo se llamaba?
-Él se llamaba Starg Volken. Tenía el cabello castaño, pero más oscuro que el mío. Unos ojos cafés, muy lindos y una boca aunque no muy carnosa, era seductora. En las épocas que comenzó a dictarme clase, fue cuando él estaba terminando sus estudios. Me sentí retraído instantáneamente cuando le vi. Como si fuera otra persona, fui muy tímido con él. Al comienzo, traté en todo momento de poner atención  a la  explicación, pero, al pasar de los días poco a poco fui poniéndole más atención a él. Entonces un día, decidí comenzar a conquistarlo, pero la verdad, era muy gracioso. Él sólo me veía como un pequeño y es que lo era, tenía catorce. Ese día me fui con una pantaloneta pegada y un esqueleto. En aquellas épocas era invierno, entonces te imaginaras la vergüenza que pase, aunque, al parecer funcionó.
Cuando me presenté en la sala con esa ropa, él automáticamente se paró y me extendió la chaqueta. Yo pensando que quizás había logrado mi cometido, empecé a ver como se reía limpiamente en mi cara. Acariciándome la cabeza me preguntó que qué hacía yo en esas pintas y después me sentó sobre su regazo. Yo le dije que era que quería que me mirara como algo más, él sorprendido ante lo que dije, sonrió y simplemente se calló y nos pusimos a estudiar como si  nada.
Después de que estuve  toda la clase en sus piernas, le dije que si me dejaba tomar siempre la clase así y él sonriendo me dijo que sí. En esos días comencé a soñar con él y me asustaba, porque cuando me despertaba me dolía mucho mi… bueno… pene.
-No me digas… que tú…-Casi conteniendo la risa, dijo esa frase.
-Va… sí, después de eso, cada vez que lo veía era muy incomodo.
-Me imagino.
-Y se lo dije, después.
-¡¿Qué?!
-Sí… -sonrió un momento- Un día estábamos los dos en el jardín y ya era primavera. Cuando comenzamos a caminar por el jardín de la casa, le dije que me la pasaba soñando todos los días con él.
-¿Y qué dijo?
-Nada.
-¿Nada?
-No… sólo se agachó y me abrazó.
-¿Nada más?
-Yo también quede decepcionado, pero, bueno… las cosas se mejorarían gracias a mi descuido.
-¿Qué hiciste?
-Imagínate que después de eso, estábamos en verano. Yo ya había cumplido quince, entonces de cumpleaños yo le pedí a mi papá que compara una piscina inflable y que invitara sólo a Starg, entonces, bueno, tú… sabes.
-¿Saber qué?
-¡Si que te gustan los detalles!-dijo al fin avergonzado.
-Claro que sí.-y riéndose se mantuvo un buen rato hasta que dejó continuar a Burg.
-Bueno… el calor y todo eso. –Suspiró pesadamente.- Bueno, La piscina, les dije que la pusieran lo más lejos que pudieran de la casa. La piscina quedó al otro lado del jardín que está detrás de unos arbustos y una huerta. Cuando Starg, bueno… se llevó esa sorpresa, angustiado, quizás quiso escapar, pero no pudo. Le terminé convenciendo que se metiera en la piscina, que era esas grandes como para doce personas ¿Las conoces?
-Sí, esas que tiene escaleras y todo.
-Exacto, de esas. Entonces, yo no era muy bueno nadando, pero sabía, sólo que se lo oculté a él. Cuando él entró en la piscina y yo le dije ya entraba, él amablemente me abrazó para  que bajara a la piscina. Resulta que del abrazo, yo no me quise despegar y susurrando que no sabía nadar, me apretaba más contra él.
Inocentemente, en honor a la verdad, yo me seguía restregando contra él y bueno… lo calenté.
Una risa interrumpió el relato, Josh miraba incrédulo todo lo que le decía.
-No puede ser.
-Que sí y si me sigues interrumpiendo, no te termino de contar.
-Ya... ya me callo.
-Bueno, después de eso, yo me hice consiente que, bueno… eso estaba grande y le susurre que si le gustaba que yo hiciera eso. Él no me dijo nada y simplemente me sentó en las escaleras de la piscina y haciendo que bajara mi cara, me besó.
Yo en la vida había sabido que era eso, pero, lo cierto era que se sentía bien. Comencé a entender cómo es que era que eso se hacía y le empecé a seguir el juego. Pasaba mis manos, por su cara y después bajaba por su cuello y así, le fui manoseando todo.
-De verdad. Desde pequeño fuiste un degenerado.
-Sí… ¿Por qué será?-trató de sonar bromista, pero sonó arrogante.
-No presumas.
-No lo hago, perdón, perdón.
-¿Qué más pasó?
-Después de eso… bueno, como empecé a ser consciente de cómo tenía que hacer con él. Cada vez que estábamos en clase y yo estaba entre sus piernas, empezaba a provocarlo y fue cuando comenzamos a tocarnos y todo eso.
-¿Lo hicieron hasta el final?
-No, eso fue hasta que casi cumplí los dieciséis.
-Bueno, ¿Qué más?
-Realmente, como había mejorado tanto, mi papá quería prescindir de los servicios de él y obviamente yo no quería, así que le convencí de que para que yo no bajara el ritmo, le dejara seguir trabajando, pero lamentablemente ya no eran todos los días como antes. Pero aún así nuestra relación continuó.          
Después mi papá nos contó que él trabajaría en el colegio donde  yo iba a estudiar y bueno… la historia de ahí para adelante, ya te la conté.
-Ya veo, pero, oye ¿Qué pasó con el colegio?
-¿Cómo así?
-Bueno… ¿Por qué tu papá es el dueño?
-Ah… eso. La verdad la historia no la sé muy bien, pero, según me dijeron que cuando mi papá tenía una moza, ella siempre le estaba sacando dinero para mantener el colegio, que originalmente era del director y la hija.
Cuando fueron a invertir en la estructura física, resultó que el colegio había quedado prácticamente en quiebra y fue cuando mi papá lo compró para ayudarle a la moza o bueno… eso fue lo que me dijeron.
-¿Quién?
-El director y mi mamá.
-Tu mamá… Cuéntame de ella algo.
-Bueno, de ella, lo único que te puedo decir, porque incluso yo no sé nada de ella. Es que ella es una mujer muy arisca. No lo sé, no le gusta hacer nada y siempre se mantiene encerrada en el estudio leyendo o si no haciendo pinturas.
-Ya veo… ¿Quién fue quién te crió?
-Supongo que la vida.
-¿Nadie? Generalmente, bueno… ya sabes es típico que a los niños ricos los crie una sirvienta.
-A mí… no, nadie. Quizás mis profesores.
-Te tendré que criar. – Sonó maternal, pero, bromista.
-¿Lo harías? Sería tu pequeño bebe rebelde.
Una risa salió de los dos y se quedaron un rato mirándose mientras se sonreían tontamente.
-¿Tienes sueño?
-Un poco y ¿Tú?
-También un poco.
-Pero, quiero seguir hablando contigo.
-Yo también.
-Depende de la hora ¿Qué horas es?
Mientras buscaba el reloj en la cabecera este se cayó al colchón que donde estaba Burg, este lo cogió y con mirando las manecillas, vio que era las tres de la mañana.
-Dentro de tres horas tenemos que levantarnos.
-¿Qué hora es acaso?
-Las tres y veinte.
-¿¡Ya!?
-Sí.
-Mejor durmamos. No quiero ni pensar como llegaremos mañana con cara de Zombis.
-Bueno, buenas noches.
-Igualmente.
Aquellas pocas horas transcurrieron con normalidad, pero, iban a ser la antesala de aquella desastrosa tormenta que les esperaba en el colegio.
Cuando despertaron, se quedaron jugando un rato en la cama y viendo que se les estaba haciendo tarde, se levantaron y mientras Josh preparaba el desayuno, Burg se iba ido a bañar. Josh estaba preocupado, pero, no quería molestar a Burg con ello. Era bastante extraño que sus papás no hubieran aparecido esa mañana y era aún más extraño que no hubieran estado anoche en casa.
Burg bajando de la ducha se sentó a comer y recogiendo sus cosas, se puso a desayunar. Como ya era de costumbre para él, se puso a mirar su celular. Cuando vio aquella llamada perdida, se inquietó y sin lograr reconocer el número, devolvió la llamada.
-Aló.- contesto una voz fría tras la bocina.-
-¿Sí? Hola, ayer me llamaste, pero, ¿Quién eres? No te conozco.
-Soy Biliat ¿Dónde están?
-¡¿Qué?!
Por el grito, Josh se inquietó y fue al lado de Burg. Mirándole como queriéndole preguntar “¿Qué pasa?” este hizo señas haciéndose entender de que era Biliat. Josh sorprendido quiso hablar con él, para  que no pensara que era que estaba secuestrado. Burg no le dejó y se quedó escuchando. Biliat furioso, simplemente le había dicho que les esperaba en el colegio.
Al colgar, dejó el celular sobre la mesa y mirando a Josh le hizo entender que las cosas se pondrían muy mal.
-¿Qué dijo?
-Vayamos al colegio a ver qué pasó.
-Está bien.
Como si el tiempo fuera demasiado en contra de ellos, el bus no pasaba y cuando llegó, hubo un tremendo embotellamiento. Les tocó bajarse cuatro cuadras antes de colegio e ir caminando hasta allí.
Al llegar, Burg se asustó al ver el carro de su papá en frente del colegio. Al notar esa respuesta Josh apretó su mano y siguieron caminando. Cuando entraron al colegio, inmediatamente se dirigieron a la dirección porque el guardia les había obligado.
Cuando entraron a la oficina, definitivamente nada bueno iba  a pasar. Los papás de Josh estaba ahí y el papá de Burg también. Biliat se había parado al lado del escritorio y mirando como entraban, se le delineó una sonrisa macabra.
-¡¿Dónde estabas?!
La primera en romper el ambiente fue la mamá de Josh, quien se lanzó sobre él y le abrazó fuertemente. La respuesta para Burg, fue algo diferente. El papá de Burg, le pegó una cachetada e indignado, no fue capaz de mirarle a la cara.
-¿Qué carajos estás pensando Mecklen?
-Nada.
¡¿Por qué?! ¡ ¿Por qué de tantas veces que se escapó de la casa, esta fue la única que se enteró?
-¡¿Para ti secuestrar a alguien no es nada, desgraciado?!-Gritó histérico el papa de Josh.
-No lo secuestre.
-Arrastrar a una persona contra la voluntad de esta ¿Ya no es secuestrar?  ¡¿Entones qué es?!
-¡NO FUE CONTRA MI VOLUNTAD!-terminó por gritar Josh, que toda la situación le estaba poniendo enfermo.- Estuvimos en mi casa  ¿Desde cuándo el secuestrado lleva voluntariamente al secuestrador a su casa? ¡QUIZÁS PORQUE NO ME SECUESTRÓ!
-¿E… Estuviste en casa?
-Sí y ustedes como no estaban, nos quedamos a dormir ahí.
-¿Cómo íbamos a estar en la casa cuando nos llaman a decirnos que nuestro hijo desapareció? ¡SALIMOS A BUSCARTE COMO LOCOS! Todo… todo el día te estuvimos buscando.
-Lo siento.-dijo mientras agachaba la cabeza.
-¡BURG NO TE DISCULPES!-dijo agitado Josh.- Esto no fue nada incorrecto.
-¡¿Cómo que no?¡
-No, porque técnicamente estuve en casa a la hora de casi siempre y dormí en casa.
-¿Pero crees que desaparecer así es bueno?
-No, no lo es y pienso que no avisar fue lo que estuvo mal, no es para que culpen a Burg, porque de ser así cúlpenme a mí también.
-No… ya dejemos así.
De alguna manera, se habían librado de la peor parte del problema, pero la réplica iba a ser peor de una simple cachetada y regaño para los dos. Biliat no podía creer que Josh hubiera defendido a Burg y dentro de sí, algo quería explotar. Había aprovechado aquella oportunidad que el mismo Burg le había dado para acabar con él y resulta que Josh lo estropea. Tratándose  de calmar, salió de la oficina y se dirigió por un expreso. Necesitaba algo que calmara sus nervios, pero no podía fumar en el colegio.
Mientras caminaba, escuchó como salían los dos y se dirigían a los respectivos salones. Su mente no supo cómo, pero se ingenió alguna manera de poder en verdad hundir a Burg.
Josh, agarró fuertemente la mano de  Burg y siguieron caminando por el pasillo sin que nadie los viera.
-Lo siento.-Terminó por decir Burg.-Si… si tan sólo yo…
-No digas más.-le interrumpió Josh.- Me alegro ahora de que hubieras hecho eso. De no ser por eso, ahora nosotros no seríamos amigos.
-Lo sé, pero… no quería meterte en problemas.
-No te preocupes además ¿Cómo sigue tu mejilla?
 Y posando su mano sobre ella, la sentía caliente, así como sus ojos la veían roja.
-Estará bien. Me siento  algo contentó, es la primera vez que mi papá se preocupa porque hago algo. Quizás deba secuestrarte más a menudo.
Una sonrisa delineó los labios de Josh y sintiéndose inseguro si eso estaba bien o no, se empinó y le dio un beso en la mejilla a Burg.
Burg petrificado ante aquella acción, se le había quedado mirando. Sin responder, simplemente desarreglo sus cabellos y sonriendo, se fue para su salón.
Josh, sintiéndose demasiado nervioso y sentía como una colmena completa de abejas se arrebozaban en su estomago, sonrió tontamente y se dirigió a el salón.
La única persona que no debía haber visto eso, lo había hecho. Gian, desde el fondo del pasillo, se llenó de cólera y sin mucha gana, salió de aquella escena.
A pesar de que el día había transcurrido con normalidad, los dos quedaron suspendidos por dos días. Para ellos no fue tan malo ya que podrían pasar tiempo juntos.
Cuando se acabo la jornada Josh, se fue a donde Burg y pidiéndole el número del celular, se despidió y se fue cada uno para su casa.
Aquellos días, a pesar de que a Josh no lo dejaron salir, se quedaba siempre hablando por teléfono con Burg. Aquellos dos días de suspensión, habían estrechado de manera sorprendente su relación.
-Estoy cansado.-dijo mientras se recostaba en la cama.
-¿De qué? ¿De hablar conmigo? Ya te cuelgo entonces.- Trató de sonar trágico, pero se notaba su aire de broma.-
-Burg, creó que rompimos un record guiness por hablar por más de 24 horas con una persona.
-Ahora que lo pienso, no hemos dormido ni siquiera.
-Sí, es increíble, por más que sigamos hablando, no me canso.
-Yo tampoco y ahora… ¿Estás solo?
-Sí… ¿Por?
-Bueno… tu dijiste que me contarías cuando estuvieras solo y ahora lo estas… entonces, quiero saber.
-¡NO! No quiero contarte eso ¿Me obligaras?
-Oh vamos. Ya te secuestre, obligarte no significa mucho esfuerzo más que eso.
Una risa se postró en la conversación y calmándose metódicamente.
-E… está bien.
-¿Qué era lo que querías saber?
-¿Cómo supiste que eras bi? Y bueno… cuéntame sobre tu casa y tu familia, así como lo hice yo.
-Eres un tramposo, pero, bueno… Mi vida no es tan problemática como la tuya, pero pues te cuento el único suceso impórtate de mi casa.
-…
Sonriéndose un poco a sí mismo imaginándose a Burg, con sus grandes ojos azules verdosos mirando atentamente, continuó la historia.
-Bueno, cuando yo tenía doce, una día se lleno de gritos la casa y yo no estando acostumbrado a aquello, me dirigí a la cocina a ver que era, y resultó que mi mamá le había botado un pocillo a las costillas de mi papá. Yo asustado me quedé mirando y después me contó mi mamá, que mi papá la había traicionado y casi se separan, pero, por mi no lo hicieron. Y ya, esa fue mi vida.
-Ya veo… es muy común que en las familias se traicionen entre sí ¿No?
-Sí… parece como una epidemia o yo que sé.
-Sí, es verdad. Bueno ahora cuéntame lo otro.
-Ah… ¿No se te escapa ni una no?
-Ninguna.
-Bueno, eso fue porque un amigo me mostró una revista de eso y me gustó.
-¿No más?
-No, eso fue todo. Yo me bese con mi amigo por experimentar y se sintió bien, así que desde ahí sé que me gustan los hombres, aunque las mujeres también me gustan, incluso tuve una novia.
-¿Verdad?
-Sí… pero bueno, no fue muy largo y fue algo traumático.
-Cuéntame.
-Bueno, la conocí cuando estábamos en el último año de secundaria y se llamaba Marie, era linda, pequeña y abrazable, pero tenía mucho carácter la mayoría del tiempo. Era una chica muy paranoica y controladora, entonces pensaba que la engañaba hasta por saludar a mi mamá, me aburrí de esa situación y le terminé.
 -Tu vida… no tiene nada de emocionante.
-¡Cállate!-dijo avergonzado.- No todos tenemos una vida como la tuya.
-Ya, tranquilo, no lo decía por ofender. Pienso que una vida así es mejor que la mía. Por lo menos no terminas como yo… siendo tan descarriado para todo.
-...
Siendo el silencio algo incomodo, se escuchó un suspiro por parte de Josh y este terminó por decir.
-Me voy a bañar, más tarde te llamo ¿Bueno?
-E… Está bien y perdón por lo de antes.
-No te preocupes.
-Chao.
-Adiós.
Después de aquello cuando volvieron al colegio, las cosas comenzaron a mejorar. Se encontraban en cada descanso y almorzaban juntos. El celular estaba lleno de mensajes entre clases que se mandaban y todo el colegio notó el cambio de Burg y la cercanía de Josh. Muchos pensaron que lo que le faltaba a Burg era un novio que le controlara, pero todos estaban algo lejos de la verdad.
La amistad iba creciendo poco a poco. Se iba gestado una hermosa flor en los corazones de ellos dos. Burg pudo afirmar que nunca antes había querido a alguien tanto como él.  Josh sentía como cada vez quería más a Burg, pero, sabía que de una relación de amistad era mejor no pasar nunca.
A pesar de que todo el colegio estuvo en tranquilidad aquellos cuatro meses que siguieron, pero,  no todo el mundo estaba contentó con ello y pronto aquel fatídico día llegaría a romperlo  todo.
 -Josh, ven a mi oficina por favor.
-¿Qué pasó coordinador?
-Sólo ven.
-Está bien.
Cuando llegaron a la oficina, este la cerró con candado y  se acercó a Josh.
-¿Por qué me mentiste?
-¿Mentirle?
-Sí, me dijiste que nunca te juntarías con Burg.
-Es verdad, dije eso porque no le conocía, pero ahora, pienso cosas totalmente distintas respectó a él.
-¿Te gusta?
-Si quiere la verdad, entonces le respondo que sí.
Sin decir más se lanzó sobre Josh y tapándole la boca con la suya, se quedaron un largo tiempo luchando. Cuando al fin Josh pudo quitárselo de encima, vio la cara descompuesta de Biliat.
-¿Qué está haciendo?
-Si querías experimentar con un hombre, puede ser cualquiera menos Burg.
-¿Qué está diciendo?
-¿Es por eso qué estas con él no?
-¡No! Nunca he tenido y nunca tendré una relación de ese estilo con Burg.
-¡No te creo!
Y lanzándosele  a Joshua, lo acostó sobre el escritorio y abrazándolo fuertemente, se quedó recostado sobre su pecho que subía rápidamente y estaba muy asustado.
-Por favor, lo hago por tu bien.
-¿Qué pasa?
-Por favor no te dejes contaminar por él.
-Pero… ¿Qué…
Cuando estaba por terminar la frase, se escuchó la puerta moverse y al saber Biliat aquella señal, se lanzó sobre los labios de Josh y los besó desesperadamente, haciendo ver como si fuera un apasionado beso de amantes.
Al abrirse la puerta, estaba Burg agitado y viendo aquello. No supo que sentir. Cuando Josh lo vio, intentó moverse, pero Biliat tenía mucha más fuerza que él y pareciendo más que todo una escena de amor siendo interrumpida, Burg salió corriendo de ahí.
Josh intentó seguirlo, pero, Biliat lo detuvo. Josh sintiéndose terriblemente mal, se quedo sentado en la coordinación.
¿Qué podía decirle? ¿Por qué se sentía mal? Dentro de sí había un montón de ideas que le volaban la cabeza y no le dejaban estar bien. Intentó llamar a Burg, pero este había apagado su celular, cuando le llamaba a la casa, este se hacía negar y cuando lo trataba de buscar en el colegio, nunca lo encontraba.
Así pasaron los días y entonces llegó el momento que Burg se había calmado un poco, pensó que quizás sería bueno ir a hablar con él. No entendía muy bien porque se sentía tan mal y tan lleno de ira contra Josh y Biliat ¿Quizás le gustaba demasiado Josh? ¿Quizás verlo con Biliat le había afectado mucho? ¿Quizás ese dolor en el pecho lo sentía como una traición? Muchas preguntas quiso responderse, pero ninguna parecía tener respuesta definitiva y rindiéndose ante sus dudas, había preferido hablar directamente con Josh.
Ese día había una formación en la cancha de fútbol y aprovechando eso, quizás se pudiera meter en las filas de primero y hablar con Josh.
Cuando reunieron a todo el colegio en la cancha, Burg estaba algo ansioso por ir a hablar con Joshua, pero, las cosas no iban bien. Por desgracia lo tenían demasiado vigilado para su mala suerte.
Gian estaba tras de él y no iba dejarle pararse hasta que todo aquello se hubiera acabado. Tras el coordinador había una gran pantalla que visualizaba con un proyector las imágenes del computador. Y comenzando con una visualización de unas diapositivas acerca de una conferencia que el gobierno había programado impartir en los colegios, comenzó a hablar el coordinador.
A medida que los minutos avanzaban, las diapositivas lo hacían con ello y después de unos aproximados veinte minutos de charla, la pantalla se puso en negro y el micrófono se apagó. Todos se quedaron pendientes de aquel extraño error técnico y cuando vieron que de nuevo se prendía la pantalla, vieron algo muy diferente a las diapositivas.
Estaban, alguien a quien habían censurado sobre el muchacho de primer año Josh Macford. Cuando todo el mundo empezó a cotillear el por qué se mostraba aquella escena, todos se voltearon a ver a Josh que de la vergüenza había salido corriendo. Cuando estaba quitando las sillas para poder pasar, escuchó la voz del coordinador cortar el aire y gritar.
-¡MEKCLEN! ¡¿CREE QUE ESTA BROMA ES DIVERTIDA?! ¡¿CREE QUE IRRUMPIR EN UNA CHARLA DE ESTAS Y MOSTRAR ESO ES DIVERTIDO?!
Burg no contestaba, porque estaba igual o más consternado que el mismo Josh. Empezando a temblar de los nervios, vio como Josh se había acercado corriendo hacia él y gritando quien sabe que cosas, le pegó unos golpes en la cara. Gian haciéndose el desentendido unos segundos, dejó que se pegaran mutuamente por un rato. Luego separándolos vio como Josh se había puesto a llorar, satisfecho con el resultado, su papel de profesor comenzó, llevándose a Josh a la oficina del director.
 -¿Qué significa esto?
-Señor yo no lo sé-trataba de no llorar mientras hablaba. – Yo lo único que sé es que esa persona que estaba censurada ¡ÉL ES EL COORDINADOR¡
-No digas idioteces Macford, no intentes excusarte con una mentira tan injuriosa. Mira Macford, en verdad eres un buen estudiante, pero esto es algo que no se puede pasar por alto. Creo que tendré que expulsarte.
-¡NO! ¡USTED NO PUEDE HACERME ESTO! Yo… yo…-se atacó a llorar y recostándose sobre la palma de sus manos, sus lagrimas fluyeron libremente hasta que se había cansado de tanto llorar.
En ese momento que llegaron sus papás a llevarse a Josh, fue una puñalada tras otra.  No sólo Burg lo había traicionado y prácticamente le había dañado la vida, si no que sus papás al enterarse el motivo por el cual lo expulsaron del colegio no le volvieron a dirigir la palabra.
Cuando llegó a su casa lo primero que hizo fue mirar su celular y había catorce mensajes de parte de Burg, mientras lloraba, abrió uno.
<<No lo hice yo, créeme>>
¿Pero cómo pretendía que le creyera? Él era la única persona que los había visto, pudo haber pedido el video de seguridad de la oficina y poner eso. Se sentía muy mal, se sentía tan estúpido por haberle creído.
Mientras más lloraba, más se daba cuenta de que había empezado a odiar a Burg, tanto o más que de igual manera lo quería.
Mientras tenía el celular sobre sus manos, este comenzó a vibrar. Vio aquel número tan conocido y tenía tantas cosas que decir, que al final le contestó.
-¡ERES UN MALDITO DESGRACIADO! ¡QUE TE JODAN! ¡ME HAS CAGADO AL VIDA AHORA NI MIS PAPAS ME HABLAN! ¿¡ESTÁS CONTENTO!? ¡DE SEGURO QUE SÍ! ¡YA QUE ERES UNA MALDITA PERRA QUE LO ÚNICO QUE LE GUSTA ES HACERLE DAÑO A LAS PERSONAS!
Después de haber dicho todo eso, colgó y quitándole la batería al celular y botándola por la ventana, se quedó mirando para el techo mientras no entendía que iba a ser de su vida de ahora en adelante.
_-_
-¡Papi!-dijo el niño insistentemente por cuarta vez.
-¿Eh? ¿Qué pasó Tom?
-Que mi mami te llama para que vayas a comer.
-¿Sí? Ah… lo siento me quede pensando.
-Te veías triste papi.
-Sí… fue… algo muy triste lo que se vino a mi mente.
-No papi.-Dijo el niño furioso a su manera- Si algo te pone triste, simplemente no pienses en ello.
Sorprendido ante lo que su hijo le había dicho, le dio un gran abrazo y se fue caminando hacia donde estaba Rosely.
Recordar eso no había sido fácil, pero, simplemente el volverlo a ver era como si su herida ya cicatrizada y olvidada, volviese a sangrar.
Al día siguiente, su cabeza parecía que fuese a explotar y sin comprender muy bien el por qué de su malestar, sabía que era por haber vuelto a ver a Mecklen.
Había llegado a su trabajo y lo mandaron a que hicieras su papeleo ya tan acostumbrado de cada mañana. Arrastrando los pies perezosamente, se sentó sobre su escritorio y sin mucho ánimo miraba que los contratos que tenía que revisar que eran contables más que jurídicos ¿Es que acaso a un abogado se le pone a sumar? Ni que en esta empresa no hubiese un contador ¿Para algo lo contrataron no?  Cogiendo su calculadora y una hoja del libro de cuentas, comenzó a leer y planificar el presupuesto del contrato.
Su día rutinario, poco a poco fue quitándole el malestar de encima. Todo el trabajo le mantenía ocupado y  le hacía olvidar aquella desagradable visión de ayer.  Cuando hubo terminado su trabajo, dejo todo en la oficina del jefe y decidió salir a almorzar a algún restaurante que no fuera de la empresa.
Mientras caminaba por la calle de la entrada del edificio, un carro le obstaculizó el paso y teniendo que retroceder unos pasos, no pudo ver quién iba dentro dado a que los vidrios estaban polarizados. Preguntándose quién sería siguió avanzado hacia cualquier restaurante que hubiera y llegando a uno que no estaba muy lejos, se sentó a comer allí.
La hora de almuerzo pasándose rápidamente se obligó a irse rápido. Llegando a la oficina, notó que la sala de juntas estaba ocupada y extrañado porque no recordaba que hubiese alguna reunión se dirigió a su oficina.
Antes de poder entrar a su oficina, una de las secretarias, prácticamente le fue jalando para que fuera a la sala de juntas y este dejándose jalar, entró en la sala de juntas.  Al ver que entraba alguien abruptamente  todos en la sala se voltearon a ver quién era.
Sonriendo de alguna manera fue entrando y sentándose al lado del jefe, no había tenido tiempo de mirar quienes estaban en la sala. Cuando  se puso a detallar caras, vio una que en la vida no hubiera querido volver a ver. Mecklen estaba, ahí, sentado como si nada estuviera pasando y mientras atendía estrictamente lo que decía mi jefe, yo me petrifique. ¿No podía ser? La vida quería matarlo. ¿No le había bastado que una sola vez le dañara la vida? Ahora después de catorce años  le iba a volver a destruir su vida.
Mientras se daba cuenta, este estaba acompañado de otro personaje.  Era alguien bastante serio y al parecer muy comprometido con su trabajo.  El jefe había hecho una pausa y presentándolo, comenzó todo.
-Bueno, haciendo una pausa, él es nuestro asesor jurídico y su nombre es Josh Macford.
-Mucho gusto.
-¿Josh?- se escuchó a Mecklen afirmar dudosamente.- ¿Eres Josh Macford mi compañero de secundaria?
Sintiendo un fuego en la boca del estomago, con aquella afirmación como si aquello fuera un bonito recuerdo, se limitó a decir.
-De seguro está equivocado, no soy yo.
-Ya… veo, lo siento.
-No se preocupe.
Volteando la vista hacia los papeles, se puso a leer el contrato que traían. No estaba mal, para su desgracia.  Quería rechazar ese maldito contrato y botarlo tan lejos que nunca antes en la vida tuviera que ver ese abominable rostro.  Su jefe le miraba mientras  esperaba su veredicto acerca del contrato. No podía decir que no, así que dijo que era mejor discutirlo. El jefe entendiendo aquello, le dijo a la otra persona que acompañaba a Mecklen a que se fuera a tomar algo a su oficina, mientras se discutía en privado algunos detalles. El otro moviéndose rápidamente, miró con unos ojos severos a Mecklen y este afirmó y quedando solos, comenzó la guerra.
-¿Qué carajos hace aquí? ¿Después de catorce años, todavía quieres seguir destruyendo mi vida?
-Así que en verdad eres Josh.
-No sea tan confianzudo, para usted no soy Josh, soy señor Macford.
-Está bien, señor Macford. Hacía muchísimo tiempo quería poder decirte esto.  En verdad lo siento.
Algo dentro de sí, explotó haciendo que hasta la última gota de compostura se destruyera.
-¿¡CREES QUE NUEVE AÑOS DE SUFRIMEINTO SE RECOSTRUYEN CON UNA DISCULPA!?
-¡NO CREAS QUE YO LA PASE FELIZ DE LA VIDA!
-¡¿SERÁ QUE NO?! ¡CON UN PAPÁ COMO EL TUYO DE SEGURO NI SIQUIERA SE MOLESTÓ CON ESO QUE HIZO SU MAGNIFICO HIJO!
-Yo no hice eso.
-¡NO ME CREAS IDIOTA! ¡TÚ FUISTE EL ÚNICO QUE NOS VIO!
-¿Por qué iba yo a ser tan idiota de hacer eso?
-¡Yo que sé! El de la mente loca eres tú.
- Yo no pase estos últimos años feliz ¿Sabes?
-No creo que te haya pasado nada.
-¿No? ¡Ja!- Un aire irónico salió fuertemente de su boca.- ¿Qué sabes tú?  ¿Alguna vez te preocupaste de que había sido de mí? ¡NO!  Y no creas que fue para mí muy sencillo verte acostado con Biliat.
-¿Y quién dijo que yo había estado con Biliat por qué quería?
-¿Qué?
-¡NO SEAS IDIOTA! El único que no confiaba, eras tú.
-Explícate.
-Ya para que.
-¡DIME MALDITA SEA! Esa ha sido mi puta pesadilla todos los malditos días de mi vida.
-¡PUES  BILIAT ME OLBIGÓ, ME BESÓ A LA FUERZA! ¡PENSÉ QUE ERAS UN POQUITO MÁS INTELIGENTE Y CON EL VIDEO QUE TU MISMO EDITASTE TE DARIAS CUENTA DE MI CARA DE TERROR!
-Que… ¿Eso es verdad?
-¡Ja! ¿Para qué mentiría?
Poniendo las manos en sus ojos, comenzó a reírse maniáticamente. ¿Eso había sido todo? Y él simplemente había pasado el infierno por eso…
-Tú… ¿Sabes qué pasó con eso?
-Después de que te fuiste, me puse como loco a investigar y descubrí que había pasado, pero hasta la mitad.
-¿Qué quieres decir?
-Pues, no está todo.
-Dime lo que sepas.
-Eso hubiera querido decírtelo hace trece años, pero nunca más me dejaste hablar contigo.
-¿Tú sabes lo que pasé después de eso? ¿Crees que tendría ganas de hablar con alguien que me desgració la vida?
-Entonces… ¿Seguiste hablando con Biliat?
-Sí…
Sus ojos se tornaron en endemoniadas esferas que miraban como si quisieran matar.
-¿Sabías que fue tu amado Biliat el que planeó todo con Gian?
-¡¿Qué?!
-Sí… pensé que habías sido un poco más inteligente.
-…
-¿No te pareció demasiado coincidencia que él hiciera eso y después de unos cuantos días eso apareciera en pantalla grande?
-¿Qué quieres decir?
-Mira ¿Recuerdas cuando me diste el beso en el corredor?
-Sí…
-Bueno Gian nos vio.
-¡¿Qué?!
-Sí y ahí enloqueció e hizo ese trato suicida con Biliat.
-… No entiendo.
-Antes de todo ¿Sabías que Gian se suicidó?
-¡¿QUÉ?!
-Dios, tenemos que hablar bien para contarte cómo fue que sucedieron las cosas ¿Podríamos?
-E… Está bien.
-Siéntate.
Cuando quedaron en la mesa, el silencio reinó. Mecklen se aclaró la garganta y comenzó a hablar.
-Cuando te echaron, yo comencé a buscar como loco quien había sido. Después de esos meses, pude encontrar sólo quien había quitado el video y fue un guardia de seguridad que casualmente no había ido a trabajar y nadie lo había cubierto. Después de mucho insistir encontré que él había hecho un trato con Gian, que era quien había estado ahí grabado con ello.
-¿Pero cómo supiste eso?  
-Porque el mismo guardia me lo contó después de muchas amenazas.  Después de aquello, se verificó que en la cinta original, era el coordinador quien estaba en aquella escena y lo echaron a los dos meses después de que te fuiste.
-Sí, eso lo sabía, porque fue cuando él empezó a hablar conmigo y bueno… después diré que pasó.
-Está bien, sigo contando. Después de que lo echaron, intenté que hicieran lo mismo con Gian, pero, no tenía pruebas contra él, porque el guardia renunció después de eso. Así trascurrió el año y fue cuando me gradué. Aquellos días los pase muy tranquilo, duré cuatro meses en mi casa y a mediados de agosto, supuestamente entraría a la universidad. Toda mi paz fue dañada cuando faltando dos semanas para presentar el examen de admisión, llegó un paquete a mi casa. Resulta que como lamentablemente yo había salido a la casa de mis abuelos, no estaba en casa. En el paquete decía “Para: Burg”, pero da la casualidad de que mi papá también es Burg… ¡Por dios era el apellido de la familia! Y de todas las personas, la sirvienta tenía que dárselo a mi papá.
-¿Qué contenía el sobre acaso?
-No lo sé, pero, supongo que alguna prueba de que me acosté con mi profesor de física o que le intente coquetear al coordinador, no lo sé. Lo cierto es que cuando mi papá se enteró que yo era gay, me botó de la casa.
-…No… no puede ser.
-Sí…  prácticamente con la ropa que tenía puesta, me sacó de la casa. Después de eso comenzó mi tortura, porque prácticamente era un bueno para nada y sólo tenía unos dos o tres billetes con los cuales sobrevivir.  Como era mayor de edad, no tenía ni siquiera  derechos para quejarme, simplemente me tocó irme de esa casa, así sin más. Después de varios días en los que me quede en la calle, literalmente, encontré una posada en donde pude alquilar un cuarto por dos días.  Con ello estuve con una cama para dormir y comencé a buscar trabajo. Después de un mes, encontré un trabajo de mesero y gracias a que la casera no me echó, pude seguir viviendo ahí. Empecé a trabajar fuertemente y comencé a ahorrar y a pagar las deudas. Cuando me pude estabilizar, empecé a mirar la opción de trabajar en otro lugar donde me pagaran más. Un día  en mi trabajo de mesero me encontré con Gian y quería romperle la cara, pero, no quería perder mi trabajo también. Resultó que tres días a la semana estaba en la tienda y así pasó hasta que un día me lo encontré cuando salía de mi turno, entonces con un tono de ese que él utilizaba, me dijo que cómo me había parecido la carta, entonces sin siquiera esperar le empecé a pegar hasta que él se escapó. Muchas veces pensé en matarlo, hasta que una noche me decidí. 
Comencé a hacerle seguimiento y después de dos meses de haberle investigado, al fin me había decidido en matarlo, pero, aquel día no fue a casa y extrañado había pensando ir al día siguiente. Cuando volví a ver, no estaba, así que me extrañe.  Cuando subí al apartamento de él, me tocó romper la puerta y al entrar no había nada.
-¿Cómo así nada?
-Nada, o bueno en su mayoría, porque había una cama que solo tenía las tablas y había un teléfono botado en el piso y una contestadora. El teléfono tenía el cable rotó, entonces pues técnicamente no servía, pero, la contestadora si funcionaba. Recuerdo que me sorprendí mucho al ver que no estaba, en verdad, después de haber destruido mi vida quería matarlo y me puse a revisar lo poco que había en aquel apartamento. Como no había nada, fui a la contestadora y vi que había como veinticuatro o veintiocho mensajes, no lo recuerdo, pero, por curiosidad me puse a escucharlos.
Algunos mensajes  era de Biliat que preocupado preguntaba donde estaba, otros mensajes era de una mujer que no sé quién era y los cinco o seis mensajes que le dejó, siempre le decía que formateara el disco. Los otros mensajes fueron los que más me impactaron y eran de él mismo para él mismo.
-¿…?
-No lo entendí ni entiendo muy bien, pero supongo que estaba loco. Estaba como en una cabina telefónica y empezó a hablar con la contestadora como si fuera su consejera.
-¿Qué decía?
-Bien, los primeros mensajes eran monólogos  incoherentes, los otros ya empezaron a tener más sentido y fue cuando me entere de algo que nunca hubiera querido, ni pensado que había pasado.
-¿Qué? Deja los rodeos.
-Yo… yo me enteré que Gian asesinó a Strarg.
-¡¿Qué?!
-Sí, él empezó a decir que tenía ganas de asesinar a todas las personas que estaban cerca de mí. Siempre decía que yo era su niño y me amaba tanto que no dejaría que nadie nos separara. Si no era de él no era de nadie. La persona que más quería matar era  Biliat porque él siempre lograba que yo estuviera a su merced, pero, luego decidió aliarse con él, porque me odiaba a muerte y podía separarte de mí
-¿Él estaba enamorado de ti?
-Sí, hasta la locura. ¿Te acuerdas que te conté que se había filtrado un chisme de que yo me había acostado con Gian?
-Sí… no me digas que fue él el que…
-Exacto. Él fue el que  lo esparció. Esparció el rumor, como si eso fuera a hacer yo fuera de él.
-No lo puedo creer….
-Ni yo podía. Después de esos mensajes revelando todas las cosas que había hecho, como lo del video por ejemplo, empezó a hablar de que te mataría por intentar llevarse a su amado de su lado.
-¿Matarme?
-Sí, él juraba que tú y yo seguíamos viéndonos y que nos amábamos hasta la locura; eso lo ponía cada vez más neurótico, hasta que después de seguirte se dio cuenta que no tenías ningún contacto conmigo.  Luego comenzó a buscarme, hasta que dio conmigo y dijo que así como había asesinado a Starg incluso un año después de que no se metía conmigo, que pensaba hacer contigo lo mismo.
En otros mensajes empezó a decir que estaba cansado del colegio, que después de un mes que yo me gradué, no volvió a colegio. Decía que se torturaba no encontrarme metiéndome en problemas o molestando y eso lo hacía caer en depresión.
-Era una maldita perra.
-Yo pienso exactamente igual. En los últimos mensajes, dijo que estaba aburrido de vivir, que al verme sentía que se estaba ahogando y no aguantaba verme ya grande y fuera de su control como profesor y dijo que se iba a suicidar. Después de esos mensajes no había más, por lo que supuse que se suicidó.
-Ósea ¿Los mensajes eran de días diferentes?
-Sí, de hacia como un mes y algo. Hasta que el último fue el día anterior que yo había ido a matarlo.
-Dios… esto es una locura. No puedo creer que esto haya pasado.
-Lo sé, lo siento por haberte metido en todo este problema por mi culpa.
-No… no digas más eso… pero… no quiero pensar. Quiero que me cuentes que pasó contigo después de eso.
-Después… Bueno comencé a trabajar descargando camiones para un supermercado y me pagaban mejor. Duré cuatro años trabajando para poder ahorrar y meterme a una universidad pública. Pude entrar a una hasta los veintidós y fue bastante difícil para mí, estudiar y trabajar, pero logré. Al comienzo conseguir empleo fue muy difícil, pero,  conseguí un empleo en una empresa primeriza y después de un año trabajando allí, esta quebró. Luego fui de nuevo a pasar currículos y en una de las empresas a la que había enviado un currículo, me sorprendió mucho quien era el entrevistador.
-¿Quién era? Estoy empezando a odiar tus juegos.
 -Era Stew, me alegró mucho haberlo visto.
-¿Él hermano de Biliat?
-Sí, eso fue algo que me alegró muchísimo.
-Y es algo que no me esperaba.
-Ni yo, en aquellas épocas. Lo cierto es que no me contrataron en la empresa donde estaba Stew, pero él me ayudó a conseguir un empleo en una empresa que era asociada a la de él y he ahí donde estoy trabajando. Después me fui a vivir con Stew y él… me contó que tuvo una vida muy difícil por culpa de Biliat. Como para asegurarse que nunca se viera conmigo le mando a la casa de sus tíos y este vivió excluido de su familia toda la vida. Me contó que cuando se murieron sus papás Buliat no apareció. Él en verdad, odia mucho a Biliat, por odiarle por ser gay y excluirlo y no aceptarlo por ser como era, pero bueno., ¿Y tú cuéntame qué pasó contigo?
-Conmigo… nada bueno a verdad.
-Me quede en depresión durante los años que me faltaron para ser mayor de edad. No me pude graduar, dado a que siempre que buscaba un colegio me rechazaban por mi antecedente disciplinario. Nunca pude disfrutar de mi vida estudiantil nunca más. En verdad nadie quería a un gay entre sus estudiantes. En esos dos años, la única persona que estuvo pendiente de mi, fue Rosely.  Biliat me encontró y empezamos a hablar de nuevo y me contó cómo le destruiste la vida.
-¡¿YO?!
-Bueno, en esas épocas el único culpable eras tú.
-¡PERO COMO PODÍA SER TAN DESCARADO CUANDO FUE ÉL QUIEN PLANEÓ TODO!
-No lo sé… pero, no podía odiarlo.
-Dios… escuchar eso me molesta.
-Lo siento.
-Sigue diciéndome.
-Bueno, cuando cumplí los dieciocho, me fui de la casa y me fui a vivir con Biliat. Pude sobrevivir esa crisis emocional ante el rechazo de mis padres y en general de la sociedad gracias a Rosely a Biliat. Después a los veinte  al fin pude validar todo el  bachillerato y me centre en entrar a una universidad. Pude hacerlo y entonces, fue cuando… sin pensarlo mucho, embaracé a Rosely.
-¡¿QUÉ?! ¿Tú… tienes un hijo con Rosely?
-Sí y se llama Tom, tiene siete  años.
-No lo puedo creer.
-Bueno, así sucedieron las cosas y a Ros le faltaba un año para terminar la universidad. Tuvo que aplazar un semestre dado a que nació el bebe y cuando terminó, comenzó a trabajar automáticamente. Gracias a la hermana de Ros, ella pudo hacer todo. Los papás de Rosely no le volvieron a hablar cuando se enteraron de que estaba embarazada, por lo cual nos tocó solos con el bebé.
-No   puedo creer que tú tengas un bebé.
-Sí, después cuando cumplí veinticinco, me gradué y con mucho esfuerzo estoy trabajando aquí.
-Ya veo… Sabes, quizás no tenga ningún caso decirlo ahora, pero yo en verdad te amaba, Muchas veces hubiese querido que fuéramos algo más que amigos.
-La verdad yo también.
-¿Por qué nunca me dijiste nada?
-Porque pensaba que era mejor una buena amistad a un mal romance. No estaba seguro si las cosas estarían bien si nosotros nos metíamos en una relación.
-Eso, es algo que se sabe cuando se intenta.
-No quería intentarlo.
Mirando hacia la mesa, se quedaron callados unos instantes y Burg queriendo cambiar a aquel tema suicida que él mismo se había metido empezó a hablar del contrato. Macford entendiendo el mensaje, continuo con ese tema y sintiendo algo de alivio Burg al poder, después de catorce años, decirle todas esas cosas a Joshua, seguir con su vida. Ahora estaba en una relación con Stew y a pesar de que todavía a la persona que más ama es a Josh, este tiene una familia y él no era alguien que se metiera en el camino de la demás gente.
Después de ese acontecimiento, los días empezaron a trascurrir extrañamente para los dos. A pesar de todo lo que había pasado, ellos volvieron a hablarse como si de nuevo volvieran en el tiempo catorce años. Josh se sentía confundido acerca de la felicidad que lo invadía y Burg se sentía mal acerca de lo mucho que deseaba a Josh a pesar de que estaba con Stew.
El día que nadie se esperaba que se volviera un campo de batalla fue el cumpleaños de Tom. Era siete de septiembre y Rosley había preparado una reunión para su hijo y como era de costumbre había llamado a Biliat. Ella todavía no se había enterado de nada acerca lo que Burg le había contado a Josh. Josh sin saber muy bien, si aquello iba ser bueno o malo invitó a Burg a que celebrara con él, el cumpleaños de Tom y Burg estando algo incomodo al respecto, decidió aceptar. La verdad no es que tuviera muchas ganas de ver al niño que lo ataba a Rosely y muchos menos de ver a la mujer que le había robado a la persona que amaba.
Llegando aquella funesta reunión, fue cuando las fichas de aquel juego que a todos nos molestaba, estaban puestas sobre la mesa. Cuando empezaron a cantarle el feliz cumpleaños a Tom, el timbre sonó y cuando Josh fue a abrir, se encontró con la cara de Biliat. Cerrándola automáticamente no sabía que hacía él ahí, no era que él lo fuese invitado. Algo nervioso ante la idea de que Burg y Biliat se encontraran, salió y tratando de alejar a Biliat de la fiesta, vio que era todo un fracaso.
-¿Qué pasa contigo hoy?
-Biliat… mira hoy no es un buen momento para que estés aquí.
-Pero… ¿Qué dices? Sabes que desde que nació siempre he estado en todos los cumpleaños de Tom.
-Lo sé, pero hoy… no es posible.
-¿Qué pasa?
-Por favor… entiéndelo. Hoy… Burg está aquí.
-…
Con una cara de sorpresa y luego otra de odio, este empujó  a Josh y entró en la casa. Buscando desesperadamente a Burg, lo encontró sentado en la sala, le saco de ahí y arrastrándolo hacia la calle, había empezado la pelea.
-¡¿Qué carajos haces aquí Burg?!
-¡¿Biliat?!
-Sí… no me cambies el tema ¡MALNACIDO ¿Qué haces aquí?!
-Yo… yo vine porque me invitaron.
-¡¿VIENES A DESTRUIR NUESTRA VIDA DE NUEVO?!
-No… porque fuiste tú quien la destruyó  o es que ¡¿YA SE TE OLVIDO COMO TE ALIASTE CON GIAN PARA JODER A JOSH?!
-Que… ¡¿QUÉ CARAJOS DICES?!
-Yo lo sé todo… ¡TODO!
-No… no le creas Josh.
-Bilait… lo siento. No te odio por ello, hiciste cosas buenas por mí, aunque hubiese sido tu culpa que todo aquello me pasara.
-¡NO!  ¡YO SOY EL BUENO AQUÍ Y ÉL ES EL MALO!
-Cálmate Biliat.
-¡NO! ¡ALEJATE JOSH!
Y Saliendo corriendo de aquel lugar, Josh intentó ir tras él, pero Burg le detuvo. Este quedándose en la puerta de su casa no supo muy bien qué hacer.
 Rosely estaba estática abrazando a su hijo. Este no entendía porque todos gritaban y estaban tan furiosos. Él niño zafándose del agarre de su mamá, se fue a consolar a su papá y encontró que este estaba llorando.
Aquella reunión acabo muy silenciosa en la sala en donde todos estaban sentados, callados y con caras melancólicas. Josh sintiéndose en verdad mal, se fue a dormir y despidiendo al único invitado, se fue a la cama.
Burg, no sabía si quedarse o irse, pero Tom se había quedado dormido en sus piernas y eso le había imposibilitado irse. Rosely, sin entender todo a la perfección, se llevó a su hijo y mencionándole que si se quería a quedar a dormir lo hiciera en el sofá, podía hacerlo.
Burg quedándose solo en la sala, se cubrió sus ojos con su brazo y pronto quedo dormido.
Al día siguiente, cuando bajó Josh a ver como estaba Burg, se dio cuenta de que este no estaba. Algo angustiado no sabía porque, le llamó. Lo intentó muchas veces pero no contestaba y empezando a tener miedo de que le hubiera pasado algo, intentó llamarle a la casa, pero contestó Stew, quien dijo que no sabía nada de él desde anoche.
Estaba tan desesperado que llamó a Biliat, no entendía muy bien porque lo hacía, pero también estaba preocupado por él.  Cuando contestó, escuchó que Biliat no le hablaba a él. Parecía gritar contra algo que odiaba mucho y entre los ruidos logró reconocer la voz de Burg. Su mente no podía pensar claramente y a pesar de que le gritaba que les dijeran donde estaban, este nunca le respondió, sólo le dejó escuchar los gritos de Burg. Una afirmación por parte de Biliat le asustó mucho y fue “Ahora… te cortare el cuello, porque eres un niño malo” tratando de entender que pasaba, escuchó como un grito ahogado por parte Burg salió de su boca y luego no se volvió a escuchar nada.  Asustado, en verdad muy asustado de que había pasado, escucho llorar a Biliat y repetía constantemente “lo he matado, lo he matado” como si aquello fuera su más grande pecado y comenzando a gritar y llorar se escuchó un gritó ahogado y luego el silencio reinó sobre la bocina, Josh escandalizado comenzó a gritar, pero, no recibió respuesta. El teléfono le colgó porque se había acabado el saldo, pero, Josh seguía pegado a la bocina como si así pudiera todavía escuchar algo, pero sólo escuchaba aquel monofónico repetirse una y otra vez sobre su oído.
Su mente estando en shock, sólo pensaba en ir y buscarlos pero ¿Dónde estarían? Salió en pijama y subiéndose a su carro, empezó a conducir sin sentido alguno. Rosely le había intentado detener, pero no lo había conseguido.
Conduciendo histéricamente casi se estrella con un poste y deteniéndose, se puso a llorar sobre el timón. ¿Qué carajos había pasado? ¿Biliat… qué putas le pasaba? Asustado se puso a conducir a la casa de Biliat, pero cuando llegó, se dio cuenta de que no había nadie en la casa y siguiendo se le ocurrió ir tal vez a la casa de Gian. Burg, le había dicho donde quedaba cuando había pasado por el frente una vez. Pensando que quizás ahí estarían, encontró la puerta abierta y entrando se encontró con un olor extraño.
Al prender la luz se encontró con la imagen horrorosa de las dos gargantas abiertas con los charcos de sangre alrededor. Un grito de espanto y horror salía de su garganta. Toda aquella pesadilla ¿Por qué? ¿Qué había hecho él mal? Asustado intentando acercarse, vio que no respondían y en su mente guardaba la esperanza de que quizás alguno estuviera vivo.
Su mente había recibido un shock demasiado para él y sin ser capaz de asimilarlo, se desmayó. Cuando su esposa después de siete horas, no había logrado localizarlo, contactó con el GPS del celular de su esposo y guiándose por este  llego a una casa que nunca en su vida había visitado.
Cuando llegó vio a la policía y sin explicarse muy bien por qué la policía estaba en el lugar donde su esposo, se supone estaría, pensó lo peor. Corriendo lo más que pudo, se enterró entre los policías y viendo como sacaban dos cadáveres, creyó que su vida estaba acabada.
-¡¿QUIENES ESTÁN AHÍ OFICIAL?!
-¿Quién es usted?
-Soy… soy la esposa de alguno de los dos muertos.
-¿En serio?
-¡Sí!
-Entonces quizás pueda ayudarnos con alguien que encontramos desmayado en la habitación.
-¿Quién?
-Sígame.
Cuando le fueron guiando a la patrulla en donde estaba Josh,  Rosely inmediatamente reconociéndolo se fue corriendo hacia él.
-¡AMOR ¿ESTÁS BIEN?!
Este no contestaba, sus ojos estaba como perdidos. A pesar de que aparentemente había respondido al estimulo de la voz de Rosely, sus ojos no podía enfocar. No podía hablar y Rosely comenzando a llorar se recostó en sus piernas.
Después de ese suceso, los cuerpos fueron enterrados como N.N ya que nadie fue a reclamarlos. Rosely tuvo que llevar a Josh a un reclusorio mental y teniendo ataques postraumáticos, era peligroso dejarle solo.
Desde aquello había pasado unos meses y Josh no daba señales de mejora. Todos los fines de semana iban Rosely y Tom a visitarlo.
-Mami, ¿Hoy mi papi si hablara conmigo?
La mujer incomoda ante como responder, le dio un beso en la cabeza a su hijo y siguió caminando.
Al entrar, vio como Josh dirigía la mirada hacia ellos y ya acostumbrada Rosely que eso sucediera, saludo como si en verdad los reconociera.
-Hola amor.
-…
-Hola papi.
-…
-Hoy, te hemos traído unas frutas.
-Y yo un dibujo.  En el colegio me dijeron que dibujara a mi familia y entonces traje este dibujo para que tú no te olvides de que somos una familia.
Rosely, no pudo calamar sus lágrimas y  tapando sus ojos con las manos, dejó escapar unas dolorosas que atravesaba su corazón.
Josh al parecer había despertado un interés en aquel dibujo y al tomarlo, sus ojos hicieron un esfuerzo sobre humano por enfocarlo y comprenderlo. Sin entender muy bien aquel dibujo, sus ojos se llenaron de lágrimas y Josh  había comenzado a llorar. Rosely siendo consciente de que eso nunca había pasado, se quedo estupefacta ante aquello. Josh después de aquello siguió enfocando a Tom y notándosele el esfuerzo por hablar, se había acabado la hora de visita.
-¡Tom!-grito Rosely mientras abrazaba a su hijo.- Tu papá, está mejorando.
-¡MI PAPI VA A VOLVER!
-¡SÏ!
Y llenando de besos a su hijo y las lágrimas combinadas entre felicidad y alivio, llenaron el rostro de la mujer, quien con su hijo, esperaron pacientemente por la recuperación de Josh.